Cipriano Petit Robusto

Me dan ganas de empezar por la parte mala, que la hay, pero es que me han prometido que me van a resarcir y yo no es que esté en venta… que no, que no me vendo, pero tengo que admitir que, a ratos, me alquilo.

Eso sí, no por dinero.

En Mandrilia estamos hoy asustados por el nivel de corrupción que ha alcanzado nuestra clase política. Nos tiramos de los pelos, rasgamos nuestras túnicas y gritamos por las calles “¡No hay pan para tanto chorizo!” y otras proclamas ocurrentes. Estamos tan indignados, tanto, que no nos damos cuenta de que los políticos sólo son el espejo de la sociedad a la que representan.

Ni más ni menos.

Mandrilia es una sociedad de escamoteadores. Hagan análisis de conciencia. ¿Pagan ustedes a Hacienda todo lo que deben o si pueden ahorrarse 100 euros, se los ahorran? En Mandrilia es noticia cuando un tío es honrado y devuelve un maletín con dinero encontrado en la calle, ¿por qué? Porque la mayoría no lo haría.

¡Ay de vosotros fariseos hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, tan bonicos por fuera y llenos de muerte e inmundicia por dentro! (o algo así, ¿no?)

En fin. Un lancero para un ex leproso.

A mí, el dinero no me mueve ni de donde estoy sentado a mi sofá. Y así me va, claro. Pero Emiliano Lagos (conmigo en la foto) me ha prometido un Cipriano Lancero y estoy dispuesto a darle una segunda oportunidadimage1(1) a este buen cigarro nica que, además, parte con la ventaja de llamarse como mi bisabuelo, Cipirano Fernández de Viana, y al que, desde luego, se le debe atribuir una propiedad que también escasea en Mandrilia (que no en Burkina): la honestidad.

Cipriano Petit Robusto (113 mm x 56!!!!!) es un cigarro de la nueva ola: corto y gordo, de los que parece que están reclamando ahora los fumadores porque no tienen tiempo para fumar. Pero yo, perdonen que les diga: si no tienen ustedes tiempo para fumar, ¿por qué no compran una corona, una mareva o una panetela?

La capa es semilla habano sembrada en Ecuador, muy valorada y difícil de conseguir, sobre todo de ciertos tamaños (lo cual hace que vaya a apreciar más mi lancero) porque el rendimiento de una paca de este tabaco es muy bajo. La pelea por la capa en el mercado está muy, pero que muy dura y esto es algo que no llega al consumidor. Por eso, cuando uno acaricia una capa como la de Cipriano, con ese color maduro claro, uniforme, bastante tersa, aunque algo rústica, debe darse cuenta de la pequeña joya que atesora.

Respecto a capote y tripa, todo son tabacos de Jalapa, la zona tabaquera más septentrional de Nicaragua, en el departamento de Nueva Segovia (al loro, que lo de ser de Nueva Segovia influye mucho en el tabaco, se lo dice uno que está casado con una de Segovia, que es tierra de pizarra), pegado a la frontera con Honduras y el hermoso valle de Jamastrán, también excelsamente tabaquero.

Yo he tenido la inmensa fortuna de visitarlos.

Cipriano comienza con una fortaleza casi excesiva por lo que, si no eres muy amigo de los tabacos fuertes, te recomiendo que no lleves el humo a la nariz hasta pasados unos minutos. Al poco, esa fuerza rebaja su ímpetu y se mantiene en media-alta hasta el final. La fortaleza, en los cigarros, debe estar llena de sabor, si no, no tiene sentido. Fortaleza por fortaleza, como quieren algunos, es como meterse una hortiga en la nariz o una zarza y rascar. De nuevo, va en gustos. A mí, no suele gustarme que me aten con cadenas ni que me aticen con la fusta, ni que me lean a Claudio Coello (“que es pintor y no poeta“, como dice Jesús Urceloy en su Soneto Sadomasoquista).

La fuerza, y esta frase va a quedar muy friki, pero es así, debe tener equilibrio de aromas y sabores. Es un camino abierto para esos aromas y entonces sí podemos hablar de cigarro bien balanceado y de una fumada placentera.

Aprended la fuerza, frikis.

Cipriano, pese al arranque, encuentra el camino de la fuerza y se equilibra al poco tiempo con una fumada muy sabrosa, con ricos matices (en los que no me voy a meter, porque es marca de la casa) pero que son los clásicos del tabaco nicaragüense y para nada aburrida. Al contrario, me encantó y apuré el cigarro hasta que llegó la hora de fumar el siguiente… Del que, tal vez, hable otro día.

O no.

Inauguro con cipriano la Categoria 2 de la sección cigarros. Con esto no quiero hacer de menos al cigarro, en absoluto. Es un puro muy recomendable y, como he dicho, con la enorme virtud de ser honesto.

Lo que no creo es que compita en el mercado que Montecristo y Davidoff (ambos en categoría 1). Tiene una serie distinta de prestaciones, un público distinto, una ocasión distinta para fumarlo. Nada más.

CIPRIANO PETIT ROBUSTO
Longitud: 113 mm
Cepo: 56
Tripa: Valle de Jalapa (Nicaragua)
Capote: Valle de Jalapa (Nicaragua)
Capa: Habano (Ecuador)

Categoría: 2 – Puntuación – 7’5

Punto fuerte: Un cigarro honesto de fortaleza media a fuerte, muy equilibrado de sabores y aromas que da una fumada realmente satisfactoria.
Puntos débiles: la capa es algo rústica, cepo excesivo (de nuevo) y un comienzo demasiado agresivo.

Guardar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

BURKINA J'ADORE

Some roads you shouldn't go down

A %d blogueros les gusta esto: