Bien traído

Hoy es San Francisco de Sales, santo patrón de los periodistas, que está bien traído porque todos sabemos que «sales», en inglés, es ventas. Así que muchas felicidades a todos los compañeros, periodistas vendidos.

Sé que debería seguir con El Pepinazo 2019, que me quedan cuatro entradas, pero estoy hasta el pepino y necesito un descanso. Seguramente tú, que llevas un mes esperando al final, ansioso, como si esto fuera una serie de esas tontas que tanto gustan ahora y que son como los culebrones venezolanos de toda la vida, pero con pretensiones… Tú, que esperas el desenlace, te cagues en mi madre, pero las prisas, amigos, están reñidas con el mundo del tabaco.

Y la ansiedad.

Ansiedad cero. La semana que viene termina El Pepinazo. Hoy tengo que hablar de algo que me ha pasado en las últimas fechas.

EN BASILEA

La semana pasada, por ejemplo, y no he contado nada de nada, estuve en Basilea (Suiza) en los cuarteles de Davidoff recibiendo formación. Estuvimos ocho brand ambassadors de una amalgama de procedencias que me recordaba a los chistes que contábamos de niños: van un francés, un polaco, una suiza, un marroquí, un italiano, una venezolana, un luxemburgués y un español…

Al final del chiste, por supuesto, el listo es el español. ¡Qué duda cabe!

Y ni siquiera era el más gordo. Tal vez sí. No sé. La foto es engañosa.

Necesitaría muchos meses para resumir toda la información útil que me brindó el Global Brand Ambassador de Davidoff, Sam Reuter, un tipo magnífico que responde a la idea que yo he tenido siempre de caballero: «Un verdadero caballero no lo es sin un punto de picardía«.

Pero me voy a centrar en lo que a muchos de vosotros más os interesa (creo): el panel de cata. Hicimos un panel de cata de varios cigarros de Davidoff y sacamos de aquellos tres cigarros, en un par de horas, sabores y aromas para llenar un pozo. Os lo aseguro. Pero lo más importante de todo, al menos para mí, es que me confirmó algo que yo ya sospechaba:

Catadores, somelieres y embajadores de marca (entre lo que ahora me incluyo), se lo ponemos a menudo demasiado difícil al consumidor.

Hay que simplificar.

SABOR BÁSICO

Como dice el tango, «Escucha, amigo, lo que te voy a contar. Olvídate de cuentos y de historias con que otro te abatieron. Vuestro oído es hoy para mi boca lo que para el hambre tiene viene siendo el pan«.

Sabores hay cuatro.

Si me apuras, y no me haces la rima (Luis Gómez, lo digo por ti), cinco.

Y responden al siguiente esquema:

El humo del cigarro estimula las partes de la boca de esa manera, como cualquier otro alimento, y lo sabemos por la salivación. Como quinto sabor, perfectamente identificable, tenemos el «picante», que no sé muy bien cómo encajar en este diagrama, porque yo identifico, al menos, tres tipos de picor que funcionan en una escala que va desde sólo la puntita, el cielo del paladar y la boca me quema.

A partir de estos sabores básicos, fácilmente localizables por cualquiera, podemos desarrollar y localizar miles de aromas. Si yo fuera cubano, diría que mil trescientos veintitrés aromas, aproximadamente. Tantos aromas como seas tú capaz de recordar.

ESTÍMULO Y RECUERDO

Hace años, asistí a la final del concurso de Habano Sommelier que organizaba Habanos en España, que daba una plaza para competir en el concurso internacional del Festival del Habano, en Cuba.

Ganó un tipo increíble, Arnau Marco, un chaval bien joven, barcelonés, que era un auténtico máquina.

Nunca he vuelto ver a nadie sacarle tantos matices a un cigarro y, además, expresarlo tan bien, rápido, seguro, fiable… Un merecido triunfo y una capacidad que está totalmente fuera del alcance de las personas como yo, que tenemos una biblioteca de recuerdos limitada y nuestra conexión neuronal, de la pitiutaria al hipotálamo, funciona como el tren de Extremadura.

No estoy diciendo, ni mucho menos, que Arnau no fuera capaz de captar esa complejidad de sabores. Lo era. Sin duda. Hay gente como él, y como David Cagigas, que tienen bien afinado el olfato y son maestros en ponerle el nombre a un aroma.

Pero la gente normal, como yo, necesitamos mucho entrenamiento para hacer lo mismo. Es una cuestión de estímulo-recuerdo.

PERSONALIZA TU CIGARRO

Nadie es mal fumador por no pillarle el aroma a cuero a un cigarro, por más que para otros, como para mí, sea de los más evidentes. Daniel Núñez, uno de los señores del mundo que más sabe de tabaco, que fue muchos años vicepresidente de la General Cigars en Dominicana, me dijo a mí en una ocasión que él nunca había conseguido que un cigarro le supiera a cuero.

Olvidaos de eso. Personalizad vuestros cigarros. Conectad el humo, y su indispensable paso por el retronasal, con vuestros recuerdos y quitaos de encima la vergüenza o el temor de expresar exactamente lo que sentís, aunque, quizá, pueda diferir con la opinión de quien está frente a ti fumando o le pueda parecer chocante. Fuera complejos. Tu muy personal biblioteca de recuerdos y aromas es lo que cuenta, de arranque, y a partir de ahí, se puede educar, se puede aprender a ponerle el nombre a la sensación.

Para eso, el crack, el tío del que yo más he aprendido, es David Cagigas. Nadie como él, sin ser ampuloso, ni creerse más que nadie. Sólo con su nariz, su hipotálamo, su fina conexión y la palabra justa: desván.

Sabe a desván, dijo una vez de un espirituoso. Y era verdad. Tenía un recuerdo a humedad vieja, a polvo mojado, que me llevó inmediatamente a mi casa de Murguía, en Álava, en invierno, al olor del último tramo de la escalera de madera que llevaba al desván.

Pero nadie es mal fumador por no sacarle la madera al cigarro y nadie es un gran fumador, un experto, por sacarle sabor a desván.

DAVID CAGIGAS

Anoche estuvimos en Pasión Habanos, Pedro Merino, David Cagigas y yo fumando un Punch Serie D’Oro nº2 Edición Limitada 2013…

LA MEJOR EDICIÓN LIMITADA DE HABANO DE LA HISTORIA

… una campana (140 mm x 52), cortesía de Pedro (muchas gracias), a la que el paso del tiempo le ha sentado muy, pero que muy bien. Si hubiera en el mercado, os diría que lo buscarais, pero no hay.

Junto al habano, un moscatel portugués, absolutamente delicioso, de nombre Bacalhoa, que tenía un dulzor (ese es indudable) que mi cerebro conectó inmediata e indudablemente con fruta compotada, mermelada…

– De melocotón-, dijo David Cagigas.

Y lo clavó. Una vez más.

¿Qué me pasó en el momento en el que David afinó tanto que llegó incluso a especificar la fruta? Que su palabra estimuló mi recuerdo, me lo puso muy fácil, y yo me vi comiendo tostadas por la mañana con mermelada de melocotón.

Ese es el recuerdo y ese es el aroma que yo percibí. Es posible, y totalmente aceptable, que tú tengas otro, otro sabor de fruta compotada. De hecho, cuando David dijo «melocotón», yo estaba a punto de decir «ciruela», que es la mermelada que yo siempre he desayunado.

Pero tenía razón David.

ACTIVA TUS RECUERDOS

Nada de esto, ni la madera, ni el cuero, ni el heno, ni los frutos secos, ni las notas tostadas son posibles sin que tú actives tus recuerdos. Es fácil. ¡Activa tus recuerdos.! Pasa el humo por la nariz y déjate llevar. Sin temor. Nadie puede decirte que es un error. El tabaco estimula tu recuerdo. El tuyo. Y eso va a misa.

La gente dice: «¿Cómo va a saber a tierra un cigarro? Yo nunca he comido tierra»… Pero tienes el recuerdo del olor de la tierra mojada. Ésa es la tierra. O tienes el aromar que te llega de golpe a la nariz cuando abres una caja de puros… La madera. No tienes que chupar el cedro. Es más, si chupas el cedro igual no sabe a lo mismo. No lo sé. Yo tampoco tengo esa costumbre, pero igual me pongo a masticar madera y le saco aromas de vainilla.

Ayer, yo llevaba una bolsa humidora llena de puros. La bolsa está cerrada y los cigarros llevan ahí dentro un mes o puede que más. La abrí, metí la nariz y se la pasé a Pedro y a David, diciéndoles: este es el olor del tabaco.

Establo. Caballeriza. Cuero. Almizcle. Galera de torcido. No es necesario chupar el cuero para que ese olor, algo acre, potente, ácido, te llene las fosas nasales. ¿Nunca has entrado en una tienda de marroquinería? Ese olor. ¿Nunca has montado a caballo y has sentido el aroma de la silla de montar? Ese mismo.

No te lo pongas difícil. Hazme caso. Clasifica bien los olores en tu cerebro, activa tus recuerdos y ponles nombre. Siempre, siempre, acertarás. Estará bien traído.

11 comentarios de “Bien traído

  1. David Cagigas dice:

    Gracias por tus amables palabras … una vez más, voy a ser un poco ampuloso en esta ocasión, al menos creo que va a sonar así, pero la apreciación de los matices acaba siendo algo natural y que, con la práctica, acaba saliendo solo, como parir el noveno hijo.
    No hay que pensar mucho llegado cierto punto, la verdad, por eso al final le restas importancia, porque sale espontaneamente y sin mucho esfuerzo sin llegar a pensar que a los demás les puede costar o ni siquiera llegar a apreciarlo, algo que incluso me sorprende a veces, porque a mi me resulta evidente.
    Saliendo de esto, creo que estoy más de acuerdo con Luis Gómez que no sé quien es, pero el umami a la hora de analizar un cigarro es, para mi, imporate.
    El umamai es el sabroso de un cigarro, quedaría localizado en la zona rojo burdeos? del dibujo de la lengua y se corresponde con el Glutamato monosódico, un potenciador del sabor que hace que queramos, en este caso, seguir fumando y que además ayuda al equilibrio de la boca.
    Y ya me callo, que llevo más de 144 caracterers, y eso hoy en día es mucho.

  2. Luis Gómez dice:

    Cómo sabes ganarme, ladrón… me conoces bien y no sé si eso es bueno o malo.
    El umami blue (como dices Javier) no acabo de comprenderlo, y espero que alguien me lo explique con palabras sencillas.
    Con respecto a David Cagigas que dice no conocerme… lo siento por tí, no sabes lo que pierdes 😂😂😂😂😂😂😂
    A parte de mis “tontás” muy buen artículo por ambas partes, enhorabuena y un abrazo.

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Gracias, Luis. Entiendo que para ti, que eres un rapsoda, no es fácil superar la tentación de crear un verso sutil y bello al oír que alguien dice «cinco». David te conoce, pero ahora mismo no te ubica. Pero la rima se la has hecho seguro. Un abrazo

  3. Angel Ollero dice:

    Javier Blanco, Luis Gomez es un caso perdido……por eso le quiero tanto,a él y a sus «tontás».
    Gran articulo y muy ilustrativo, del señor Cagigas, solo hago que apuntarme cositas, me encanta aprender, que le voy a hacer….un abrazo muy fuerte Javi!!!.
    P.D. …este marmol frio……..

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      jajajajajjaa…. Aquí cada músico con su instrumento en la mano (musical, se entiende). Luis es buenísimo y David, un fuera de serie. Estamos de acuerdo en todo, menos en lo del mármol que yo no acabo de sentirlo. jajajajaj un abrazo

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