Alma del fuego: Plasencia

Al fin y al cabo, mi relación con el fuego es consubstancial: no se puede obviar que, además de fumador, soy medio gallego y Galicia es un paraíso y, al mismo tiempo, el infierno. Sobre todo en verano. Habría que instalar un cartel a la salida del túnel de La Canda y en Piedrafita que advirtiera a los visitantes: «Benvido a Galicia. Vos que entráis, deixar toda esperanza». Alma del fuego, entonces, como yo, pero en versión Plasencia.

Llega ya, entre hoy y mañana, a los mejores estancos Plasencia Alma del Fuego, la nueva línea (roja) de los Plasencia, en tres formatos. El que, a priori, parece más interesante es el Flama

una panatela (un lancero más corto) 165 mm x 38 que a «El pesado del cepo fino», es decir, quien escribe estas líneas, le hace pensar, una vez más, que lo vamos a conseguir, que vamos a volver a poner de moda el calibre fino. Yo voy a ir mañana al estanco a hacerme con uno, porque estoy deseando probarlo.

Junto con el Flama, Candente, un robusto 127 mm x 50

Y Concepción, como el volcán de la isla de Ometepe, en Nicaragua (mi abuela también se llamaba Concepción y, aunque es más que probable que los Plasencia no hayan pensado en ella a la hora de bautizar el cigarro, nos lo vamos a tomar como un homenaje a «La elegante de Bilbao»… Nada menos).

Plasencia Alma del Fuego (María) Concepción (Fernández de Viana Zurbitu), es un toro (como mi abuela) 152 mm x 54.

Bromas aparte, que los Plasencia me van a aceptar de buen grado porque son buena gente, Concepción es este pedazo de volcán de la isla de Ometepe.

Es un sitio impresionante. Parece como si le hubiera salido un absceso a la isla.

TABACO DE OMETEPE

Es importante reseñarlo porque Alma del Fuego está fabricado con un 50% de tabaco de Ometepe, que es de los más apreciados de los tabacos nicaragüenses, y de los más escasos.

Porque Ometepe se ajusta a la definición que hizo Napoleón de Santa Elena: «Esa pequeña isla«.

(Perdonad la digresión, pero ese apunte de Napoleón es de sus cuadernos del colegio).

Esto ha hecho sospechar a no pocos que, en ocasiones, cuando un fabricante declara tabaco de Ometepe en su tripa es una porción casi simbólica, porque no hay tanto. Pero con los Plasencia podéis estar seguros de que la ligada tiene un 50% de este tabaco tan apreciado: las plantaciones son suyas.

SIETE AÑOS DE AÑEJAMIENTO

La familia Plasencia, los mayores cosecheros de tabaco del mundo, lleva años trazando el perfil del sabor de los volcanes nicaragüenses con su línea Alma (Alma del Campo, Alma Fuerte y, ahora, Alma del Fuego), pero con este cigarro rojo han buscado una fortaleza un poco más rebajada, que definen como media-alta.

La capa es del otro lado del país, del Valle de Jalapa, en la frontera con Honduras. No lo dicen, pero como hablan, sobre todo, de dulzor vamos a apostar por una semilla Corojo o Criollo, una de las dos (esto lo hago porque soy un piscinero) y cultivada al sol. Lleva un doble capote, uno de ellos de Ometepe también, y tripa cien por cien nicaragua.

Todos los tabacos de estos cigarros han sido añejados durante siete años, entiendo que en paca, aparte del tiempo que hayan necesitado en el aging al que le tenéis que sumar el del retraso de la burocracia incompetente o desconsiderada del Comisionado.

PRECIOS

Porque el Comisionado, para que el cigarro se pueda distribuir al estanco, tiene que publicar los precios en el BOE y no necesariamente agotar el plazo de un mes, que le da la ley, para hacerlo. Con más razón, cuando hay quien está tratando de ganarse el pan, legítimamente, con el comercio legal del tabaco.

¡Ya sabemos que es tabaco y que es veneno! Pero es legal.

Por cierto, los precios de los cigarros, y apuesto, con los ojos cerrado y sin haberlos probado, que lo valen son: Plasencia Alma del Fuego Flama, la panatela, 17’00 euros; Concepción, el toro, 16’00 euros; y Candente, el robusto, 15’00 euros.

VUELVO AL PRINCIPIO

Por si te pica la curiosidad.

Venía a colación porque, cada vez más, cuando uno se tiene que enfrentar a la administración para comerciar legalmente con tabaco, dan ganas de abandonar toda esperanza. La sala de espera del Comisionado para el Mercado de Tabacos en España es algo parecido al vestíbulo de los ignavos de «La divina comedia».

Si se quiere hacer respetando la legalidad, claro, que es cuando existen todo tipo de barreras absurdas y farragosos trámites burocráticos que, desde luego, los que se dedican al contrabando no tienen que pasar. Está claro que el español no es un mercado libre y eso tiene sus ventajas, seguro, y un montón de inconvenientes, pero quizá organismos estatales como el Comisionado, que depende del Ministerio de Hacienda (no del de Sanidad), debería poner el mismo celo, o más, en vigilar a los que se pasan la ley por el forro y ser un poco más laxos con los que la cumplen, por absurda y decimonónica que sea la ley.

Perdonadme, pero me da rabia. Mi solidaridad con los Montes queda patente.

PLASENCIA RESERVA ORIGINAL PERFECTICOS

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