Davidoff Nicaragua Box Pressed Toro: cigarro de enero 2019

El mes de enero ha resultado bastante intenso en todo, sobre todo en dolores articulares varios, toses, mucosidad variable por la zona del estrecho, esputo, humores tóxicos y obsolescencias programadas. Valga de resumen que no quiero que nadie se me ponga a llorar a estas horas de la mañana, pero es cierto que sucede que, cuando a los aparatos les da por morirse, lo hacen en cadena: nunca se mueren solos. La batidora, por ejemplo, no se va al otro barrio sin llevarse consigo a la lavadora y una persiana. Así funciona.

El otro día fui a visitar a mi amigo Juan Félix Navarro, maestro panadero y pastelero y gran fumador de puros, un hombre que ha sido (y es, aunque ya no lo veo tanto) muy importante en mi vida y el final de la visita se ve muy bien en esta foto:

Efectivamente, es mi C3 [PO] The Bullet (aka el Fatmobile) y detrás, acercándose como un destructor espacial a punto de zamparse a un transporte coreliano, la grúa de la Mutua. No hubo manera de arrancarlo, así que el hombrecillo de la grúa, con una parsimonia algo enervante, izó mi coche al remolque y nos llevó a ambos a la Citröen de mi pueblo. Cuando llegamos, me preguntó donde quería que descargase el coche. En principio me daba lo mismo, pero después de echar una ojeada al aparcamiento del taller, lo vi claro:

¿Ves ese Citröen C8 gris oscuro? – le pregunté.
.
También es mío. Apárcalo al lado.

Avería y todo, valió la pena porque fue una enorme alegría ver a Juan Félix:

¡Coño! ¡El delincuente! – exclamó al verme.

Me llevo de la mano mi amigo Javier Marca, panadero también, de Panic, probablemente la mejor panadería de Madrid. Javier es franco, asertivo y directo y fiel a una política de honestidad en lo que hace que, en el plazo medio-largo, le da sus frutos. Honestidad que no está reñida con diseño o con marketing ético: vender tu producto por lo que es y lo que vale. Y ya no sabéis si estoy hablando de pan o de tabaco, ¿verdad? Poco a poco, la gente responde al producto honesto, tanto que Javier acaba de abrir su segundo obrador de pan en Madrid. Me encanta. Es muy Burkina [J’Adore] The Revist: lo bueno está dentro… ¡Y qué hojaldre! Voy a ir más de un día sólo a comprarme una palmera de chocolate deliciosa y honesta.

Hacía muchos kilos que no veía a Juan Félix, pero cumplí con mi tradición de llevarle un macito de cigarros seleccionados para su disfrute. No importa cuántos le regale: él ha sido tan generoso conmigo en el pasado, me ayudó tanto, que siempre estaré en deuda con él.

¡Y todos buenos! Porque yo no regalo puros malos.

Sin embargo, en el momento de soltarle el mazo, me di cuenta de que se había colado en la selección, algo atropellada porque llegaba tarde, un cigarro que me estaba reservando para mí. Uno de los que misteriosamente habéis olvidado vosotros en la lista del El Pepinazo 2018. Uno que no está en esa selección de 174 cigarros.

Pero que sí está en mi top 10.

Os he dado, en general, la enhorabuena por vuestro buen gusto, pero este fallo lo considero imperdonable, más que un Julio Salinas contra Italia en el mundial de Estados Unidos.

Me lo guardé en el bolsillo y le di el resto a Juan Félix y, después de las gestiones en el taller para dejar el C3, me marché caminando a mi casa, cabizbajo y meditabundo, pero con un Davidoff Nicaragua Toro Box Pressed palpitando en el bolsillo que habría de servirme de alivio mientras cruzaba el invernal paisaje del Parque Central de Tres Cantos, descongelándose de la pelona nocturna.

Davidoff dio por fin en el clavo cuando lanzó su línea nicaragüense de cigarros. Es verdad que ya había empezado a ponerse de moda el tabaco de Nicaragua, que en Estados Unidos vende ya casi al nivel de los dominicanos, pero alguien había dicho, y repetido hasta la saciedad, que el gusto medio del fumador español estaba en los cigarros fuertes y Davidoff había hecho varias intentonas de subir la fortaleza de sus ligas sin que aquello acabara de cuajar.

Entonces llegó el Davidoff Nicaragua, con tabacos cien por cien nicaragüenses procedentes de las cuatro zonas principales de cultivo del país centroamericano (Jalapa, Condega, Estelí y Ometepe) para demostrar que es posible meter sabor, mucho sabor, en una fortaleza media-alta. Porque torcer un cigarro fuerte, sin control, es fácil: mete ligero y haz una guindilla picante que mate al fumador. Pero domar esa fortaleza para que sirva, como tiene que ser, de plataforma para sabores y aromas, con equilibrio, profundidad y complejidad, eso es otra cosa.

Davidoff Nicaragua Toro Box Pressed (152 mm x 52) es un cigarro que activa todas las partes de la boca, mientras proporciona en nariz aromas volcánicos, tierra, especias, torrefactos, con un humo espeso, cremoso y untuoso que dejar recuerdos a tabaco bien fermentado, que ha tenido su tiempo y, sobre todo, honestidad.

Davidoff Nicaragua Box Pressed Toro (152 mm x 52). Fortaleza media-alta.

Por 12’75 euros, me di un paseo por el parque fumando gloria bendita, mientras pensaba en qué coño iba a hacer de comer (a la hora que era ya) y me decidía a dar el título a Davidoff Nicaragua Box Pressed Toro de “Fumada del mes de enero”, como desquite por el tremendo error cometido por la democracia de El Pepinazo.

Un gran puro, recomendado para fumadores ya con pelos, que, por cierto, obtuvo un rating de 97/100 en la prestigiosa revista Cigar Journal (la que me paga a mí de vez en cuando por escribir de tabaco). LINK CIGAR JOURNAL. El segundo rating más alto de la historia de la revista.

El Viejo Continente y Condega

Es verdad que, como he dicho al principio, he fumado poco en enero por culpa de este catarro pertinaz que se apoderado de mí y que no acaba de soltarme, pero me gusta que la fumada del mes vaya acompañado de un par de cigarros más probados en el mismo mes. Así me es más fácil decidirme.

El primero de ellos, sin duda, El Viejo Continente Connecticut Toro (150 mm x 56), que fumé en compañía de Damián Tapanes, Emiliano Lagos y Daniel Guerrero en el Club Argo de Madrid. Fue un rato absolutamente delicioso en el que no sólo hablamos de tabaco, sino que, además, decidimos que el 23 de abril me VOY A NICARAGUA con ellos. A aprender. Lo que sucedió, lo conté en esta entrada: SI EL NOI ME DICE VEN.

El Viejo Continente Connecticut Toro (150 mm x 56). Sabor suave a medio.

El segundo, no puede ser otro: el Condega Serie S Robusto (127 mm x 52) que me fumé el lunes pasado en La Casa del Tabaco, acompañado de un ron Flor de Caña 25 años, por la gloria de mi madre y para sentir más la presión de la deuda con Aitor Zapata. EN LA CASA DEL TABACO.

Condega Serie S Robusto (127 mm x 52). Fortaleza media

Estos son los tres cigarros del mes de enero en Burkina [J’Adore] The Revist. Y sí, es correcto: los tres son nicaragüenses, pero no es buscado, ha ha caído así, como tampoco es buscado que los tres ofrezcan fortalezas distintas.

2 comentarios de “Davidoff Nicaragua Box Pressed Toro: cigarro de enero 2019

  1. Angel Ollero dice:

    Me estoy enganchando a tu pagina Javier, a ver si coincidimos de nuevo en Miguel Angel con Tomas y sigo aprendiendo de vosotros,un abrazo.

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