El cigarro indultado 2018

En verdad, la tradición del cigarro indultado en Nochevieja comenzó como una manera de ayudarme a tomar una decisión a la que todo fumador de cigarros se enfrenta y que no es sencilla: elegir el cigarro para una ocasión especial.

Y es una tradición tan estúpida como lo puede ser cualquiera: el valor no está en el hecho en sí, sino en la repetición sistemática y regular, es decir, tiene algo de maniático, de adictivo. Una acción que se tiene que llevar a cabo incluso cuando no te apetece.

Así que he decidido acabar con ella. A tomar por culo.

En primer lugar porque elegir es descartar, que es donde reside la dificultad. Y en segundo lugar porque la experiencia de este año con el purito en Nochevieja, pensando que tenía que indultar un cigarro como un gilipollas cuando la circunstancia invitaba a todo menos a fumar…

¡Qué necesidad!

Último año que lo hago. La mecánica era sencilla: pensando en una ocasión que parece que exige fumar un cigarro, la Nochevieja, para comenzar con buen pie el nuevo año, me iba guardando las anillas de los cigarros que más satisfacción me habían dado.

No voy a decir de memoria la lista completa, entre otras cosas porque ya no me quedan neuronas después de lo que pasó la otra noche, pero por esa categoría ya han pasado unos cuantos cigarros. Del de 2017 sí me acuerdo: Bolívar Belicosos Finos. Hice esta entrada. CIGARRO INDULTADO 2017.

Pero este año, ay, este año la decisión estaba terriblemente disputada:

La Flor Dominicana Reserva Especial Gran Robusto. Dominicana.

Formato: 140 mm x 60. PVP en estancos a 2 de enero (puede variar): 11’40 euros.
Fortaleza media a alta.

Me lo fumé en una dichosa terraza de verano, del bar Trotaconventos, con mi amigo Eduardo Mateos. Soy un fan declarado de La Flor Dominicana. Me gusta todo, ¡TODO!, lo que hace Litto Gómez con su preciosa y apreciada marca, pero es que además este fue un tabaco con un enorme espíritu tabaquero: me enseñó lo equivocado que estaba y me invitó a la reflexión y a darle un nuevo enfoque a las cosas. Cepo 60. Pepinazo de más de una hora dándole que te pego. No lo dudé: anilla a la terna.

En Burkina [J] The Revist

VegaFina Year of the Pig. E.L. República Dominicana.

Formato: 140 mm x 54. PVP en estanco a 2 de enero: 8’00 euros.
Fortaleza media.

Y ya estaba casi, casi decidido, cuando entró este cerdo ibérico en la terna, con su saborazo dulce y floral a piloto cubano a tope y se me desbarató todo un poco. El Año del Cerdo (Ibérico) de VegaFina es un cigarro que me sorprendió mucho y a mí, en general, me encanta que me sorprendan (salvo en un callejón oscuro). Lo fumé mientras me perdía camino de Toledo y grabé este REVIDS.

Punch 48 La Casa del Habano. Cuba.

Vitola de galera: Hermoso nº3 (140 mm x 48). PVP en estancos 12’00 euros.
Fortaleza media.

Lo repito: en mi opinión, el mejor habano de 2018 que, además, me lo fumé en la mejor compañía, la de Fran González Nieto, en Las Rozas, en un restaurante decente donde, en incumplimiento de la legislación vigente, pero por la salud de todos (y no sólo por la de los no fumadores), tiene un espacio agradable donde fumar sin incordiar a nadie. El sabor de cuba resumido en tres cuartos de hora de fumada. ¿Qué más se puede decir? Fue cigarro del mes de noviembre en Burkina [J’Adore] The Revist con todo merecimiento.

Joya de Nicaragua Cinco Décadas Diadema. Nicaragua.

Formato doble figurado 152 mm x 54. Pvp en estancos: 20’00 euros.
Fortaleza media a fuerte.

Había algún motivo sentimental para que entrara en la terna este Cinco Décadas de Joya: la marca cumple 50 años (aunque no es la única que este año ha estado de cincuentenario) y me siento bastante cercano a ella por muchas razones. Pero si eso no fuera suficiente, Joya de Nicaragua ha lanzado un cigarro para marcar el hito de una elegancia y de un equilibrio en el sabor fuera de serie. Como dice el lema de su campaña: está a la altura de la ocasión. En Burkina [J’Adore] The Revist.

Había otras posibilidades, más difíciles porque son ediciones limitadas y difíciles de conseguir, pero el Romeo y Julieta Escudos Edición Limitada 2007 que me fumé con Tomás Gómez y que fue cigarro del mes de octubre en Burkina [J’Adore] The Revist habría sido ideal.

La Diadema Fina de Davidoff, que también me fumé con Eduardo Mateos, que también señala el hito de los 50 años de la marca, podría haber sido una buena opción. Alguna jarra quedará por los estancos, pero para indultar uno, tendría que haberme comprado toda la jarra y para hacer eso, con mi presupuesto, tengo que poner a mis hijos a pedir en la puerta de la parroquia. Y lo siento de verdad, porque me gustó mucho.

Estaba también el Oliva Serie V Melanio edición limitada, pero no la de este año (que es exquisito), la de 2017: Oliva Serie V Melanio Gran Reserva Limitada Doble Toro (152 mm x 60), que generosamente, como siempre, me regaló José Martínez Franco y que me fumé en la terraza de mi casa, por el mes de marzo.

En fin, como veis, había dónde elegir y eso hice: me decidí por uno de estos, que tenía guardado en el humidor del pueblo para cumplir con mi particular tradición pero… En casa no podía hacerlo.

Después de las uvas, mi mujer me dio la orden de salir pronto. Fernando Sánchez Palomo nos había invitado a su casa a tomar la primera copa y yo di un respingo de alegría: ¡perfecto!

Van a ir todos – me informó, como si me importara, jajajaja, como si yo necesitara que me convencieran. ¡Si ya estaba convencido! Aparte de que me encanta el chiringo que tiene montado Fernando en casa, y que allí estoy más a gusto que en brazos, me podía haber dicho: “Va a estar Scarlett Johanson“… Me habría dado lo mismo: yo vi la ocasión propicia para posar mi culo delante de un cubata y echar una hora fumando el primer cigarro del año como manda mi tradición. ¡A gusto!

Pero… En el “van a ir todos” de mi mujer, y allí había fácil 60 personas, estaba incluida la Hidra de Lerna. Alguien que, cigarrillo en mano, me dijo que ni se me ocurriera encenderme el cigarro. Y mira que yo soy vacilón y que a esta gente me la toreo normalmente bien, en las tablas y sin moverme, pero no hubo manera. Cortaba una cabeza y le salían siete del muñón. Si hubiera tenido el cigarro encendido, habría podido cortar y cauterizar para vencer, pero no.

Te lo fumas en la puta calle.

Segovia, una de la madrugada, cayendo una pelona que había que caminar con crampones sobre la pizarra para no “esvararse”, y este retarded que os escribe se plantó en la calle con un cubata frío en la mano y un cigarro en la otra a cumplir su tradición.

No voy a decir lo que opino del punto de intransigencia al que hemos llegado con el tema del tabaco en este país, porque ya está siendo demasiado larga la entrada de hoy como para meterme en ese avispero.

No había llegado a la mitad del cigarro elegido, por supuesto no estaba disfrutando, ni pasándolo bien, ni hablando con Scarlett, ni pollas en vinagre. “A la mierda”, me dije. “Si no es para disfrutar, a tomar por culo. No es una cuestión de principios“.

Así que indulté a un Lucky Strike.

Indulté a un Lucky tras otro hasta las ocho de la mañana, que me recogí. En verdad eran las siete, pero tuve una pequeña dificultad entre que llegué a casa y me metí en la cama, porque me quedé dormido donde no debía, en una posición algo indigna, durante una hora y pico. Las pastillas esas que tomo, que me dan sueño. (Éstas son las cosas que cuento y escandalizan a mi madre).

Después de la comida de Año Nuevo, me llevé a Woody a dar un paseo por las tierras aradas, a saltar conejillos, y fue entonces cuando me di cuenta de que el destino había elegido por mí el cigarro indultado de 2018. En el bolsillo de la cazadora me encontré dos que había sacado del humidor para publicar esta foto:

CIGARRO INDULTADO 2018:
MACANUDO
Londres Club Maduro

Formato: 127 mm x 40. PVP en estanco (si lo encuentras): 3’10 €.
Fortaleza suave a media.

Fui a la Cava Miguel Ángel, donde Tomasete, a sacar unas fotos de cigarros dulces para escribir la entrada “Siete pecados dulces“. Quería incluir un Macanudo Inspirado Black y, de pronto, me llamó la atención una cuna con unos 15 ó 16 (ya no recuerdo cuántos) Macanudo Maduro.

– ¿Y esto? – le pregunté a Tomás.
– Ya no quedan. Son los últimos.

Vi las anillas descoloridas, con las tintas viradas y corridas y los celofanes amarillentos, y no lo pensé: me los llevé todos. Si ya de por sí, era un cigarro sostenido, equilibrado, consistente y dulce, con el añejamiento extra en cava está increíble, por un precio de risa, 3’10 euros, media hora de fumada deliciosa, al solecito de invierno, con mi perrete dando una vuelta por las tierras de Castilla.

Sirva, además, de homenaje por el 50 aniversario de Macanudo, que ha sido también en 2018, y de agradecimiento por ese viaje al centro del tabaco de Connecticut, un viejo objetivo vital cumplido, al que me invitó STG en el mes de agosto. Muchas gracias #Mac50.

Feliz año a todos (menos a tu mujer, Julito, que no se lo perdono).

Un comentario de “El cigarro indultado 2018

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *