Bolívar Soberanos E.L. 2018: cigarro de julio 2019

Al final, tal y como están las cosas, casi se podría decir que los fumadores de cigarros nos vamos programando el día como la agenda de un ministro. Está tan difícil que anticipamos mentalmente las ocasiones que, en el corto plazo, se van a presentar propicias para poder dar rienda suelta al placer de fumar un cigarro. Nos hemos convertido en cazadores de momentos.

En buscadores de un aquí y un ahora.

Antes de salir de casa, incluso la noche anterior, repasamos mentalmente el devenir del día que nos espera para llevar preparada la munición, y salimos de casa con una idea ya concebida de cuándo y dónde se va a presentar ese aquí y ese ahora que necesitamos.

No es que yo esté en contra de guardar grandes cigarros para grandes celebraciones. Al contrario. Esa asociación del puro con el triunfo, con la alegría, con la consecución de un objetivo, me entusiasma y la práctico. Yo siempre que subo al monte, que es siempre que puedo, lo hago con un cigarro en el bolsillo para fumármelo en la cumbre.

Lo que digo es que, normalmente, es el cigarro el que hace la ocasión. Y pocas veces es al revés.

Este mes de julio yo lo tenía clarinete: el aquí era la terraza de mi casa, un territorio de libertad absoluta, y el ahora, la entrega de la dichosa traducción de H.P. Lovecraft al editor, Eduardo Mateos, buen amigo y fumador de puros.

Una liberación. Una oportunidad para celebrar. Un cigarro para una objetivo conseguido con mucho esfuerzo. Un «Me encanta que los planes salgan bien» idóneo.

La entrega de los casi 800 folios de traducción, con todos los putos problemas que me ha dado, merecía una celebración con un cigarro a la altura, llamé a Eduardo, lo invité a mi terraza, preparé sendos gintonics con Seagrams, tónica, lima, hielaco a tope y nada más y completé el agasajo con dos señores cigarros que guardaba para una gran ocasión:

Montecristo Línea 1935 Maltés (Vitola de galera, Sobresalientes, 153 mm x 45).

¡Qué mejor que el PEPINAZO 2018! El cigarro que elegisteis vosotros mismos como el mejor del año pasado para una celebración así.

Y, además, tenía dos guardados.

Así que, todo preparado: la Seagrams, la terraza de casa, el cenicero, el humidor de mesa, un picoteo, para que llegue mi amigo y celebremos juntos la lovecraftiada y, por supuesto, el cigarro del mes de julio ya decidido de antemano por primera vez, no sólo por el puro, sino porque la ocasión lo pedía a gritos y, por eso, el cigarro del mes de julio de Burkina [J’Adore] The Revist es…

BOLÍVAR SOBERANOS EDICIÓN LIMITADA 2018: CIGARRO DEL MES DE JULIO 2019

Cosas que pasan. Brindé a Eduardo mi humidor de mesa abierto para que cogiera su Monte 1935 Maltés, pero fue otro el cigarro que llamó su atención: un Soberanos de Bolívar, Edición Limitada 2018, que tenía yo allí esperando a que llegara su ocasión.

Y es de esto de lo que os hablo: es el tabaco el que hace la ocasión.

Vitola de galera: Duke (140 mm x 54), 16’00 euros en estanco (a día 5 de agosto de 2019, después podría variar). Todavía quedan algunos en los estancos, si te das prisa. Puesto 17 en el ránking Burkina de las mejores Ediciones Limitadas de la historia del Universo de Habanos, con 14 votos.

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Eduardo dudó. Su mano voló sobre los cigarros expuestos ante él como el gancho de una máquina de feria, calibrando en qué momento darle al botón para recoger su premio seguro. Yo, en cambio, ya no albergaba duda ninguna: me había guardado ese Bolívar para un momento propicio y era el mismo habano el que me estaba diciendo que ese momento había llegado.

Incluso me pareció ver que el propio Simón, vestido a lo Chaves con una bandera venezolana, me guiñaba un ojo desde la anilla «¡Exprópiame!».

La obligada cortesía me dictaba que debía esperar a que mi amigo, el homenajeado, se decidiera… Naturalmente, por el Montecristo… Pero desde el momento en que me dijo:

No sé cuál coger – y encogió la mano como un niño gordo ante una bandeja de pasteles, yo me sonreí. Y cuando me preguntó:

¿Cuál me recomiendas? – supe que el Bolívar era mío.

Eduardo acabó eligiendo libremente y con convencimiento el Maltés, porque soy muy buen prescriptor. No os acepto que me llaméis manipulador, que es lo que estáis pensando, porque, aunque es verdad que se dejó llevar dócilmente a lo que a mí me convenía, al fin y al cabo era lo que estaba programado y, en fin, tampoco estamos hablando de un Flor de Minavo Robusto, que era todo un Montecristo Maltés Línea 1935, un purazo, un tabaco que ha merecido la más alta clasificación en este blog:

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Yo me sacrifiqué y me fumé el Bolívar, que hizo más grande la ocasión: hora y media fumando un tabaco con una fortaleza que comienza media y sube a medio fuerte, amaderado, meloso y terroso, con puntas amargas muy delicadas y untuosas y un picante muy vivo que se va diluyendo en notas tostadas. Su humo, largo y cremoso, crece tanto en intensidad, complejidad aromática y sabores que te ves obligado a ponerte otro gintónic.

Buenísimo. Yo ya he fumado unos cuantos y cada vez me gusta más.

Tremendo tabaco que me hizo la ocasión… Eduardo disfrutó mucho de su Montecristo. No penséis que sufrió ni nada de eso… No, joder, tuvo su agasajo merecido.

LITTO GÓMEZ 10 VINTAGE 2015 CUBANO

Acompaña este mes al Bolívar, un cigarro diferente y exquisito: Litto Gómez 10 Vintage 2015 Cubano de La Flor Dominicana… Llamadme pesado, pero La Flor Dominicana me parece una marca excelsa y cada vez que fumo un cigarro suyo, me convence. Todavía no he fumado un cigarro de Litto que no me haya gustado.

Este mes, este Cubano que, por supuesto, de cubano no tiene nada. De hecho, es un cigarro de «chateau», una modalidad de tabacos que se va a empezar a poner de moda, aunque yo preferiría importar el término del mundo del vino, antes que del francés, y que lo llamáramos «cigarro de pago», es decir, un puro elaborado al 100% con tabacos procedentes de una misma finca. En este caso, «La Canela».

Un tabaco con cuatro años de añejamiento, como digo, elaborado al 100% con hojas procedentes de la finca La Canela, en el Cibao, República Dominicana, que destaca por una capa que ya promete una fumada peculiar, con ese color pardo, casi diría «canela», tan llamativo y tan diferente.

Es un robusto 5×50 (127 mm x 50), de una fortaleza media inicial que va creciendo a lo largo de la fumada, con sabor elegante y untuoso, dulce y amargo al mismo tiempo, con notas tostadas y cafeteras. Una delicia, que me fumé acompañado con un negroni de verano (1 parte de vermú, 1 parte de Campari y 1 una parte de ginebra, reducido con gaseosa al gusto), sentadito en una terraza mientras mis hijos y mis sobrinos hacían el salvaje en la piscina que, por cierto, estaba a una distancia ideal: ni tan cerca como para darnos el coñazo, ni tan lejos como para que mi cuñado no pudiera lanzarse vestido a sacar del agua al niño que, en el recuento, te das cuenta de que falta.

Gran rato, con mi cuñado, que es un gran tipo, con un cigarro que por 11’50 euros te regala una hora maravillosa. Yo creo que es barato.

MONTECRISTO D EDICIÓN LIMITADA 2005

Termino la cuadrilla de julio con un cigarro que, igual que pasó en mayo, tiene sólo un inconveniente: ya no hay. Ya no existe. El que yo conseguí fue cortesía de Pedro Merino

Que es un hombre generoso, como tienen que ser los buenos fumadores de cigarros. Me gusta pensar que los puros se pueden fumar, pero, mejor aún, se pueden compartir. Eso no quiere decir que te lo vayas pasando de boca a boca, como si fuera un porro, sino que lo ideal es, como me dijo una vez Guillermo León, presidente de La Aurora, llevar siempre dos cigarros iguales en el bolsillo para «compartir» el rato con un amigo.

Estuvimos hablando, imagino que en una cena del Club de los 100 Puros, de las ediciones limitadas de Habanos y del ránking que había organizado en Burkina The Revist, destinado, precisamente, a responder a la pregunta que se suscita siempre cuando dos fumadores de cigarros hablan de las limitadas de Habanos… ¿Cuál es la mejor?

Para mí, una de las mejores fue esa dalia (170 mm x 43) de Montecristo del año 2005 y, como son los puros los que hacen las ocasiones, se me quedó grabado en el hipotálamo que lo fumé con el gran Fermín, de Albacete, comiendo una caracolada, mientras la selección holandesa nos machacaba en el primer partido del Mundial de Brasil. Fue un rato tan bueno, que no me importó.

Ya lo dice siempre Jesús Llano: nunca verás a un tipo fumando puros enfadado.

Lo fumamos en Pasión Habanos, con un cubata de ron (del caro) con coca-cola. Los catorce años de humidor, más los dos extras de añejamiento, le habían sentado muy bien al cigarro. Por supuesto, se notaba en la fortaleza, más domada que la de un Montecristo regular, y en el tono amaderado inevitable de los años envuelto en el cedro, pero de un arranque un poco soso y dubitativo, cargado de años, fue yendo a más y a más, para entregarnos casi un par de horas muy buenas.

CONSULTA EL CIGARRO DEL MES DE JUNIO DE 2019:
VegaFina 1998 VF 52
+ La Flor Dominicana Doble Ligero Lancero
+ León Jimenes Connecticut nº4.

3 comentarios de “Bolívar Soberanos E.L. 2018: cigarro de julio 2019

  1. José Enrique Aguirre dice:

    Enhorabuena por el trabajo entregado y el soberano devorado, gran ocasión facilitada por el gran Pedro, que sigas disfrutando tus vacaciones. Salud.

  2. Ángel dice:

    Gran trabajo, Javier. Como siempre nos encandilas con tus opiniones y recomendaciones. Además nos ilustras sobre bebidas. Nunca había oído lo de un negroni y tiene buena pinta, aunque un poco complicado por la cantidad de ingredientes.
    Gracias.

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