En esto de la armonía trago-cigarro hay mucha más ciencia de lo que nos creemos, pero está en manos de gente que lo borda como mi David Cagigas (hoy, en el ostracismo de Santoña por voluntad propia) o Tupac Kirby, flamante ganador del concurso Habanos Perfect Twist. Ellos son cazadores de matices, narices superlativas, como diría Quevedo, (en el caso de David, en sentido literal y figurado) que son capaces de aportar unas gotas de licor de algarroba a un cóctel y explicar por qué lo hacen, qué buscan, qué aportan al resultado final, qué sensación despiertan en la boca… Son maquinones.

Ahora que lo pienso, Tupac tampoco va mal de naso. ¿Serán de la misma ciudad? ¿De Napiacity?

Ellos dan un trago, meten aire, lo respiran y te dicen: “Melocotones de Ronda“. Y tú, contagiado por su capacidad, bebes y no sólo das con los melocotones sino que confirmas que, efectivamente, son de Ronda y admirado por verte capaz de captar ese matiz tan sutil, piensas: “Coño, sí, melocotón, es verdad“. Pero muchas veces es sólo sugestión. Después lo intentas hacer en casa y te das cuenta de que te has dejado los melocotones por el camino porque no aparecen, al menos no tan claramente como cuando estás con ellos.

A mí el Cagigas me jodió para toda la vida una clase determinada de ron cuando, en una cata, nada más olerlo dijo: “Pegamento” y, joder. sí, apestaba a pegamento. Miré bien la botella a ver si era un ron para beber o para esnifar. Desde entonces, cuando el ron está demasiado cargado de dulce, me llega ese aroma agresivo a barniz recién puesto, a parquet acuchillado… Y no puedo.

Pero no encontrar los melocotones, o la tarima flotante, no quiere decir que no sepamos fumar o beber o combinar un trago con un cigarro. Lo que significa es que esta gente está muy entrenada. Son profesionales. Se lo han bebido todo varias veces, han entrenado la napia y, ahora, están aplicando sus conocimientos al mundo del puro.

¡Y bienvenidos sean! Que nos están ayudando a darle una vuelta de tuerca de sofisticación a los puros.

Lo de Tupac Kirby en la final del Habanos Perfect Twist fue fantástico. Si no viste el vídeo, .agárrate.

Esto es una genialidad y, después, está lo que a ti te guste, porque, además, como vayas a bar del barrio a decirle a Celes que te prepare un “Habemus habano”, te va a mandar a Ronda a por melocotones con mucha simpatía y mucha profesionalidad.

Porque el Celes es un gran profesional.

En cualquier caso, hay formas de sofisticar el trago sin que haya que cantar un rap que son fáciles, al alcance de cualquier bar, y que personalmente pienso que le puede ir bien a un buen cigarro con fortaleza.

Yo tiro más bien por el sabor amargo, que me parece un sabor adulto y complejo y que, en general, complementa bien al tabaco, por los tonos de cacao que siempre me han parecido que dan una elegancia untuosa a la fumada.

A saber. Cosas que, en mi opinión, dan un buen sabor a la fumada, refrescan la boca, aportan amarguito y dan regusto a la vida:

El MANHATTAN DE TODA LA PUTA VIDA 

 Sin complicaciones, que la diferencia es sutil. Busca un vaso ancho y le pones dos rocas de hielo y un twist de naranja. Dependiendo de lo fuerte que lo quieras, dos tercios de bourbon, mejor si es de centeno, y un tercio de vermut. bryUnas gotas de Amargo de Angostura y a disfrutar.

Hay un bourbon de centeno, que es más seco que el bourbon de maíz, y que está riquísimo: el Bulleit Rye. Buscadlo porque es bestial.

Es un trago perfecto para media tarde, el afterwork que llaman ahora o para un noche de verano que yo acompañaría con algo que tuviera un poco de clase, no necesariamente potente. Una corona gorda tipo Punch Punch, por ejemplo, o un delicioso y perfectamente olvidado Rey del Mundo Choix Supreme, que un Hermoso nº4 (127 mm x 48).

rey-choixsupreme

EL VERMUT CON GOLPE DE MUÑECA

Hay muchas formas de tomarse el vermut, y yo conozco a un par de expertas, que no voy a nombrar aquí porque tienen buen nombre y fama de abstemias, aunque se doblan las botellas de Martini como si fuera agua. La que es genial para el aperitivo, fresca y chispeante, mucho más chispeante que la chispa de la vida (que ya hemos quedado que es una puta mierda), es en un vaso de tubo lleno de hielo, con un twist de naranja, a tope de vermut del BUENO hasta casi arriba y añadirle un golpe de muñeca de ginebra london dry (abstenerse gilipolleces, london dry tipo Gordons, Beefeater, Tanqueray o Larios, que también vale).

Como es cosa de tomar aperitivo, os propongo maridarlo con un cigarro sabroso pero no muy fuerte, como es el Criollito de Abe Flores, que lo he fumado un par de veces y me ha entusiasmado. Tiene una media corona que creo recordar que es un 89 mm x 46 que te da veinte minutos (aspiración normal) de enormes satisfacciones.

EL-CRIOCUITO-ALF-CORONA

A su lado, si lo tuyo es el habanismo, una perla que es cara pero aromática a más no poder, Cohiba Siglo I (perla, 102 mm x 40), con una fortaleza contenida y un gran sabor.

cohiba-sigloi

GINTONIC SÍ, PERO MÁS 

Aquí tenemos dos posibilidades, entre las que no están (para mí) ponerle pepino al gintonic. Ni pétalos de rosas. Ni mucho menos garbanzos con arroz y huevo. Ojo, yo no lo critico. Me parece una moda genial que ha abierto muchas puertas y muchas mentes y que ha disparado el consumo de algo más elevado que el cubata chusco de toda la vida. Bravo por las ginebras. Por todas. Por todas menos por el Puerto de Indias, que no la aguanto.

Opción A: Nos ponemos en una copa ancha llena de hielo y con un twist de lima, al gusto de cada uno, un tercio de ginebra london dry (la mía es Beefeater, normalmente, pero no desdeño ninguna otra opción, mucho menos si es Fifty Pounds o Bombay) y dos tercios de tónica Schweppes premium. No es chorrada. Se nota mucho la diferencia si la tónica es premium. Acepto bayas secas de enebro, siempre que se aplasten antes de echar al trago (se servirían en todo caso antes de echar la ginebra). Vosotros diréis que es un gintonic de toda la vida y yo que sí, pero que le vamos a poner unas gotas de angostura. Para dar por saco a Celes un poco.

Opción B: el Negroni. De nuevo, copa ancha o vaso ancho, dependiendo de la sed, bien de hielo, twist de naranja, y un tercio de ginebra london dry, un tercio de Campari, que lo hay en todos los bares, y un tercio de vermut. Si no hubiera Campari, que es raro, se acepta el Bitter Kass como suplente, aunque le añade carbónico y no es lo mismo. Pero yo no soy coctelero y estamos hablando del bar del barrio, el de abajo de casa.

Momento ideal, noche de verano a la fresca, con un cigarrazo dominicano que tiene potencia y sabor, que es El Crédito, y que yo he sido uno de sus más feroces defensores. El Crédito Serie R nº4 (122 mm x 48). Para los amantes del cepo grueso, El Crédito Serie R nº5 calza un cepo 54 y el nº6, ¡60!. El Crédito fue la marca que fundó Ernesto Pérez Carrillo para poder comercializar, en el resto del mundo, La Gloria Cubana, de la que su familia era propietario legítimo. Después se la vendió a General Cigars. Cualquier día hago una cata de este cigarro y la cuelgo. Hoy me limito a recomendarlo.

 

elcreditor4

 

Otra opción buena, también con fortaleza, es Davidoff Nicaragua Box Pressed. El toro (152 mm x 52) es una muy buena alternativa, sobre todo porque al ser box pressed, es decir, cuadrado, es cómodo en la boca. Es un cigarro elegante y muy sabroso hecho con tabacos de Jalapa, Estelí, Condega y Ometepe (Nicaragua), pero fabricado en Davidoff en República Dominicana, con la garantía de calidad de la marca.

Davidoff-Nicaragua-Box-Pressed2Si lo probáis, y os apetece, espero vuestras críticas.

Y recordad: del médico lo que haga y del cura lo que diga.

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