El Club de los 100 Puros y Puras

No sé si os pasa a vosotros, pero a mí mucho: tengo tantas cosas que decir que me aturullo. Quería empezar por orden, tocar uno a uno todo los temas que hoy tocan, y que he ido acumulando a lo largo de esta semana tan loca en la que no he podido sentarme a escribir, y he acabado metiendo un rollo digno de los peripatéticos y de lazo final una cita de la Biblia: «Muera yo con los filisteos«.

A tomar por culo todo lo escrito. «Moriatur anima mea cum Philisthiim«.

Hasta ahí me ha llevado el google maps de mi cabeza, arrancando de los puros y puras del mundo. No quiero volver, pero el razonamiento inicial era: si para ti lo que es puro significa sin mezcla, háztelo mirar.

Y no sigo, que saco de paseo a Saint-John Perse.

Primero, estáis tardando en mandarme los vídeos para Burkina [J’Adore] The Hat. Animaos, coño, que nos vamos a reír. Ya ha llegado alguno, pero que menos que seis o siete más.

Segundo, el jueves por la tarde estuve fumando con los chicos de Momento Humo. Ésta es su web. A ver si tengo la suerte de que me inviten a juntarme con ellos alguna otra vez, porque me gusta mucho su rollo: son jóvenes de mentalidad abierta, les gusta lo bueno, prueban de todo y tienen criterio e independencia para valorar los cigarros.

Necesitamos más gente como ellos.

Y ellos necesitan empezar a reclutar mujeres. Es su única pega: otro bosque de nabos

Si os queréis enterar de lo que fumamos, bebimos y charlamos, debéis esperar a leerlo en su web. Yo no creo que deba adelantar nada. La foto sí, porque ya la han publicado en Instagram.

Tercero, pero muy, muy, muy importante. Atención que lo digo:

ME VOY A REPÚBLICA DOMINICANA AL FESTIVAL PROCIGAR

Este fotograma es del vídeo del festival de 2014 en el que, en la cena del Monumento, tuve el honor de presentar a los asistentes el cigarro de La Aurora. Al loro a los palmeros que me busqué: Hendrik Kelner, Litto Gómez, Manuel Quesada y Javier Plantada. Modestamente, es como una alineación del All Stars de la NBA: Curry, James, Durant, George y Mortadelo.

Voy a ver si, en la medida de mis posibilidades, os lo voy contando en directo. Todo.

Cuarto, la Cena del Club de los 100 Puros y Puras en Alabaster fue grandiosa. Primero por el sitio: fantástico. Hoy por hoy, y sin estrella Michelín, uno de los mejores restaurantes de Madrid. Eso sí: cien miembros dándole al charuto, hay que estar allí para verlo. Primero, un Montecristo Media Corona de aperitivo (B[J]tR) y, después, gracias a Pepe Aguirre… ¡EL PEPINAZO 2018 para todos! Montecristo Línea 1935 Maltés, declarado por los lectores de Burkina The Revist, el mejor cigarro del año 2018. Os podéis imaginar. Niebla, no, que es el perro de Heidi. Lo siguiente. Si en el hilo hubieran pinchado una musiquita lacerante y machachona, me creo en «El tercer hombre».

Además, tengo que decir que Bernard Soulier, el presidente del Club, en el breve discurso que ofrece siempre con las novedades y próximas citas, no defraudó y volvió a decir «Somos cien miembgros«.

Hombres y mujeres…

Y eso mola mucho. Gente de toda edad, de toda condición, que se mezcla, se relaciona y une en lo que tienen en común: el placer de fumar un cigarro. Los Cien Puros y Puras. Miembros y miembras.

El gran Pepe Aguirre, ¡buena foto!, es el corazón del Club. Me llamó en enero y me ofreció dar en la cena del mes de febrero el Pepinazo 2018 a los socios. Un honor, Pepe.

El aliciente definitivo para acudir a la cena eran los vinos: Las Moradas de San Martín. No os perdáis su web. Las Moradas de San Martín. Y su enóloga, Isabel Galindo Espí.

Aunque la vida nos ha llevado por caminos separados, y en cierto modo sorprendentemente paralelos (sobre todo en mi caso), conozco a Isabel desde el cole, desde que teníamos cuatro años. Alguien, una mala persona, al enterarse de este detalle le dijo a Isabel que se conserva mejor que yo. ¡Y es verdad! Es inútil negarlo porque salta a la vista, pero no entiendo por qué hay que decirlo.

Me encanta el rollo que lleva Isabel con los vinos: recuperación de varietales autóctonos de la sierra de Madrid, albillo real para un vino blanco honesto que da en nariz un primer impacto fresco a mosto que te lleva, inmediatamente, al pasado. Otra cápsula del tiempo. El color del vino es pálido, de uva blanca, natural, turbio, no le hace falta añadirle nada para que parezca algo que no es.

Es viticultura cien por cien ecológica, vinos en los que no hay otra cosa que no sea uva, el tiempo que requiere la variedad y mucho trabajo, que ofrecen la autenticidad sin filtrar de lo que es verdaderamente artesanal. Vinos de autora. Ofrece un sabor intenso y dulce, meloso, con toques salinos y minerales, la acidez que es natural y un paso por boca cremoso, quizá por eso, porque no se filtra.

Ya le he advertido a Isabel que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que tome contacto también con el mundo de los cigarros. De alguna forma tengo que devolverle las patadas en las espinillas que me daba cuando jugábamos al fútbol en el patio del cole. Además, sería un gran fichaje para los cigarros: me entusiasma esa política sin prisas, de largo plazo, que va más allá de lo meramente comercial y de lo que hoy ya es convencional: será verdad que hoy se hace buen vino en todas las regiones de España, pero, en general, es como un ejército clon. Sin alma.

Esta es su garnacha, Initio, el corazón de la bodega, un tinto complejo y diferente, dotado de la elegancia particular del sabor de antaño que, de pronto, porque así funcionan estas cosas, se ha convertido en el sabor del mañana. Igual que sucede en los cigarros, las marcas tienen que empezar a dejar paso a lo auténtico, lo honesto, lo transparente…

Lo de los que dicen lo que hacen y hacen lo que dicen. Ni más ni menos. Como pasa con Javier Marca y el insuperable pan hecho con masa madre viva de Panic. Ni mejor, ni peor, auténtico y sin atajos, con más información y, por tanto, mayor libertad e, insisto, honestidad.

Enhorabuena, Isabel, creo que tus vinos, además de estar muy ricos, son diferentes y se merecen una pasión como la tuya.

Me vuelve a la cabeza la teoría de Jesús Llano de la «Muñeca hinchable». Os la he contado mil veces, pero se puede aplicar perfectamente al vino: una presentación perfecta, un buqué magnifico, un color precioso, un paso por el paladar sedoso, una caricia para todos los sentidos. Se puede beber y hasta se parece mucho a beber vino: pero no te muerde la oreja.

Si a ti también te gusta que te muerdan la oreja… Busca lo que es de verdad.

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