BURKINA J'ADORE

HUELE A VICTORIA

El mejor habano de 2017

NO, QUE SOY TORPE Y NO QUERÍA HACER CLIC EN ESTE PURO SINO EN OTRO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO

El momento ya llegó. Hoy es el día.

Después de un mes intenso, termina el RANKING BURKINA de los 50 mejores habanos de 2017.

Completo, sin comentarios, aquí:

LOS 50 MEJORES HABANOS 2017

Y me lo he currado, para que todos ustedes puedan leer el comentario del habano que quieran y puedan volver al ránking completo con facilidad con un simple clic.

De hecho, en la página de arranque del blog, a partir de mañana, sólo se tendrá acceso al ránking completo.

Dadle a la musiquita, por favor. Hagamos de este un momento solemne.

El ránking de Burkina se ha hecho por teléfono. Es la opinión de 100 profesionales del tabaco, no la mía, que han otorgado 3, 2 y 1 puntos a los que ellos han considerado que son los mejores habanos de 2017, no necesariamente lanzados en 2017 y con el ruego de que estén a disposición del público en 2018.

Así que… con 27 puntos… Ocho profesionales le han dado la puntuación máxima… El mejor habano de 2017 es, por supuesto:

1.- PARTAGÁS 898.

Vitola de galera: Dalia. 170 mm x 43. Rango de sabor: medio. Precio en estanco a 31 de enero de 2018 (puede cambiar): 14’30 euros. Votos: 27.

1.- parta-898

Majestuoso, maravilloso, pleno, complejo, elegante, magnífico, me han chivado que han llegado en 2017 unas cajas del año 2008 y 2009 que están impresionantes, pero que eso no os pare, que aunque vuestro estanquero no tenga esas cajas de esos años precisos, el cigarro va a estar bueno.

Me satisface muchísimo que la encuesta haya dado este resultado. En primer lugar porque es mi habano de cabecera, pero, más importante aún, porque el artículo lo tengo escrito…. Jejejejejejeje… Lo publiqué en Entreactos hace unos meses.

Y, aunque puede que muchos de vosotros lo hayáis leído ya, lo voy a repetir. No por nada, sino porque creo que dí en la clave de por qué este cigarro me gusta tanto y propuse un maridaje musical que resume muy bien su espíritu, en una palabra: equilibrio.

Respecto al maridaje… Aunque el cigarro lo aguanta todo, whisky, ron, brandy, coñac, armañac, calvados y todos son deliciosos, creo que le voy a dar la razón al maestro Ángel Antonio García Muñoz y proponer un  vino español: un buen Pedro Ximenez, que le aporta tonos achocolatados, cremosos y dulces navideños (fruta, quiero decir, en plan uva pasa, orejones y eso, no polvorones ni turrón de Xixona).

Pero yo no sería yo si lo dejara aquí, y como tengo otro maestro al que rendir tributo, el desaparecido en Santoña David Cagigas, voy a darle una vuelta de tuerca. En la línea de vinos pasificados y añejos, por darle el toquecito difícil que me gusta, esta malvasía volcánica Canari El Grifo, de las gerias de Lanzarote, que os va a sorprender muy gratamente y sigue una línea muy parecida a la del PX, pero en vino canario. Es un coupage de malvasías de cosecha tardía que después se añejan en barrica. Aporta cítrico, a naranja y sabores oscuros como el regaliz, dentro de un dulzor medicinal que le va muy bien al Partagás.

canari

Espero que os haya gustado el ránking. Si es así, lo podemos intentar repetir el año que viene. Eso sí: DESEO vuestros comentarios y, sobre todo, críticas. La cosa sería repetirlo, pero mejorado.

Gracias a los que lo habéis seguido y difundido. A los pies de vuestras esposas. Aquí os copio el artículo de Entreactos.

YA LO HE LEÍDO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO

EL DELICADO EQUILIBRIO DE BILLIE HOLIDAY

A pesar de la pátina de bruma que los medios de la época han dejado en sus grabaciones, encuentro la armonía perfecta para mis sentidos en la sencilla voz de Billie Holiday. Digo sencilla, que no simple, porque no tiene artificios ni adornos exagerados, porque es de una dulzura tal que llena la atmósfera de ensueño y porque completa a la perfección, en difícil equilibrio, tal y como fue su vida, los huecos del compás de la música de jazz que la acompaña.

Y así, todo se hace uno, completo, como decía Parménides, circular y eterno. Subido a la voz de Billie Holiday, mis dedos marcan las teclas del ordenador sin duda, sin mirar atrás, con una claridad tan inesperada que me sorprende a mí mismo, porque su música no está de fondo, ni acapara el primer término sin dejar sitio a nada más, sino que va llenándolo todo con su melodía compacta, amalgamada, sin sobresaltos, serena e, indefectiblemente, triste hasta alcanzar el equilibrio.

Yo sé que seguramente puede parecer “viejuno”, un canto a cualquier tiempo pasado que fue mejor, pero no me importa. El muy cafre de mi hijo de 16 años me increpa desde la lejanía que si ya he vuelto “a poner a la llorona”, pero si lo que hace Billie Holiday es llorar yo reivindico todas las lágrimas del mundo. Hoy, y aquí, habría que empezar a enunciar la Teoría General de la Muñeca Hinchable, de Jesús Llano, porque lo que está de moda es el sucedáneo, un remedo del verdadero arte: el grito sin sentido y el gorgorito, la potencia sin control y el suspiro orgásmico. El horror, ¡ah! El horror.

El equilibrio perfecto de Billie Holiday siempre me hace pensar en un Partagás 8 9 8 (VG Dalia, 170 mm x 47), una bandera que señala el verdadero sentido de la fortaleza de un cigarro, que no es herir la nariz del fumador, ni tumbarlo, sino trazar un camino por el que circulen los aromas y los sabores. De ahí la importancia del balance. De nada vale que un cigarro sea todo fuerza, si apenas aporta sabor. Habrá a quien le guste, por supuesto, pero lo canónico es que una mayor fortaleza se corresponde con una mayor complejidad, con más sabor, más aromas, más cuerpo y es ahí donde se produce el deseado equilibrio.

Por supuesto que no es fácil mantener esta balanza recta, sin que se decante por un lado o por el otro. Partagás 8 9 8 combina perfectamente con el Summertime cantado por Billie Holiday, pero se le puede ir añadiendo pesos a los platillos sin que todo se desmorone.

Me he venido a Segovia. Se ha hecho de noche y una brisa fresca, cargada del balsámico del pinar, me hace olvidar el pegajoso calor de Madrid. Los murciélagos cruzan alocados como sombras voladoras tras los últimos confiados insectos, en la penumbra del corral de la antigua casa de labranza de mis suegros. Doy un trago a un Pedro XImenez de Lustau que tenía mi suegro despistado en su bodega. Su dulzor de uva pasa me prepara la boca para completar sus sabores con los del Partagás 8 9 8 y mientras dejo que el humo me resbale despacio por la nariz y la boca, elevo la cabeza hacia el cielo más fastuosamente estrellado que he visto nunca. Lejanas estrellas, a mi alcance, en delicado equilibrio.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: