No vamos a engañar a nadie, y nunca fue la intención: no era un cigarro fabricado específicamente para la revista La Cava de Cigarros. Era un cigarro (es un cigarrazo) que no se vendía en España y del que trajimos una pequeña remesa en plan exclusiva, con una anilla especial diseñada para la revista por Pablo “Milinko” Pereda. La idea fue de Gustavo Velayos y yo se la compré al momento, y sin haber probado siquiera el cigarro que me ofrecía, Fernando León Family Reserve Belicoso (158 mm x 52. Figurado). Algo de lo que no me arrepentí. Me gustó mucho el puro y el precio, creo recordar, eran 6 euros. Barato para un cigarro así.

Fernando León, hijo de Eduardo León Jimenes (fundador de La Aurora) y padre de Guillermo León, actual presidente, era un tipo exigente. Justo, honrado, admirado entre los cosecheros y gran conocedor del tabaco.

Pero muy exigente.

Algo que no es un defecto, al contrario. El cuidado del detalle es básico en el proceso de fabricación de un cigarro.

Tampoco era un hombre al que le gustaran los focos. Quiero decir que, si Fernando León viviera ahora (falleció en 2009), podría ser perfectamente una “estrella del cigarro”, como hay tantos. Pero él creía en el trabajo diario, sordo, esforzado, tenaz y perseverante más que en las bambalinas de la fama.

Guillermo León, por cierto, ha heredado el carácter de su padre: le gusta estar siempre a pie de fábrica, es muy trabajador, tiene un ojo clínico para el detalle y, en cuanto puede, rehuye ser el centro de atención.

Cosa que le honra.

Cuando La Aurora habla de Family Reserve (Reserva Familiar, por si hay alguien de Albacete) son los cigarros que fuman ellos, tanto Guillermo León, que siempre fuma la corona gorda de su Family Reserve, como su padre quien, cuando alguien le dijo que sería buena idea comercializar los León Jimenes especiales que se hacía fabricar para su propio consumo y el de algún afortunado amigo, respondió: “Cuando me muera“.

Como diciendo: “Por encima de mi cadáver“.

Fernando León fumaba un cigarro sin anilla de un formato no estándar, pensado por él, que era una especie de corona un poquito más larga: 5 9/16 pulgadas, cepo 42.

Cepo 42, amigos. Por 141 mm de largo, más o menos.

El tabaco era todo dominicano con un poco de Brasil. La capa, que es de un color encarnado brillante precioso, no puede ser otra que semilla Corojo sembrada en el Cibao (República Dominicana). Una capa que, hoy por hoy, es la más apreciada en Estados Unidos. Por formato, capa y ligada, un cigarro de autor, hecho a la medida de un hombre muy exigente y conocedor.

Sin embargo, antes de morir, Fernando León accedió a que se comercializara de forma muy limitada SU cigarro, pero no a que le pusieran su nombre: la única tienda del mundo que tuvo la fortuna de vender aquellas coronas especiales fue la de Davidoff en Nueva York. Los llamó Choix Supreme, elección suprema.

Ese cigarro sigue existiendo, y se vende en España, se llama Fernando León Family Reserve Founder’s Choice (elección del fundador), tiene sus 141 mm x 42, su capa Corojo colorada brillante y grasa, su tabaco dominicano y su puntito de Brasil y vale 5’50 euros.

La-Aurora-Fernando-Leon-Family-Reserve-Robusto

Era el cigarro de un sabio y, por eso, era el que yo fumaba siempre cuando estaba en La Aurora. Y está muy bueno.

No me extrañaría que aún hubiera por ahí algún belicoso con la doble anilla de la Cava de Cigarros que, por cierto, es horrenda de fea. No es que Milinko tenga mal gusto diseñando. Al contrario: es un pedazo de artista. Es que fue mi exigencia: hagamos una anilla rosa y fea, que sea diferente a todo. Y eso hicimos.

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