El verdadero significado de la palabra consistencia

A buen entendedor… Un diccionario.

El paralelismo del mundo del vino y del cigarro es una realidad mágica en toda su extensión, aunque yo no conozco tanto el del vino como el del tabaco como para asegurarlo al cien por cien, pero sí que lo intuyo por la poesía que fluye de sus procesos, por la clase de recursos literarios que se emplean en la transmisión del mensaje, la plasticidad de esas imágenes tan pegadas al terruño, a lo artesano, a lo concienzudo y, desde luego, por todos los apoyos metalingüísticos que logran una semiótica espontáneamente inocente en la que sí confluyen y que es, a la vez, elitista pero sencilla, que invita a participar, a aprender, pero rechaza a los resabiados y a los pedantes.

La hostia en bote, ¿verdad?

¿Cómo os quedáis? Lo he copiado de un manual de literatura de Lázaro Carreter.

Hay mucha mitomanía y tenemos que superarla para que no nos la metan doblada. ¡Que nadie me interprete mal! La mayor parte de la gente es honesta. Pero siempre hay un:

¿Tienes esos puros tan ricos que dicen que la capa es de San Martín de Porres?
– Sí, claro. Agáchate que están abajo del todo a la derecha… A la derecha… Un poco más… Un poco más… Ahí. ¿Los ves?
– ¿Estos?
– No, no, pero espera que ahora los vas a notar.

De todo hay, supongo que en el vino también, pero en el del tabaco se juega a veces con la falta de memoria de los fumadores, incluidos los más expertos, y es normal. Conozco pocos, muy pocos, que sean capaces de reconocer su cigarro preferido a la primera en una cata ciega entre DOS OPCIONES. ¡Ojo! Dos opciones.

No diez.

No cien. No mil. Dos opciones. Las que sean. Uno cubano y un no cubano.

Uno tripa larga y otro tripa corta.

¡DOS!

Y esto no hace de nadie un mal fumador.

Ni de su cigarro un mal tabaco.

Porque fumar no es un puto concurso de la tele. Ni el trivial pursuit. Ni para fumar hace falta ser la Enciclopedia Británica.

¡Burkina ha llegado para liberar a los fumadores! Ésa es la buena noticia. No se trata de desenmascarar a nadie, ni de señalar a los farsantes, sino de librarse de poses absurdos y de fajas y de verdades que no lo son para disfrutar de verdad, sin complejos. Relájese y saboree su cigarro, que si a usted le gusta y le está dando un rato de satisfacción, usted es un experto fumador y su tabaco un gran tabaco.

Punto. Le gusta: 1. No le gusta: 0.

Ya sabe todo lo que tiene que saber.Y si a usted le gusta con anís El Mono, pues, olé, se sube a la rama o le canta una saeta. Y si le gusta escuchando un disco de Paquirrín, pues mejor no me lo cuente, pero vale también.

Lo demás son milongas.

El mundo del vino, a diferencia del mundo del tabaco, va por añadas. Eso no es una ventaja, para mi gusto, porque la propia naturaleza de su materia prima no les permite un inventario alto de producto sin transformar.

Salvo a los vinos pasificados. O muy pasificados. A mí me encanta el Tokaj y me vuelve loco el Souternes bueno, bueno, pero lo estoy suponiendo (y David Cagigas leerá esto y me corregirá) porque yo de vinos sé poco.  Creo que con uva recogida hace, no sé, cinco años lo más que se puede hacer es abono para los campos.

En el tabaco, con mucho coste, los buenos fabricantes trabajan con inventarios de cosechas de hace… ¿Diez años? ¿Por qué? Porque un Burkina J’Adore Nº2 de 2010 tiene que saber igual o muy parecido a un Burkina J’Adore Nº2 de 2015. Y, claro, las cosechas de 2010 y de 2015 son muy distintas, las variedades de tabaco cambiaron, los campesinos fueron otros, el clima fue distinto, la tierra fue diferente y al escarabajo pelotero le dio por rascarse las pelotas ese año. El viento fue racheado de este a oeste la mayor parte de la temporada en vez de venir del norte, que es de donde viene cuando trae la muerte. El fenómeno atmosférico fue el Niño y no la Niña. El Atleti ganó la liga. Al sol le pareció mejor salir diez minutos más tarde todos los días y llovió el doble que el año anterio y a deshora y al tabaco no le gusta el agua mucho, le gusta lavarse poco y por los pies. Así que hubo demasiado bicho y al pobre tipo de la finca de al lado, no le dio tiempo a montar el rancho porque justo en febrero las gloriosas Águilas Cibaeñas se hicieron con el campeonato y el tabaco no espera al rancho, así que tuvo virus del tomate…

La magia del tabaco es que en un producto manual cien por cien en todo su complicado y arduo proceso usted consiga un cigarro que, a lo largo de los años, mantenga esa estabilidad de calidad, sabor y aroma más o menos igual o muy parecido.

Igual es imposible. Usted no lo va a notar. Ni yo. El Master Blender de la fábrica probablemente sí.

A eso se le llama CONSISTENCIA.

La consistencia es el reto. Es lo difícil de conseguir; es lo mágico, lo maravilloso, es en lo que compite la mano humana con la máquina y la química. Un niño va a una tienda de chuches, pide su chicle favorito y se lo come con la seguridad de que le va a saber a lo que paga aunque obvia que detrás hay una producción industrial y química estudiada al milímetro en la que el error no es posible.

Sabe a fresa.

Bueno… A fresa… Hay veces que me gustaría llamar por teléfono al Sr. Trident para decirle que no ha comido fresas en su puta vida. Pero vale, chicle de fresa que no es lo mismo que fresa.

En un cigarro, eso se consigue artesanalmente.

Yo lo llamaría “EDICIONES ILIMITADAS”.

Entonces llegan ustedes, que son como ese niño entrando en la cava de cigarros como en una tienda de chuches, y perdonen que sea pesado, y a su estanquero de cabezazo le dicen: “¿Qué tienes nuevo? ¿Qué edición limitada nueva hay?“.

Cada buen cigarro es una edición ilimitada.

¡Compre lo nuevo! ¡Cómprelo, que vuela! No lo dude. Pero, hágame caso: guárdelo y fume lo ilimitado. La mitomanía es la gran debilidad del fumador.

Los cigarros que aparecen en la foto son El Crédito nº4 de Ernesto Pérez Carrillo lanzados en España, no sé, puede que hace 10 años. Me los regaló mi buen amigo Pedro Rosado. Ya no hay. Son una delicia y, en verdad, una edición ya limitada.

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12 comentarios sobre “El verdadero significado de la palabra consistencia

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  1. Muchas gracias Javier, me ha encantado , como no podía ser de otra manera de un maestro de la comunicación con ese sentido del humor tan particular, vamos yo diría “canalla”, a riesgo de que me corrija tú o cualquier otro.
    Lo importante es que queda clarísimo en qué consiste la consistencia y se hace divertida la lectura.
    Muchas gracias por tu contribución desinteresada a este mundo que tú, yo y tanto otros amamos.

  2. Uf qué de trabajo acumulado, por partes como decía Mr. Hide:
    Consistencia es una palabra que el mundo del vino está asociada a las Brands (sí, marcas de vino asociadas al marketing, por tanto es más importante el logo, imagen … que el producto en sí, dejando un poco de lado la expresión de terroir por ejemplo). No es posible conseguir consistencia si la climatología es cambiante, a Burdeos me remito, aunque sean vinos basados en la mezcla, las añadas son fundamentales. Sin embargo zonas climaticas más estables (Jerez) aún basandose en el blend, sus estilos son consistentes año tras año y su precio está más marcado por el envejecimiento de las criaderas y el numero total de éstas que intervengan en el blend.
    Tokaj y Sauternes, aunque tiene procesos de elaboración distintos, el primero tiene una base de vino blanco “sano” al que dependiendo de los puttonios a conseguir (gr de azucar/litro) se le añaden uvas botritizadas (un hongo que por razones climaticas ha reducido el agua de la uva concentrando los azucares) mientras que el Sautternes se hace de uva botritizada a no ser que el año haya sido malo y se le tenga que añadir uva pasificada en el propio viñedo (passerillage).
    En relación con los puros, si tengo que asmejarlo con un vino sería con el Jerez, sobre todo por la mezcla y envejecimientos que sufren. Y ahora a contestar el del umami
    Mira que me haces repasar cabrón

  3. Sigo con el tema añada:
    En el caso de la marca (Brand) la añada no es sinonimo de calidad, como ejemplo tomaré Penfolds, su máxima “expresión” es Grange pero las uvas que componen el vino, shyraz y cabernet sauvignon, son traidas de regiones muy distantes con climatologías muy distintas como Coonawarra, MacLaren Vale o Barossa así que al ser blend de estas zonas tan dispares, la añada se corresponde más a una fecha de embotellamiento que a una expresión de la misma, y estamos hablando de 400 euros de botella.

  4. El que tomamos era Petaluma 2007 u 2008, un estilo Burdeos más por las variedades utilizadas pero es de una región concreta, Coonawarra, como puede ser Rioja o Ribera del Duero.

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