El terroir

Y si no lo he dicho ya, voy a decirlo.

Y si ya lo he dicho, que es muy probable porque es difícil no repetirse, voy a intentar hacerlo de manera que parezca que lo que estoy diciendo es nuevo.

A ver si te hago el lío.

Existen una docena, más o menos, de denominaciones de origen de calidad de tabaco negro para cigarros premium en el mundo. Canarias no está incluida, porque, por desgracia, hasta donde yo sé, el tabaco palmero está prácticamente desaparecido.

La Vera de Extremadura tampoco, porque lo que se cultiva es rubio Virginia y Burley para cigarrillos. Nada que ver. Esto es como comparar los tomates RAF con los de plástico del juego de cocinitas de los niños.

1.- Si nos vamos por lo remoto, en Filipinas, la semilla Isabela. Estuvo en España. Es un tabaco muy suave que no acabó de cuajar, aunque la Compañía de Tabacos de Filipinas tuvo su empaque en su día y, según dicen, es el cigarro que fumaba Antonio Gaudí.

2.- En Java y en Indonesia, la Besuki, la VBN y la TBN.

3.- Camerún. Semilla propia y casi toda la producción en manos de la misma familia belga.

4.- Ecuador es el paraíso del rendimiento de capa. Se ha contado mucho, pero lo vuelvo a contar. El valle de Guayaquil tiene una nube perenne colocada en el cielo que filtra de manera natural la incidencia del sol en el tabaco, consiguiéndose, sin necesidad de tapar la planta, una capa de enorme calidad, de hojas grandes, finas y elásticas. Variedades, todas: desde Connecticut, HVA (semilla Habana), Camerún, Sumatra (mi preferida, espectacular, sabrosa, dulce, especiada, maravillosa)…

5.- Tenemos Brasil, con el tabaco Bahía y sus variedades, Mata Fina, Mata Norte, Mata Sul, Arapiraca, que da una capa bastante usada y que aporta un dulzor muy sostenido. Se cultiva, para capa una semilla habanensis que es la variedad Cubra (Cuban seed, Brasilian soil).

6.- México, de donde es originario el Negro San Andrés, o Negrito San Andrés, tabaco espectacular de enorme prestigio en el mundo, que ofrece unas capas maduras preciosas y dulces, pero que como tabaco de tripa tiene poca fortaleza. En México también se cultiva mucho Sumatra y HVA.

7.- Honduras, el gran desconocido, porque le están haciendo una sombra muy mala desde el sur. Pero Jalapa, Nicaragua, y el valle de Jamastrán, Honduras, están pegados. En Honduras. Connecticut Shade (sombra) y toda la variedad de semilla cubana que podáis imaginar: Corojo, Criollo, Habana 2000… También hay mucho tabaco en Santa Rosa de Copán.

8.- Nicaragua, que se está lanzando ahora como D.O. de enorme prestigio y le está comiendo la tostada a un país que es tabaquero por definición, como es República Dominicana. Su suelo volcánico le da una característica especial al tabaco, pero la semilla es la misma que en Honduras, Corojo, Criollo… Mucho Habanensis. Las regiones son Estelí, Condega y Jalapa, fundamentalmente, aunque también hay tabaco en la isla de Ometepe.

9.- Estados Unidos y su famosa Connecticut, con todas las variedades, incluida la Broad Leaf, una capa de hoja enorme y madura que, de toda la vida (esto no es ningún descubrimiento reciente) se ha secado colgando la planta entera boca abajo en la casa de tabaco. El cultivo de tabaco está repartido en varios estados pero, no nos equivoquemos, la mayoría de los que se cultiva es rubio, para cigarrillos, y también procesos especiales para tabaco de pipa como el Latakia.

10.- República Dominicana, y su valle del Cibao, que es un paraíso para el tabaco, de enorme tradición, donde aún se cultivan variedades autóctonas como Olor Dominicano, San Vicente y el famoso Piloto Cubano, una semilla habanensis que ofrece una hoja pequeña y muy sabrosa, pero enormemente cara por su escaso rendimiento. Además, de estas semillas locales, en Dominicana se cultivan todas las cubanas. Eso sí, hay escasez de capa.

11.- Cuba con sus semillas tradicionales, que son Corojo y Criollo, además de todos los nuevos híbridos que se han desarrollado a lo largo de los últimos años. En Cuba hay cinco zonas tabaqueras: Vuelta Arriba, Remedios, Partido, Semi vuelta y Vuelta Abajo. Para los Habanos sólo se usan hojas de Vuelta Abajo y Semi Vuelta. Excepcionalmente, en alguna marca, se usa también tabaco de Partido.

12.- Además de estas procedencias, hay más tabaco del que se creen en Colombia, variedades Cubita y García, que se cultivan especialmente en la costa Atlántica del país (hay una famosa marca que usa tabaco colombiano en su ligada); en Perú, donde se dice que están resucitando el famoso Pelo D’Oro cubano, y en Costa Rica donde, entre otras, trabajan también con el Negro San Andrés mexicano. En una ocasión, visitando una escogida de tabaco, vi también unas pacas de tabaco jamaicano.

¿Por qué te cuento esto? Además de para hacerte el lío, para que te des cuenta de que el concepto más exportable del mundo del vino al mundo del tabaco no son los matices de la cata, sino el “terroir”. El “terroir” francés que no es la tierra, ni el clima, ni la variedad ni la mano del hombre, sino todo junto y que forma una entidad única, integrada y cerrada en sí misma, cuyo resultado varía enormente con una sencilla modificación de cualquiera de los factores.

Así, una semilla cubana sembrada en Nicaragua dará un resultado totalmente diferente que esa misma semilla sembrada en Cuba. Porque la forma de trabajarlo es distinta, porque la tierra es distinta, porque el clima es distinto y, por tanto, el resultado será siempre diferente. Y porque el tabaco está vivo, que no estamos hablando de tornillos.

Y si a esto le unes que la mayor parte de los cigarros son multiprocedencia, que los fabricantes de puros, generalmente, mezclan tabacos de todas las procedencias en sus ligas (salvo Habanos, que usa principalmente tabacos de Pinar del Río)… El resultado es que es totalmente imposible comparar una procedencia con otra y que, en el fondo es una cuestión de gustos.

Toda esta entrada, más o menos acertada, en el fondo es una rabieta porque he vuelto a leer que el tabaco que más se parece al cubano es el nicaragüense. Que uno piensa: ¿qué tabaco nicaragüense? ¿De qué año? ¿Qué variedad? ¿Cultivado por quién? ¿De qué zona? ¿Secado y fermentado según qué sistema? ¿Puesto en qué liga? Y, sobre todo, ¿por qué esa necesidad de comparar?

Cuba es Cuba; Nicaragua es Nicaragua. Elige lo que más te guste y disfruta.

Ay el primo, el primo

Cuenta la leyenda que todo cubano que se precie tiene un primo que trabaja en El Laguito, donde se fabrica la legendaria marca Cohiba.

Esto lo hemos repetido cientos de veces, pero, según parece, hay que seguir insistiendo.

Dicen los jugadores de póker que cuando en una partida no sepas quién es el primo es porque el primo eres tú. Que te van a timar, vamos.

Pues lo mismo pasa en Cuba cuando te ofrecen habanos por la calle y te dicen que un primo suyo que trabaja en El Laguito saca los Cohiba auténticos “al siento pol siento”… Pues eso. Que el primo eres tú.

Que te va a timar.

Y dentro de lo malo, si tienes suerte, te llevas unos habanos falsos pero, al menos, hechos con tabaco y que se pueden fumar. No son Cohiba, desde luego que no, ni ese tabaco ha pasado por los cuidados procesos de añejamiento de la legendaria marca cubana ni por sus controles de calidad. Normalmente están hechos con tabaco picado, no con tripa larga.

Pero se pueden fumar.

Lo regular, y es mucho más corriente de lo que te crees, es que te den tabacos rellenos con hebra de plátano. Sí, sí. ¡De plátano!

Que también se pueden fumar. Oye, y a lo mejor te gusta y todo. No hace mucho que un estanquero me ha contado que entró un cliente a preguntar si vendía cigarros elaborados con plátano. Le habían traído una caja de auténtico Cohiba Banana Fresh de La Habana y le habían gustado.

Para gustos… Si lo que le gusta es el plátano. Además, como no es tabaco, se puede fumar en el restaurante. ¡Otra ventaja! Que te viene el camarero y te dice:

Discúlpeme, señor, pero está prohibido fumar aquí.
– ¡Qué va, hombre! Que no es tabaco. Que es plátano – y a fumar. A destajo.

Te puede pasar, también, que te vendan un cigarro elaborado con unas hojas verdes que parecen de palma. ¡Que también se pueden fumar! Amargan como un gol de Sergio Ramos en el minuto 93, pero echar humo, echa en buena cantidad. Un humo que tira de gris a marrón y que recuerda al cielo de Madrid cuando restringen el tráfico en la M30.

En fin, que tú te fumas esos Cohiba Skyline Edición Regional Miranda de Ebro y, si resulta que te gusta, hasta te ahorras el viaje a Cuba. Te puedes hacer tus propios cigarros en Alicante. ¡Gratis! O con el ficus de casa.

Otra cosa bastante común es que se use una página de periódico como capote. Dicen, yo no lo he probado, que da un tono como a tinta de calamar y un retrogusto a papel reciclado. ¡Y se puede fumar! ¡Vaya que sí! Además es una buena manera de convertir las malas noticias en ceniza.

Para gustos… A unos les gusta el Cohiba ABC, a otros Cohiba El País. En Cuba, lo normal es que te encasqueten el Cohiba Gramma, que sólo da buenas noticias.

Pero hay más opciones. Una de las más desagradables se da cuando el cigarro lo han fabricado con tabaco picado. Sabéis que, en un país como Cuba, todo se aprovecha, así que ¿cómo imagináis que se recupera el tabaco picado que, en el proceso de fabricación, ha caído al suelo? Método tradicional: escoba, recogedor y, hala, al montón, con lo cual es una tabaco enriquecido, un Cohiba Omega 3, con toda la mierda que hay en el suelo.

Pero, insisto, esto va a en gustos: si te gusta fumar mierda… No quiero profundizar, pero seguramente tu ciudad esté llena de heces secas de perrito.

¡Y aún hay más! Que tú te crees que te has ahorrado unos euros al comprar los Cohiba Siglo IIV o los Omega 3 y te llevas tus tabaquitos elaborados con mierda del suelo tan contento a tu casa. Los metes en tu humidor y a la siguiente que vas a ver tus tesoros, o a presumir de ellos delante de los amigos, tienes una fiesta de lasioderma montada que no te queda ni un cigarro sin su agujero.

Ahí se te va el ahorro.

Entonces, os preguntaréis, ¿qué hago si voy a Cuba y le quiero traer una caja de Cohiba Siglo VI a, por ejemplo, Javier Blanco Urgoiti, porque me gusta el Burkina?

Chupado: vas a la Casa del Habano oficial, que está en la fábrica de Partagás, junto al capitolio, te gastas algo más de dinerito, pero no haces el primo.

No queramos fumar Cohiba a precio de Don Julián porque eso no existe.

Por cierto, yo prefiero el Siglo V. Me va más.

Cuba, Cuba, Cuba

Ayer tuve la inmensa suerte de asistir a una master class de Havana Club sobre rones y participar en la cata sensorial de Havana Selección de Maestros, para mi gusto, uno de los mejores rones del mundo y que ahora ya se puede comprar en estancos.

Lo primero, porque es más seco que dulce. A uno ya, a esta edad pelona, le satura el exceso de dulzor que, además, estoy convencido, tiene la culpa de la mayor parte de la resaca.

Vamos que cuando me vienen con caramelito, como que no.

En su esencia, el Selección de Maestros ofrece el sabor original de la melaza de caña, esta que ven ustedes en la foto, y que es una image1especie de miel contenida, un punto dulce sin empalagar, y que da en boca la intensidad olvidada del regaliz, que es un sabor perdido si lo piensan ustedes bien. Quiero decir que, antaño, cuando yo era niño, había en las Echevarrías de Murguía, mi pequeño pueblo alavés, unas barras de regaliz que te manchaban toda la boca y las manos de color marrón y cuyo sabor no tenía nada que ver con el sucedáneo plasticoso que compran ahora los chiquillos.

Sé que ha sonado a “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero es que es así: “cualquier regaliz pasado fue mucho mejor”.

Probar ayer la melaza de caña, con esa textura untuosa, me llevó en un viaje de sensaciones a aquel regaliz auténtico que, después, encontré fácilmente en el trago de Selección de Maestros.

Después nos dieron a oler, que no a probar, el aguardiente base que se obtiene de esa melaza. Con un 75% de volumen de alcohol, los expertos cubanos que nos ofrecieron la master class nos recomendaron que no lo probáramos.

Una recomendación que, por supuesto, cayó en saco roto para mí y para Álvaro Muñoz Robledano, que estaba conmigo ayer. Al paso por garganta no pude dejar de percibir cómo me brotaba una mata de pelos en la espalda, pero he probado orujos gallegos que eran un agua de fuego parecida, sino superior. No es que sea un trago que yo disfrute, la verdad, porque tiene ese sabor hondo como a azúcar quemada que es tan característico del aguardiente y que a mí no me acaba de convencer, pero con una buena ración de frío para que coja una textura más oleaginosa, sería perfecto para echarle unas gotas al café.

Después de una cata sensorial de Havana 7, que es, en mi opinión, el ron perfecto para hacerse un refrescante, cítrico y delicioso cuba libre, pasamos al plato fuerte: Havana Selección de Maestros con Partagás Serie P nº2 (vitola de galera: pirámide; 156 mm x 52): un maridaje Cuba, Cuba, Cuba.

Como decía, Havana Selección de Maestros es más seco que dulce y tiene en su esencia el regaliz de la melaza, pero a eso se le suma un amargor elegante y delicioso que se puede identificar, en los lados de la lengua, como cáscara de naranja; se percibe un toque untuoso a cacao al que se le añaden puntas especiadas y, desde luego, un recuerdo a vainilla que no puede faltar en un buen ron.

Es sensacional. Combinado con el sabor fuerte del Partagás Serie P nº2, charlando en la mejor compañía en una azotea soleada de la calle Serrano de Madrid que, parece mentira, pero estás a un paso de la Puerta de Alcalá y lejos de todo, nos fumamos la tarde…

Desde allí, más de uno vislumbró el Malecón de La Habana.

Y es que de esto va el mundo de los sentidos: superadas todas las ortodoxias, todo es posible. ¡Hasta que el Madrid no gane la próxima Champions!

Las 639 muertes de Fidel

Por si no os habéis enterado, que igual no, ha muerto Fidel.

Castro, quiero decir. Fidel Castro.

No sé si se acuerdan de él. Igual no. Era aquel hipster cubano que hablaba tanto… siempre con el puro en la boca y vestido de verde… Este hombre que se hizo tan famoso con lo del niño balsero Elián.

¡Ese Fidel! Pues se ha muerto el hombre, de puro viejo que ya tenía unos años y es que los medios de comunicación no han dicho casi nada sobre el terrible deceso, están pasando por encima del tema de puntillas, como si no hubiera sido nadie… ¡Con la guerra que dio el hombre con el niño Elián! ¡Que nos devuelvan a Eliancito! ¡Que nos lo devuelvan! ¡Malditos yanquis!

Aquí, a la isla, a pasar miseria.

Y es que se ha filtrado a la prensa, y era uno de los secretos mejor guardados en Cuba, que la CIA, ¡esos malditos imperialistas!, intentó atentar contra la vida de Fidel 638 veces.

Aproximadamente.

Eso es muy cubano. Exagerar al número exacto. 638 atentados, aproximadamente. Dicho con aplomo es hasta creíble. Pienso que no debe de haber nadie, en estos momento, que ponga en duda la cifra, porque es oficial y se ha dicho con ese aplomo caribeño que le da siempre tanta pompa y circunstancia a lo que se ha de tratar con seriedad.

638 atentados… Aproximadamente.

Con métodos tan sofisticados como el puro explosivo que falló, según he podido dilucidar, porque no tiraba. Estuvo el hombre ahí, dándole yesca, aspirando con todo lo que le daba el corazón, que acabó con agujetas en los mofletes y no hubo manera.

– ¿Sabes lo que te digo? – le dijo al agente infiltrado de la CIA que le había regalado el puro, mientras lo clavaba de cabeza en un vaso de agua para que se extinguiera de una vez. – Que este Cohiba es más falso que un Lacoste made in China, polagloriademimadre.

– No puede ser, mi comandante, me lo ha regalado a mí un amigo que tiene un primo que trabaja en el Laguito.

Y así 637 veces más. Vamos que la opinión pública se está dividiendo ahora entre los que piensan que, efectivamente, ha sido la CIA y vaya panda de inútiles, negligentes, espías de mierda que fallan 638 veces, y los que creen que no ha sido la CIA, sino otra agencia de inteligencia prima-hermana: la TIA, Técnicos de Investigación Aeroterráquea.

– ¡Mortadelo! ¡Filemón!

– Aquí estamos señor Súper, para lo que se demande.

– Nos hemos enterado de que Fidel da una arenga en el manifestódromo de La Habana por el niño Eliancito. ¡Vayan y encárguense de él! ¡Y no vuelvan a fallar o ya saben! – les dice mientras les enseña una trampilla en el suelo donde rebosan las serpientes.

Y así 638 veces. Un Superhumor de 1.300 páginas (si lo llega a saber Ibáñez).

Aquí podemos ver a Mortadelo disfrazado de pichón a punto de seccionarle la carótida a Fidel.

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Lo que sucedió es que un guardaespaldas del comandante estuvo al quite: fue ver el pichón y hacerse con él con una rapidez y una habilidad que sólo quien ha recibido el mejor entrenamiento o quien lleva un mes sin comer carne puede desplegar.

En fin. Todos sabemos que los juglares y poetas cantan las gestas de los grandes hombres, y Fidel lo fue (sin duda), poniéndole algo de sabor a sus hazañas, para que el público no caiga en el pecado de la desmemoria y activar el boca a boca, que deforma y exagera, aún más si cabe, la vida y milagros del honrado en la trova.

Así, Roldán en Roncesvalles cortó una montaña con su espada, Durandarte, en el transcurso de una batalla que se canta en “La Chanson de Rolland” y que lo enfrentó con un ejército de 400.000 moros que, en realidad, eran unas cuantas tribus vascongadas.

Eso sí: del mismo Bilbao.

¿Y en qué afecta la muerte de Fidel Castro a los Habanos? En nada. Todos sabemos que Fidel Castro ya predijo que Estados Unidos y Cuba volverían a hablar cuando hubiera un presidente negro y un papa sudamericano. ¿O no lo dijo? Yo no lo he oído de su boca, pero dicen que dicen que lo dijo y, oye, ni el calendario Maya.

Cuba fabrica hoy 90 millones de cigarros al año. Teniendo en cuenta que, según parece, Donald Trump quiere revertir el proceso abierto por Obama de aproximación a Cuba, y que los cubanos se dicen preparados para más que duplicar la producción de cigarros anual, si fuera necesario, aquí no pasa nada.

Además, cuando se abre una puerta, queda abierta en los dos sentidos.

Con todos los sentidos

He leído hace poco, y lo doy por bueno, que la clasificación actual de los sentidos nos viene de tiempos de Aristóteles.

Nada menos.

Que fue el sabio griego el que dijo que los medios por los cuales el cuerpo obtiene  información del exterior son cinco: gusto, tacto, vista, oído y…, bueno, el otro.

Que no me viene ahora.

¡Olfato! ¡Eso! El olfato. Esto es que la genética me ha dado a mí más napia que memoria.

Decía Aristóteles, además (lo he leído en el mismo libro), que el cerebro es un sistema de ventilación del cuerpo, mientras que los pensamientos se generan en el corazón.

¡Será gañán! ¡Todos sabemos que los hombres no piensan ni con el cerebro ni con el corazón! Las mujeres, no lo sé. Si hay alguna en la sala, que se manifieste.

Bromas aparte, lo de los cinco sentidos ha calado, mientras que lo otro sabemos que fue un resbalón del filósofo (¡no iba a acertar en todo el hombre, en el punto medio está la virtud!), pero tanto que es una verdad universalmente aceptada.

Un axioma.

Ha pasado de generación en generación, traspasó las fronteras griegas y ya lo saben en Barcelona y en la China Popular, en Betanzos y en Almería, en las aldeas más recónditas de Alaska y hasta los votantes de Trump: los seres humanos estamos dotados de cinco sentidos que son olfato, gusto, tacto, vista y… el otro.

Tanto es así, que cuando alguien es muy listo, pero mucho, y no vota ni a Trump ni a Clinton, se dice que tiene un sexto sentido (y no porque en ocasiones vea muertos). Un sexto sentido del que carecemos los demás y que no es el sentido común. Nada de tópicos, por favor, que esto va en serio.

Pero todo esto es mentira. Lo aceptamos, porque nos es cómodo, y porque lo podemos transmitir a nuestros hijos con los dedos de una mano y porque cinco es un número mágico, redondo, esférico y, por tanto, universal y eterno. ¡Cinco! Y, además, rima.

Pero no es verdad. Las vías con que nuestro cerebro capta información del exterior a través de los sentidos son más numerosas y, si te pones a pensar seriamente en ello, estoy convencido de que llegarás rápidamente a la conclusión de que tienes tres o cuatro sentidos más distintos a los cinco oficiales.

Salvo que seas Mike Pence, vicepresidente electo de Estados Unidos, que como no cree en la teoría de la evolución, anda liado despiajando a su prole y comiéndose los parásitos y no tiene tiempo de pensar en tonterías.

Yo, a partir de la lectura de ese libro (cuyo título no voy a decir, porque me lleva a un tema que prefiero evitar), sin ser la lumbrera de Occidente, me he dado cuenta enseguida de que, efectivamente, tengo, al menos, tres o cuatro sentidos más de los oficiales. Y no me voy a devanar la sesera en establecer un nuevo número oficial de sentidos: me vale con desmontar la verdad oficial de que poseemos cinco sentidos.

Falso. Son más.

Lo cual me lleva siempre a la misma conclusión, la de un escéptico incurable, que me reconozco: duda de las verdades oficiales, de lo que es sabido, de lo que no se cuestiona, de todo lo que parta de una certeza irrebatible. Relativiza y disfruta.

Por eso, cuando pongo todos mis sentidos a disposición de un Quesada Holiday Keg Toro, que me brinda mi buen amigo Jaime de Juana, saco mi blog de notas y trato de concentrarme en el regalo que acaban de hacerme.

Lo primero que participa, cuando me brinda el puro, es el recuerdo: ¿lo he fumado ya? Respuesta: sí, tuve el inmenso placer y la satisfacción de compartir un Holiday Kag con el mismo Manuel Quesada en Intertabac en septiembre, en Dortmund, mientras le hacía una entrevista para Cigar Journal. Y fue un rato gratísimo (a pesar de las interrupciones), en el que Manolo tuvo un detalle conmigo, unas palabras que me quedo para mí y que me resultaron tremendamente reconfortantes.

Acabábamos de comer bien, nada excesivo, servidos por un camarero famélico que te decía que en ese establecimiento “todo tiene buena pinta menos el camarero“, y qué razón tenía el hombre: al pobre, con ese aspecto exangüe de niño muerto sacado de “El sexto sentido” daban ganas de invitarle a un chuletón.Como un Cristo de Mantegna cruzado con Chiquito de la Calzada. El hombre fue diligente y amable, iba cantando de mesa en mesa y nos hizo reír.

En la terraza, donde salimos a fumar, pegaba un resol de noviembre reconfortante y cálido, de esos que no te dan como para quitarte el abrigo pero que sabes que te va a cargar las baterías a tope. Me entusiasma el sol de invierno. Así como en verano, voy de sombra en sombra, las busco como un vampiro, en el final del otoño, cuando los fríos por fin se instalan en Madrid, me encanta bañarme en ese solete, estirado, igual que hace mi tortuga, Steve McQueen, como si también necesitara que me calentara la sangre.

Cuando, por fin tuve el Holiday Keg en mis manos, entraron en funcionamiento algunos de los sentidos oficiales: una capa colorada brillante preciosa, grasa, tersa, de esas que da placer acariciar durante un rato; olor en frío a heno, a tabaco bien fermentado, sin puntas picantes ni agresivas… Lo prendí y me propuse hacer una cata para corresponder a Jaime con una esmerada entrada en Burkina con alguna información sobre el cigarro, algo que fuera tangible y sensato y que pudieran descifrar otros fumadores. Pero mis anotaciones terminan en “dulce, caramelo, tostado”.

Y no porque el cigarro no estuviera bueno o no tuviera sabor. ¡Al contrario! Sencillamente me dejé atrapar por la conversación con Jaime de Juana y allí nos tiramos los dos, disfrutando del puro, como dos amigos, hasta que el Holiday Keg lo dio todo, que fue, si no recuerdo mal, una hora y media larga.

Charlando. Fumando. Rellenando el tiempo. Tan a gusto.

Quizá porque otro sentido que participa, y mucho, en la intensidad del disfrute de un cigarro es el de la buena compañía; porque los maestros tabaqueros pueden poner su mejor empeño en hacer el mejor cigarro del mundo que como elijas a un petardo de tío para compartir ese ratico, ya te puedes dar por jodido que se te va a hacer laaaaaaargo y pesado y vas a estar deseando acabar y desaparecer.

A Jaime de Juana no lo venden en los estancos, pero si tienes una buena compañía, el Quesada Holiday Keg Toro es un perfecto engrasador de conversaciones. De hecho, nuestro buen rato se construyó a base de grata compañía, temperatura ideal, buena conversación y un gran cigarro y todas las piezas fueron esenciales. Los matices de la fumada, se los dejo, como siempre, a los expertos.

Y la semana que viene os explico lo de los Reyes Magos: que no, que no son los padres.

Porque lo vale

De mis idas y venidas por los países que son denominación de origen de los cigarros (no tantas como me gustaría ni como presumes, pero si algunas como para empezar a sacar conclusiones), siempre me he venido con varias ideas claras.

La primera es que cuanto más penetro en el mundo del tabaco, más me queda por aprender. Que cuanto más aprendo, menos sé y que cada pregunta respondida suscita al menos dos preguntas nuevas que hay que responder.

La segunda es que fumar puros es barato.

Es muy barato.

Se ponga uno como se ponga. Imagina cuánto pagarías por un producto fabricado en España en cuyo proceso de producción intervinieran 200 pares distintas de manos.

200 sueldos repercutidos en el pvp.

Que para su fabricación fuera necesario un almacén de producto lleno hasta los topes con materia prima de cinco, seis… diez años. El gasto financiero que supone tener ese almacén de tabaco lleno para que no falte la producción del futuro y para garantizar la consistencia de sabor.

O tener el producto terminado de seis meses a dos años mínimo en una sala de añejamiento, esperando a que llegue su momento para salir al mercado.

Suma y sigue. Que igual llegas al estanco y pagas 6 euros por un robustito que lleva en esa cava un par de años parado, cuando no más tiempo, con el gasto que supone tenerlo en todo momento en su punto de humedad y temperatura a disposición del público.

¡6 euros!

Ese precio paga los gastos financieros de un proceso que se ha prolongado durante años y en el que han intervenido más de 200 personas, más todos los intermediarios, distribuidores, transportistas, más los impuestos (que es el mayor pellizco) y el ridículo 9% del estanquero… ¿6 euros por un robusto?

¿Y no es verdad que a todos nos gusta llegar a nuestra cava y verla siempre llena de cigarros para tener donde elegir? Ese momentazo en plan “gordo en la pastelería” en que entras al templo y te ves rodeado, abrumado, ¡y te los llevarías todos!

Pues al estanquero, tener la cava llena de cigarros para nosotros le cuesta dinero. Tiene un inmovilizado importante ahí que le supone un enorme gasto.

¿6 euros un robusto? ¡MUY BARATO!

Así que llega Hendrik Kelner a España y, en una hora y media, me hace un resumen de las vicisitudes que ha pasado a lo largo de 20 años… ¡20 años! para sacar hoja de capa de Yamasá, una tierra prometedora fuera del valle del Cibao, en República Dominicana, que él mismo define como “un caballo salvaje que se negaba a darme todo su potencial“.

Vais a pensar que en Burkina se le da mucha importancia a la hoja de capa del cigarro y es verdad. En Burkina se le da a la capa la relevancia que tiene en el cigarro, que es toda. La capa es fundamental, transcendental. Un buen cigarro sólo llega a a ser superior si se remata con una buena capa y no es porque vista al puro. Su aporte, no sólo a la presencia del tabaco sino a su sabor, es definitivo.

La del nuevo Davidoff Yamasá es una capa colorada, tersa, suave, fina y grasa que procede de una semilla híbrida que la gente de Davidoff ha bautizado Aromática Dominicana. Es el resultado de 20 años de trabajo para domar una tierra, la de Yamasá, a base de prueba y error, en la que han intervenido muchas manos y en la que ha habido que superar muchos fracasos, también, hasta alcanzar un resultado satisfactorio: un cigarro, Davidoff Yamasá, que con un 30% de tabaco de Nicaragua y el resto, incluido el capote, de Dominicana, logre una activación completa del paladar con un sabor diferente a todo y una fortaleza media, amable, equilibrada y sin puntas de agresividad.

Un cigarro super premium resultado de todo lo que se ha dicho al principio de esta entrada más 20 años de trabajo en el campo.

¿Que por qué hay que pagar 13’90 euros por un robusto de Davidoff Yamasá?

Porque es Davidoff.

Porque es premium.

Porque lo vale.

La Veloz Sangüesina

No es el objetivo de este blog, ni mucho menos, y es una etapa de mi vida, la de cuando fui portavoz de Fumadores por la Tolerancia, que ha quedado atrás.

Totalmente. Capítulo cerrado.

Fue bonita. Me lo pasé bien. Me sentí muy reconocido por mucha gente buena.

Por otros, no tanto.

Algunos me insultaron y no poco. Incluso, por la calle, ¡llamándome asesino! ¡Os lo juro! Mientras recogía firmas contra la Ley Antitabaco.

Un tiempo que pasó y que no volverá. Ni de coña. Entre otras cosas porque yo no quiero, pero, todavía, cuando leo en la prensa a orates y oportunistas decir tontunas y frases hechas como “LA PODEROSA INDUSTRIA DEL TABACO”… Me da el ramalazo.

¡Y tengo que decirlo!

No lo puedo evitar.

Así que hoy voy a hacer un paréntesis.

Por la Poderosa Industria del Tabaco. Ese oxímoron.

Porque me entra la risa. ¿A vosotros no? ¿Quién a estas alturas se cree eso? Alguien con memoria de pez.

La “Poderosa Industria del Tabaco”.

Siempre me ha sonado al Todopoderoso Sarlacc… ¿Todopoderoso? ¡Si es un puto agujero en el suelo! ¡Un ano en el desierto! ¿Qué tiene de todopoderoso? ¿Se tira pedos atómicos?

Aquí una foto del Todopoderoso Sarlacc.

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Me gusta más “La Veloz Sangüesina”. Eso si que es un epíteto bien puesto.

Si uno echa la vista 20 años atrás… Cuando se podía fumar en todas partes; había publicidad de tabaco en todos los medios de comunicación, en las vallas, en las carreras de coches; las advertencias sanitarias decían aquello de: “Las autoridades sanitarias advierten  que (sic) fumar puede ser perjudicial para su salud” en pequeño, abajo; mis Luckies costaban menos de 1 euro… ¿Sigo?

Es cuestión de memoria. Yo me acuerdo de esa época. No quiere decir que la añore. Bueno, lo del precio del tabaco, un poco sí.

¿Dónde cojones está la Poderosa Industria del Tabaco? ¡Si hoy no se fuma ni en televisión por ley! Ni en los puestos de trabajo ni en bares, ni casi en terrazas; la publicidad ha desaparecido; acaban de aprobar unos paquetes de tabaco en los que el 65% de su espacio son dientes podridos y pulmones tumefactos; y mis Luckies valen ya casi 5 euros…

Han prohibido los formatos slim y short; el mentolado; el light; los descriptores de sabores… Y lo peor, para la PODEROSA INDUSTRIA DEL TABACO es que les cambian las normas de juego cada cinco años. Con lo que eso les supone de coste de producción.

Imaginaos que sois vosotros, que queréis cumplir la ley pero te cambian el marco legislativo cada cinco años. Es una inseguridad jurídica del copón. Hoy sabes a qué atenerte, mañana…

¿Mañana?

Mañana, pero mañana ¡eh!, cuando os deis cuenta, habrán prohibido fumar en el fútbol, en los toros, en las terrazas, en las puertas de los locales públicos, en los coches privados… El paquete de cigarrillos será neutro, no podrá mostrar marcas ni emblemas ni nada; los estancos no podrán tener expuesto el tabaco al público (display ban, que se llama), lo tendrán que tener escondido… Esto es mañana.

Y lo que se les ocurra.

¿Y dónde cojones está la PODEROSA INDUSTRIA DEL TABACO? ¿Qué pasa con esa supuesta mafia que “compra voluntades políticas”, que “amenaza a periodistas”, que pone “camellos en sus cajetillas para enganchar a los menores”?

Mucho idiota paranoico megalómano hay en el mundo o mucho canalla a sueldo.

Porque la industria del tabaco será muy poderosa, pero… La Veloz Sangüesina sí que era veloz… cada cinco años, aprueban una ley y se la meten doblada.

Y cada paso atrás es un espacio que no se recupera nunca.

La Veloz Sangüesina sí que es la hostia en bote.