No me quiero enredar mucho con este tema porque, al final, con el tema del corte del cigarro pasa como con todo lo demás: ¿está bien cortarlo así? ¿Y asá? Pues si a ti te gusta ese corte, está más que bien. Intenta que el cigarro no se te deshaga mientras lo fumas, lo que suele pasar cuando se hace un corte tipo Lorena Bobbit y poco más. De nuevo, el mayor experto en cigarros no es el que sabe más, ni el que ha probado más puros, ni el que ha visitado más fábricas. El mayor experto es aquel que ha encontrado la forma de maximizar, a su manera, su propio disfrute de la fumada.

Me propuso Cuqui Otegui, como os decía el martes, buen amigo, estanquero de abolengo, perteneciente a una larga saga de expendedores de tabaco y timbre de gran tradición y vikingo (no todo podía ser bueno) que por qué no planteaba un ránking, como el que he hecho, pero de…

Chan chan

Cortapuros.

– ¡Coño! – dije yo y, además, dije eso, coño, porque me pareció una idea interesante.

Así que me fui para su estanco y, con el cierre echado, Cuqui empezó a sacar kilos y kilos y kilos de cortapuros que, la verdad, no sabía yo que había tantas clases distintas. Las personas humanas se ponen a meter cabeza y qué maravilla, qué creatividad. Alguno había que no servía ni para tomar por culo, pero, oye, bonito sí.

Así que voy a empezar, no sé si a hacer un ránking, pero sí a comentar lo que me parecen los cortapuros que fotografié a ver si, con vuestra ayuda, llegamos a una conclusión de cuál es el mejor sistema. Pros y contras.

El primero de ellos, el que os enseño hoy, es mío porque me lo regaló Cuqui. (¡Muchas gracias!) Me encantó. Es el caso de “no vale ni para tomar por culo”, pero es super cool. Vedlo aquí

navaja cortapuros

La foto es regulera, pero, en fin, se ve bien que es de lo que se trata.

Como ya os he dicho alguna vez, yo soy navajero. Siempre llevo una o dos navajas encima, no por autodefensa ni por nada violento ni agresivo. Son chiquitinas y multiuso y es que uno nunca sabe cuándo le va a salir la oportunidad de darle un corte a un jamón ibérico cinco jotas.

Así que, en cuanto vi esta navaja cortapuros, me entusiasmó. Además, tiene, como podéis ver en las fotos, una especie de escariador que sirve para pinchar el puro si no tira. No sé si es una práctica muy recomendable pero siempre será mejor que tirarlo. Conozco a una persona importante dentro del mundo del tabaco que pincha todos sus cigarros. Todos. Antes de saber si tiran o no. Le gustan así.

Como sistema para cortar el puro, a mí, que me gusta quitarle la perilla nada más, este no me vale. Le falta estabilidad y precisión. Si además tienes el pulso como yo, la prepararás seguro con el cigarro (como hice yo probándolo con el cigarro que no debía). Además, por su hueco como mucho metes un cepo 48. Para los ceporros no es.

Ahora bien, para cortar un puro de calibre fino-medio por la mitad, es muy bueno. ¿Sabes ese momento en que, por la razón que sea, tienes que dejar de fumar pero no quieres tirar el cigarro y le cortas el pie para que no tenga ni fuego ni restos quemados? Para eso, perfecto, siempre que no sea un calibro gordo o un ceporro. Y si de lo que estamos hablando es de un toscano (los fumadores de toscanos, como los de Montecristo A, tienen la costumbre de partir sus cigarros por la mitad) ya no digamos. Maravilloso.

Si la cuchilla se afila bien, además, puede servir para el corte “flauta”. Sí, sí. Flauta o silbato. El nombre se lo he puesto yo. También se podría llamar “Corte calendario Neardental” o corte “Otra muesca en mi colt”. Es una frivolité que vi, en una ocasión, hacer a un francés. Personalmente, me pareció horrible pero, como digo, al franchute le gustaba así y así estaba bien. Además, el hombre lo justificaba con un razonamiento que tenía su lógica.

Estábamos en una cata de presentación de Montecristo Double Corona Edición Limitada 2001 (¡hace ya 16 años! Qué viejos sois, cabrones).

Montecristo_Double_Corona_Edicion_Limitada_2001

El gabacho que estaba de mi côte, agarró el cigarro, sacó una navaja tipo tranchete, en plan el Albarrobo refinado, y le hizo un corte en cuña en el cañón, cerca de la cabeza. Así:

cuña1

cuña2

Sí. Me he cargado un puro para hacer estas fotos cuando, seguramente, con la explicación habría quedado ya nítido, pero siempre hay alguien que no… No os preocupéis por el puro: no era un Dunhill Cabinet del 72.

Como podéis imaginar, el francés, que era periodista del ramo, se tenía que meter el prominente (194 mm x 49) un par de centímetros en la boca para poder fumarlo. La imagen era de lo más desagradable y no sólo por el babeo que se segrega con semejante tubo en la boca. Ya me entendéis. Pirulí de La Habana, decía mi abuela.

Si pensáis que yo me quedé callado ante semejante estampa es que aún no me conocéis. Por supuesto, pregunté por el estrafalario corte. Alguien que hace algo tan complicado con el cigarro debe tener un buen motivo. El hombre me dijo que así, fumando por el costado, se obtenía un sabor del tabaco más real, más nítido, porque evitas la acumulación de fuerza en la cabeza.

Yo arqueé una ceja. No llevaba mucho tiempo en el mundo del tabaco. Si me lo encontrara hoy le diría que, precisamente, lo que más me gusta a mí del cigarro es que acumule fortaleza en la cabeza, que es lo que, a menudo, da un poco de evolución a cigarros más planos.

En fin. Cada uno, como le guste.

Con respecto a la navaja cortapuros, mola, es muy cool, yo ya la llevo siempre encima, estoy muy agradecido a Cuqui… pero como cortapuros sólo le veo una utilidad: ofrecérselo a alguien con la mala intención de cargarte su cigarro.

Así que le voy a poner un 2/10.

¿Qué os parece a vosotros?

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