El Noi Tours (1): un polígono

En la encrucijada fonética, «Miami» o «Maiami», como soy de los del camino del medio, siempre me he decantado por la manera en que, en una ocasión, bautizó a esta ciudad de muertos mi abuela Mari, aka «La elegante de Bilbao»: «¿Dónde es eso, hijo?«. «En Miami, abuela«. «¿Miyami? Ni idea, no sé que es Miyami«. Hoy contestaría: «Un polígono, abuela. Un puto polígono«.

Un puto polígono o un mall

Olvidaos de lo que habéis visto en la tele. Esta ciudad, al menos por donde yo me he movido hasta ahora, se parece al polígono industrial Vallecas, pero sin putas, porque lo demás, lo tiene todo para ser mitad polígono y mitad centro comercial. Lo tiene todo que es lo mismo que decir que le falta lo esencial: es una ciudad sin alma.

Por la calle no pasa ni perry, sólo coches y más coches.

No os puedo contar gran cosa, porque salvo reuniones eternas con cubanos, poco más he hecho. Cuando empieza el movimiento bueno es a partir de mañana, que ya estaré en Estelí, Nicaragua, con lo que de verdad me gusta que es el tabaco.

De momento, Daniel Guerrero, que es quien me trae y me lleva, me da de cenar y de dormir, se ha volcado en enseñarme la capital mundial de los puros, porque eso sí que es Miami. La ciudad donde más oportunidades comerciales hay para los cigarros premium del mundo.

Al loro con la tienda de Neptune Cigars. Por fuera… ¡Bah!

Por dentro… ¡Va!

En eso, Miami me da envidia. Tenemos mucho que aprender de este mercado en el que todo es a lo grande, a lo bestia, sobre todo en la oferta.

Por lo demás, me voy a Estelí con ganas de ver gente en la calle, ambientillo, un poco de vida porque los americanos saben consumir y tienen pasta y la mueven, y se nota. Pero no saben vivir.

Este viaje, que promete, sobre todo a partir de mañana, en Estelí se forjó este día

SI EL NOI ME DICE VEN

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