Distinguido Guerrero, como su padre

Daniel Guerrero – Cava Guerrero
Carrer de Llull 233
Barcelona

LOCALIZACIÓN EN GOOGLE MAPS

Guerrero, pero mucho. Guerrero, como su padre, y González por parte de madre, que también le firma. Daniel Guerrero, Dani, el Noi del Poble Nou, un mercader de barrio que ha pisado mucho estanco por ambos lados del mostrador, siempre cortés, siempre sonriente para hacer que parezca fácil lo que en verdad es más difícil: distinguirse.

Me habló de él, por primera vez, Marcelino Gámez. Lo recuerdo perfectamente. Estaba yo intentando darle un empujón a La Cava de Cigarros, que no era más que un bonito proyecto para levantar con la ayuda de los estanqueros y Marcelino me dijo: “¿Sabes a quién tienes que llamar? A Daniel Guerrero. Seguro que le interesa”. Y le llamé. Y le interesó. Casi no me dejó hablar.

– ¿Cómo no me va a interesar? Es mi revista. Mis clientes la están esperando. A mí no se me acumula de un número a otro. Llegan los 200 ejemplares y salen.

Porque Daniel Guerrero tiene ese movimiento abierto y hacia afuera, un precioso swing de golfista profesional, que viene dado por su naturaleza generosa y por su mirada más allá del mostrador, que le hizo más que merecedor del premio Profesionales 2013, que da esta santa revista, a “La mejor iniciativa en estanco” por Cigarmex.

–El Poble Nou de Barcelona era entonces un polígono industrial. El estanco lo tenía mi padre, Juan Guerrero, ahí enfrente, en un chaflán y, además, teníamos un pequeño restaurante de menús. Así que desde los 16 años, yo atendía el estanco, para echar una mano en casa, y estudiaba en el nocturno.

Respetarás a tu padre

No me sorprende, pero me agrada, un aspecto que para mí es nuevo en Daniel: la manera en que, durante toda la entrevista, demuestra tener un respeto reverencial por su padre, Juan Guerrero. Se nota en cómo describe la escena trascendente en que el joven Dani (imagino que con pelo aún) sentado en la mesa de su casa se atrevió a decirle a su progenitor que no quería seguir estudiando.

– ¡Y no es que no quisiera no hacer nada con mi vida! Que yo me puse a currar ¡Y duro! De promotor-comando para el segmento de cigarros popular de Altadis en Huesca.

Mientras su padre seguía con el estanco, Daniel estaba en Huesca con Altadis intentando hacerse con aquel puesto, cosa que no fue en absoluto fácil, ni siquiera asegura que llegara a conseguirlo, aunque no se rindió. Sencillamente, en el momento oportuno se le cruzó una buena oportunidad: Francisco Barrio, de Scandinavian Tobacco Group (entonces, Swedish Match) le ofreció, después de una charla de media hora, representar las marcas premium de la compañía en todo el Levante español y Baleares.

IMG_9424– Nos gustamos desde el primer momento y aún somos grandes amigos – dice Dani.

¡Paco es un grande! Nos decimos. Cosas de la modernidad: nos hacemos un selfie y se lo mandamos con saludos por wassap.  Y Paco nos manda de vuelta una foto abrazado a Daniel con el texto: “Yo también le quiero”. IMG_9538

– ¡Anda, mira! –  le enseño la foto que me ha mandado Paco – . Eso es que no fueron malos del todo esos nueve años que curraste a sus órdenes  en la entonces Swedish Match.

– ¡No! ¡Fueron buenos años! ¡E hice kilómetros! De Gerona a Almería y vuelta ¡sin coger un avión! Salvo, claro, cuando iba a Baleares. Fueron unos años en los que trabajé a tope, pero para mí fueron, sobre todo, una gran oportunidad. No es lo mismo cuando tú estás, como había estado yo con dieciséis años, anclado detrás de un mostrador que cuando eres promotor. Acabas entendiendo el negocio a ambos lados, hablas con muchos estanqueros, algunos de ellos muy buenos. Aprendes cosas muy interesantes, a tratar con los promotores, coges ideas para tu propio negocio, te das cuenta de las cosas que funcionan, de las que no, de dónde merece la pena esforzarse…

Daniel Guerrero, que no había querido estudiar una carrera, se encontró recorriendo kilómetros en la universidad de la carretera, de estanco en estanco, una escuela de negocio práctica que tuvo su acto de imposición de becas el día en que el rector, es decir, Juan Guerrero, su padre, le soltó las llaves del estanco encima de su ordenador y le dijo:

– Si dejas de trabajar ahora mismo y te pones a jugar con tu hija, el estanco es tuyo.

Gaudeamus igitur iuvenes dum sumus.

Lo difícil es distinguirse

Había llegado la hora de poner en práctica lo aprendido, lo visto en todos los estancos: nace la Cava Guerrero. Por cambiar, cambió hasta de emplazamiento. En la misma calle LLull, un poco antes, un local más amplio, con buenos metros de escaparate un espacio para una bonita cava acristalada.

– En un sector como el nuestro, donde la legalidad es tan rígida y no se puede hacer prácticamente nada, es muy difícil diferenciarse. Me recorrí algunas ferias internacionales y me di cuenta de que las shishas iban teniendo cada vez más presencia. Compré unas cuantas pensando en que, si no se vendían, por lo menos quedaban bonitas en el escaparate y cuál no fue mi sorpresa cuando comprobé que no sólo se empezaron a vender si no que, además, me traían gente de muchos puntos de Barcelona.

Pero el esfuerzo de Daniel Guerrero por diferenciarse no se limita a haber sido de los primeros estancos de España en trabajar el emergente mercado del tabaco de pipa de agua: la iniciativa Cigarmex, por la que recibió el premio Profesionales; la cuidada cava que ahora le ha hecho merecedor del distintivo Habanos Point; la esmerada selección de destilados y vinos super premium que ofrece desde que el Comisionado autorizó su venta.

– Yo no voy a competir con la bodega de aquí al lado. Pero quien quiera Vega Sicilia o Pingus, sabe que aquí lo tengo. Yo intento vender lo difícil y eso es lo que me distingue.

Distinguido quedas. Distinguido Daniel.

Javier Blanco Urgoiti

TEXTO PUBLICADO EN LA BOUTIQUE DEL FUMADOR. Edición 287. Mayo de 2016.

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