Diez razones para tener un humidor en casa (2): cinco razones más oscuras

¡Ya lo dije ayer! En Diez razones para tener un humidor en casa (1), es decir, las primeras cinco razones: si todo fumador de cigarros entra en la cava como un niño gordo en una pastelería, se le llena el ojo antes que el papo y acaba llevándose a su casa más de lo que va a fumar, todo fumador de cigarros necesita un humidor. 

Los estanqueros los venden y mis amigos de Wacota, a quienes he “robado” la idea de este post, también. Hechos en España, ojo, fabricados en Madrid, nada que venga del fondo a la derecha ni del lado oscuro de la fuerza. No, no me llevo comisión.

 

Razón 6. Añejar tus cigarros: un sí-sí

Un día haré un artículo sobre los “sí-sí” y los “no-no” del tabaco. Tendría que repasar mis notas de las clases particulares que me dio, en su día, Daniel Núñez en Dominicana. Sí, amigos y amigas, he tenido ese inmenso privilegio y placer. Daniel es uno de los grandes, grandes, grandes del tabaco. Sin duda. Y un buen amigo. Un “sí-sí” del tabaco es una realidad impepinable, dentro de un mundo muy relativo, algo que siempre sucede sí o sí. Y un “no-no” es lo contrario: una calamidad anunciada.

La nevera, por ejemplo, es un “NO-NO” muy grande.

Un “sí-sí” es que el tabaco empieza a fermentar, a “trabajar” como dicen los tabaqueros, a partir de unas condiciones de humedad y temperatura concretas: 70% humedad, 20ºC de temperatura. Con esas condiciones, se puede añejar un cigarro, para que cambie, para que acabe siendo algo distinto y nuevo, para que envejezca con dignidad. El proceso químico que se produce en el tabaco es el mismo que en cualquier otro producto alimentario que sufra fermentación: creación de azúcares y expulsión de sabores no deseados, como el del amoniaco, que está en el tabaco de forma natural. No hace falta añadirlo como decían aquellos lumbreras que demandaron a los cigarrilleros.

Es por esa razón, que después de mucho tiempo, un cigarro que ha estado en buenas condiciones de humedad y temperatura, hace que su celofán (si lo tiene) amarillee y que su anilla se deteriore. Cuando tú vayas a un estanco y veas unas anillas envejecidas, como la del Partagás Presidentes (VG Tacos, 158 mm x 47, doble figurado) que me fumé el jueves, o un celofán amarillo, color café, desvaído, como descuidado… A por él.

Un humidor bien cuidado en casa te permite añejar tú mismo tus cigarros. Esta caja era de 2007.

Razón 7. Controlar un humidor es chupado

Existen hoy mil maneras, y casi todas funcionan, de mantener el humidor al 70% sin gran esfuerzo. Pregunta a tu estanquero por los métodos: geles humectadores, las bolsitas de Bóveda (que son maravillosas), dispositivos como el Cigar Spa, que va como un tiro o simplemente la esponja con agua. Además, hoy hay tecnologías maravillosas que hacen que incluso el humidor te llame al móvil para decirte que tiene sed. No es una broma.

Dos advertencias: un vaso de agua sin más no funciona, ya os lo digo. Necesita una ayudita para convertirse en humedad y, como los cigarros no tienen brazos, no pueden beber.

Si tu humidor es nuevo y ves que le cuesta arrancar, es normal. El cedro del que está hecho se bebe la humedad y casi no deja nada para los puros. Mójalo con un trapo húmedo y así aceleras el proceso. Otra ayuda buena es la razón 8. Atención.

Razón 8. Siempre a mano y ordenados

Un buen humidor, de un tamaño razonable, permite tener los cigarros siempre a mano y bien clasificados y ordenados, de forma que cuando quieras fumarte un cigarro en concreto sabrás dónde encontrarlo sin necesidad de dar muchas vueltas. Los humidores de mesa, pequeños, para pocas unidades, te permiten tener la previsión de una o dos semanas. Los más grandes, como los míos, tienen cajones de cedro con cunas de distintos tamaños para ordenar los cigarros.

No tires las cajas de tus cigarros, las que son de cedro (las bonitas, lacadas, en plan guay, se las puedes regalar a tus hijos para que las usen de joyero o para guardar los cromos). Las de cedro, sobre todo las de tipo cabinet, son buenísimas por dos razones: una, te ayudan a ordenar y clasificar los puros; dos, ocupan espacio físico y así se puede conseguir que el humidor alcance el 70% más rápidamente.

Ojo con estas cajas: no sólo son Exquisitos falsos, más falsos que el reloj de un mantero, es que además ese supuesto dispositivo ni humedece ni sirve para nada más que para engañar. Los cigarros falsos son el gran enemigo de un humidor. ¿Sabéis por qué?

De momento, si tienes una caja como esta, por si acaso, haz una hoguera con ella y ni se te ocurra acercarla a tus cigarros..

Razón 9. Un cigarro seco está malo

Mantener los cigarros dentro de un humidor evita las roturas de tus cigarros. Lo primero, porque un cigarro seco se rompe más fácilmente. Al final, el tabaco es la hoja de una planta. Si ahora que estamos en otoño, recogemos una hoja seca de un árbol del suelo, comprobaremos que se resquebraja con enorme facilidad. Pues la capa del cigarro que, encima, es mucho más fina, con más razón. Dentro del humidor evitaremos eso, no sólo por tenerlo en la humedad correcta, sino también porque no lo andaremos sobando de un lado a otro.

Comprobar si un cigarro está seco es muy fácil. Basta con apretar levemente el pie y notar la sensación de hoja seca en las manos. Si lo haces dentro de una cava profesional, ojo, es posible que al estanquero le dé un parraque: EN EL ESTANCO LOS PUROS NO SE TOCAN, a no ser que el estanquero nos dé pie a hacerlo (allá él).

Antiguamente, el cigarro se llevaba a la oreja para comprobar que, efectivamente, estaba seco por el crujido de la hoja. Sirve también, aunque es algo que ya no se hace porque los que lo hacían buscaban, precisamente, la Faria seca. Los puros secos, en verdad, no se pueden fumar. Dan sabores muy picantes y ciertamente desequilibrados, con mucha potencia y poco sabor. Pero es que, antiguamente, muchos fumadores de Farias buscaban precisamente eso. Cuestión de gustos.

Por el contrario, el exceso de humedad imposibilita el tiro y la combustión y puede incluso llevar a una infestación con moho.

Cuando tenemos un cigarro seco, siempre que no haya sufrido roturas, se puede recuperar hasta hacerlo fumable en un humidor, algunos hasta pueden llegar a recuperar el lustre de su capa, todo depende de la cantidad de tiempo que haya estado abandonado a su suerte. Por desgracia, no existe un baremo fijo ni una fecha de caducidad. Dependerá del tabaco y de su calidad, pero incluso un cigarro muerto, muerto más muerto que Julio César, e irrecuperable se podrá fumar después de un tiempo en el humidor, aunque seguramente ya no tenga mucho sabor. Otros cigarros, te pueden sorprender…

Razón 10. El humidor es tu tabernáculo

El humidor de mi casa es el tabernáculo de mi templo. Así de claro os lo digo. Antes de abrirlo para elegir lo que voy a fumar, pongo Pompa y circuntancia de Elgar:

Y es que los que tenéis humidor en casa ya conocéis el gusto que da abrirlo y que el olor del cedro te inunde la nariz en torrente y empezar a sacar cigarros, acariciarlos como oscuros objetos de deseo, gulusmear entre ellos como si fueran ollas de cocina, observarlos largamente, con el cajón abierto en la mano, lanzando la mirada de un lado a otro intentando decidir cuál no te vas a fumar, porque sabes que elegir uno es descartar los demás. Este ritual es parte del placer de fumar un cigarro y si no tienes un humidor en casa, te lo estás perdiendo.

 

6 comentarios de “Diez razones para tener un humidor en casa (2): cinco razones más oscuras

  1. Diego J. Galán dice:

    Buenas,

    Llevo casi un mes sin poner esponja húmeda en mi humidor y se sigue manteniendo la humedad a 71% y de 19 a 20 grados. ¿Es raro eso? Cuando lo compré humedecí sus paredes y retiré la esponja porque me subía mucho la humedad. Es verdad que de 73 ya ha bajado a 71% en los últimos 3 días.
    Un saludo

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