Sugestión

Fumar un cigarro es una experiencia personal“, decía. “Que nadie te imponga la mejor manera de disfrutarlo“. Ese nadie, generalmente, sabe mucho de lo que le han impregnado y probablemente será capaz de repetirlo, como un loro, todas las veces que sea necesario pero ¿será capaz de sentir todo lo que dice? Por algunos casos, contados, que yo conozco sí pongo la mano en el fuego; por otros, que también conozco, lo dudo mucho.
Cuando uno se plantea realizar una cata sensorial delante de un montón de fumadores expectantes, ávidos de conocimiento, deseosos de captar todos esos aromas y sabores que se esconden bajo la capa de los cigarros, la sugestión lo es todo. Tiene razón mi amigo Chechu cuando dice que, detrás de toda esa parafernalia, muchas veces está la historia del traje nuevo del emperador; el “Retablo de las Maravillas“, de Cervantes; el milagro de las bodas de Canaán contado por Anthony Burgess en “Jesucristo y el juego del amor“.
En esos eventos, la gente está esperando a alguien que lo guíe por la oscuridad de sus propios sentidos (¿qué sentido tiene eso?) porque no se atreve a expresar lo que siente por miedo a equivocarse, pero… ¿Qué mierda de miedo es ese?

Si lo sientes, lo sientes.

Fumar un cigarro tiene que ver con la memoria, igual que los aromas que los tenemos clasificacados en algún rincón del cerebro y se conectan con los recuerdos para, de esta manera, ponerle un nombre que, de otro modo, sería imposible. En mi caso, por ejemplo, la canela está conectada al arroz con leche. ¿Es posible encontrar un cigarro que sepa a arroz con leche? No, claro que no, pero sí es posible encontrar una aroma en el humo que activa ese recuerdo en la nariz con el del arroz con leche que preparaban las monjas carmelitas descalzas de Murguía (Álava) y que no se me ha olvidado.

Es sutil y está en la nariz y en la punta de la lengua.

Es fácil de encontrar en el tabaco de semilla Sumatra y también en el tabaco brasileño. Tienen un dulzor especial que, previamente, despierta un picor en la punta de la lengua para después dejar paso a la dulzura. Podéis probar buscando en el estanco cigarros con tabaco brasileño o con capa Sumatra. Dejaos asesorar por el estanqueros. Ellos saben.

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BURKINA J'ADORE

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