Condega Serie F Mini Titán y yo

Quizá, para que todos os hagáis una idea precisa de lo que quiero expresar hoy, debo dar unas notas previas al cigarro, aclarar los precedentes y, de alguna manera, justificar mi cambio de opinión personal y, así, colocar a Condega y su circunstancia en su exacta dimensión.

Porque yo no quería hablar de Condega. Lo tenía vetado.

Hace veinte años… Joder, suena a Sicilia 1923, pero es que yo ya estaba por aquí, dando vueltas alrededor del tabaco… El pizzero de mi barrio vendió el negocio por unos pocos chelitos: 300 millones de euros. ¡Na! Un regalo. Esto me lo saco yo en dos días en el metro de Nuevos Ministerios tocando la guitarra.

El pizzero de mi barrio es Leopoldo Fernández Pujals, cubano que se une al largo grupo de nombres de grandes tipos que, huidos del régimen castrista, prosperan a base de trabajo duro. Chapeau por el tío. La pizzería original estaba en mi barrio de Madrid, en la calle Monforte de Lemos, por eso lo llamo yo, cariñosamente, el pizzero de mi barrio. No es broma: el tipo salía de currar de una multinacional farmacéutica y se iba a su negocio a amasar él mismo las pizzas.

Unos años antes de la venta, Telepizza empezó a cotizar en bolsa y, de la operación, no sé exactamente por qué (hay versiones y yo no me quiero meter en eso), su hermano Eduardo salió de la empresa, evidentemente, con la faltriquera a reventar.

El final de la relación de los Fernández Pujals llevó a Leopoldo a las telecomunicaciones, a montar Jazztel, que son una gente como muy de casa, que me llaman más que mi madre, así que ya he empezado a coger el teléfono y contarles cómo les va a los niños en el colegio. Y a Eduardo Fernández Pujals, al mundo del tabaco. Donde sigue. En Aganorsa.

Eduardo Fernández Pujals, foto robada a Cigar Aficionado (que no se van a enterar porque esa gente ni me considera en el mundo).

En 1997, Eduardo Fernández monta en Nicaragua Aganorsa. Hoy le disputa a Néstor Plasencia el puesto de mayor cosechero de tabaco del país. En 2002, compra Tabacalera Tropical, una fábrica de tabacos con varias marcas, entre ellas, Condega.

Al poco tiempo, la marca empieza a distribuirse en España y con bastante éxito. El secreto no es otro que un precio muy competitivo con una calidad buena y es posible que se le pueda atribuir algo de mérito a un detalle que, personalmente, yo no puedo aceptar: una preciosa anilla roja con bandas doradas muy parecida a la de Partagás Serie D nº4.

En este avispero, desde luego, no me voy a meter, pero sí voy a decir que desde el primer momento, como director de La Boutique del Fumador en aquellos años, la política de la revista era dar de lado a Condega. Era un cigarro que no entraba en nuestras páginas a causa de esa anilla.

Y hasta aquí el pasado. Ahora tengo que escribir sobre el futuro.

Ramón Zapata, presidente de la Casa del Tabaco, compra la marca con esa anilla, pero en una comida en Madrid, en 2017, con buen vino y la buena compañía del director general de la Casa del Tabaco, Pepe Palacios, me explican una estrategia pausada, como no puede ser de otra manera, para cambiar totalmente la imagen de Condega.

A mí me convencieron. De hecho, ese día nos fumamos un Condega de la Serie Volcanes y mi actitud con respecto a la marca cambió.

Estoy convencido de que Condega es un cigarro que, por las prestaciones que ofrece, con una relación calidad/precio muy buena, merece una imagen propia que evite que se establezca comparación alguna con cualquier otra marca o procedencia del mercado y ¿sabéis por qué lo pienso?

Porque estoy seguro de que no lo necesita.

Aitor Zapata, director de marketing de la Casa del Tabaco está de acuerdo conmigo y, de hecho, el mes pasado, cuando estuve en Chella (Valencia) con ellos, me enseñó por dónde van a ir los tiros del cambio paulatino de la imagen de Condega.

Lo que me parece lógico es que la Casa del Tabaco proteja el valor que tienen esos quince años que lleva la marca en el mercado. Condega vende hoy en el mundo más de un millón de tabacos; en España son casi 400.000 cigarros. Por eso, y teniendo en cuenta que el que colocó la anilla fue el anterior propietario de la marca, es normal que lo hagan despacio, que no realicen arriesgadas maniobras bruscas que lleven a su consumidor a la confusión, con la seguridad de que, en el fondo, el único secreto de Condega sigue siendo una buena calidad a un precio muy competitivo.

En octubre del año pasado, Burkina [J’Adore] The Revist convoca El Pepinazo 2018. El primer nombre fue El Cigarrazo 2018, pero creo recordar que fue Chus, del Eje del Norte, quien lo bautizó el Pepinazo 2018 y con eso se quedó.

Aunque yo no tenía ningún cigarro específico en mente, porque para eso abrí el concurso a vuestros votos, tenía cristalino que iba a ganar un habano y que los puros cubanos iban a ocupar la mayor parte de los puestos del top 25. Era lógico que fuera así, porque el mercado español es el que es pero si tú le das voz al consumidor refleja quizá no tanto lo que fuma a diario, que también, como lo que ha probado de forma extraordinaria y le ha entusiasmado. La pregunta no era qué cigarro fumas habitualmente, sino cuál has fumado y te ha gustado.

Empiezan a llegar votos y me doy cuenta de que Condega Serie F Mini Titán se mantiene de manera consistente en los primeros puestos del ránking hasta acabar en un más que digno octavo puesto.

Ayer por la tarde, aprovechando este veranito tan rico de febrero (¡viva el cambio climático!) y que me dejaron completamente solo en mi casa (¡viva!), instalé mi despacho en la terraza dispuesto a fumarme un puro mientras remataba textos pendientes de entregar que ni he rematado ni he entregado (a ver si hoy me da tiempo).

Abrí el humidor, rasqué entre los muchos cigarros que tengo pendientes de probar, abrumado por esa duda que a todo fumador inunda cuando abre su humidor, y me encontré con el Condega Serie F Mini Titán que tengo… Que tenía… para entregar al ganador del sorteo de El Pepinazo 2018, Daniel Alarcón, al que todavía no he podido ver.

Nada más tocarlo me vino a la mente lo que dije el día en que publiqué su puesto en el ránking: ¡hay que pesar los cigarros y establecer una relación más o menos directa entre la vitola y el peso! Condega Serie F Mini Titán (114 mm x 60), pesa entre 14 y 15 gramos.

No hay más que tocarlo para darse cuenta de que la consistencia es como la de un corcho, lo que no quiere decir que sea blando, sino que está duro y cede levemente a la presión para regresar a su sitio. Un punto a su favor: Condega Serie F Mini Titán está LLENO de tabaco. Su dureza no es la de un palo ni la de los dedos de mi abuela, que en paz descanse. Si fuera así, podrías pensar que no va a tirar, pero tiene la firmeza de un corcho y tira.

Tira de narices, porque, además, su cepo 60 lo facilita, hace que la fumada sea fácil. Aquí tengo que decir que yo no soy partidario de estos cepos, como todos sabéis, pero tengo mis razones. Sobre todo, se me hace incómodo en boca. Yo muerdo el cigarro (algo que, según la ortodoxia, no se debe hacer) y con un cepo tan grueso, me es difícil controlar el cigarro y mantener la baba dentro de la boca. No puedo ser más claro.

Condega aporta algo, además, que no es habitual. El paño de la capa no se corta por la parte del pie, sino que se pliega, más o menos ordenadamente, sobre el mismo para, en teoría, facilitar el encendido. Está guay, si lo enciendes con cerillas, pero si lo haces con un torch, que es lo más frecuente ya, lo normal es que te pongas tibio con las pavesas.

Facilita el encendido, pero cuando le des caña, sopla sobre el pie y así las pavesas le van al de al lado, y no sobre ti, que luego hay que llegar a casa con la camisa entera. Es un detalle sin importancia, pero tenlo en cuenta.

El remate de la cabeza se hace con ese rabo de cochino que más parece el moño de la princesa Leia y que es contundente y facilita la precisión en el corte. Es otro detalle y este sí que me gusta. La verdad es que desconozco si esta forma de cerrar el cigarro tiene un nombre técnico. Habrá que averiguarlo.

Con capa, capote y tripa de tabaco nicaragüense, procedente probablemente de las fincas de Pujals en Condega y Jalapa… Me voy a arriesgar a decir que esa capa colorada oscura con tonos achocolatados es una semilla corojo de Jalapa. Así. Sin red. Si alguien sabe lo que es, que lo diga.

En frío promete una fortaleza media, tonos algo especiados, cuero y un profundo sabor meloso que te lleva a pensar que, efectivamente, lo que va a predominar es el dulce. Entra mucho aire, eso sí, por el cepo 60, por lo que te aseguras que el tiro va a ser fácil y la bocanada, generosa.

Los primeros sabores que llegan una vez encendido son melosos y florales, sin duda la capa es corojo. Tiene un fondo tostado, cierto recuerdo a madera quemada, que es una constante durante toda la fumada y, además, te estimula los lados de la lengua con sabores cítricos, pero en nariz da mucho caramelo: crema catalana. ¿En serio, Javier? En serio. Caramelo quemadito. Muy rico.

De fortaleza estamos en media. Puede que oficialmente sea media-alta, pero el paso por nariz es más bien amable, un punto balsámico y dulzón, eso sí, a medida que avanza la fumada, si le metes ansiedad, que no deberías, aparecen los tonos picantes. Sosiega y dale un trago a tu bebida, que lo mejor es no calentar el cigarro demasiado.

Se nota, y no poco, que la capa es sol por su grosor que, al quemar, que hace bordillo, incluso puede dar alguna irregularidad en la combustión (se soluciona rápidamente dándole fuego y fuera).

En mi opinión, también es mejor. La capa criada al sol, más basta, más venosa, menos lucida, es más gruesa y, por tanto, da más sabor. Es un detalle sin importancia, aunque con un proceso de fermentación más largo y pausado, quizá se podría evitar. O tal vez no. En el tabaco, al final, casi siempre es lo que quiera el tabaco. Por otro lado, podéis ver esa ceniza gris clarita, sin ronchas y bien consistente porque, como he dicho, el Condega va bien de tabaco.

Todo esto, queridos, por el precio de 4’00 euros en estanco. 40 minutos de fumada muy sabrosa, dulce, sin problemas de tiro, sin sobresaltos, con una pequeña evolución de sabores, por sólo 4’00 euros.

Por eso, no pude evitar publicar ayer la foto en Instagram, adelantándome un poco a la publicación de este post eterno (lo siento, pero hoy era obligado), diciendo que Condega ha dejado de sorprenderme. Lo que me extraña ahora es que no estuviera más arriba.

Cigarro recomendado por Burkina The Revist, así me caiga muerto ahora mismo.

2 comentarios de “Condega Serie F Mini Titán y yo

  1. Carlos M dice:

    Es un buen cigarro en relacion calidad precio pero a mi me parece que con estos cepos se pierdenaromas… mucho humo y pocas nueces? Aun así algo tendrá que esta en el top pepinazos.

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