El segundo mejor habano de 2017

NO, QUE SOY TORPE Y NO QUERÍA HACER CLIC EN ESTE PURO SINO EN OTRO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO

Medalla de plata y esto ya toca a su fin. Estoy bastante satisfecho del resultado, la verdad, y agradecido a todos vosotros. La semana pasada el blog superó las mil visitas, a un ritmo fijo de 200 diarias (más el fin de semana, que no cuenta). Más de 3.200 en lo que llevamos de este mes de enero que acaba en el que el tráfico por Burkina (espacio de libertad) no ha parado de aumentar.

Mucho más de lo que esperaba y un resultado que me abruma un poco, porque esta vaina del ranking se acaba pasado mañana y el jueves… El jueves no sé qué voy a publicar… Que esto tampoco da tanto de sí.

Una carta de amor a los garbanzos con arroz de mi madre.

Unas fotos mías desnudo con una botella de Glenrothes.

Un vídeo de Donald Trump diciendo “Fake cigars”.

Bueno, algo habrá para el jueves… Pero el viernes ya procederé a lo de las fotos desnudo.

Hoy quería, de forma muy breve, plantear el tema de la consistencia que, en el fondo, es una de las claves del mundo del cigarro. Consistencia significa mantener una línea de calidad, sabores y aromas en una marca, independientemente del formato y del año, exceptuando, claro está, las ediciones especiales en las que hay margen. Por eso son especiales. La consistencia puede llegar a implicar, incluso, la reformulación de la liga, si es necesario, ya que no todos los años todos los tabacos que se siembran en el mundo obtienen una calidad idéntica a la de la cosecha anterior y en esto interviene el terroir, que es más que el clima, más que la tierra, más que la semilla y más que el cosechero. Es todo eso junto y el azar. El terroir es un concepto del vino que debemos importar al tabaco.

La dificultad, como entenderéis, es tremenda y, además, incluye un coste extra: las marcas serias, las que quieren cuidar la consistencia, deben tener el almacén lleno de tabaco parado, con un elevado coste financiero en inmovilizado.

Hay que recordar que un Montecristo es o debe ser siempre un Montecristo, salvo que sea una reserva con añada, porque la referencia de año de las cajas se refiere al momento en que los cigarros fueron empaquetados, no a la edad del tabaco (mínimo dos años más de lo que dice la caja) ni el de torcido (los cigarros deben pasar por el escaparate o sala de añejamiento a reposar antes del packaging no menos de tres meses y, dependiendo de qué cigarro sea, incluso más).

Calculad el tiempo y la mano de obra, aparte de la merma que tienen los tabacos con tanto trajín, porque, claro, cuanto más se manipule, cuanto más se toqueteen las hojas, más roturas hay. No digamos ya si lleva una capa madura…

Por eso, cuando independientemente de su procedencia, alguien me pregunta cómo es posible que un cigarro tenga un precio de, no sé, 28 euros… Depende del tabaco que sea, yo suelo responder: “Barato”. Hay que ir a origen para verlo y ser conscientes de que un robusto de calidad a 7 euros es un chollo.

Los 50 mejores habanos 2017, según los votos de 100 profesionales del tabaco, que han dado 3, 2 y 1 puntos a los que, en su opinión, fueron los mejores cigarros cubano del año pasado, no necesariamente lanzamientos nuevos y con el ruego de que estén a la venta en enero de 2018. El tercer puesto fue para Montecristo nº2 (Pirámide, 156 mm x 52, figurado) que obtuvo 22 puntos.

También con 22 puntos, pero en segundo puesto del ránking por el número de votantes (a Monte 2 lo votaron 9 personas y a este le han votado 11):

2.- H.UPMANN Magnum 54.

Vitola de galera: Magnum 54. 120 mm x 54. Rango de sabor: medio. Precio en estanco a 25 de enero de 2018 (puede cambiar): 12’75 euros. En tubo: 13,25 euros. Votos: 22.

2.- Magnum-54

El mundo del tabaco es así de cabrón a veces. Tú apoyas una teoría a muerte y la defiendes hasta volverte machacón y pesado, que ya te señalan por la calle: “mira, por ahí va el cansino de los cepos finos”. Después viene el tabaco y te da un revolcón, te lleva la contraria porque el tabaco no es lo que tú digas, sino lo que a él le salga de las mañanitas. Es un producto vivo, como he dicho, que se comporta de una manera arbitraria, imposible de meter en un excel, de medir, de cuadrar, de proporcionar y que, cuando menos te lo esperas, te da una cura de humildad.

Bien me dijo una vez Imeldo Rodríguez, entrañable maestro tabaquero canario: “Todo el mundo habla del tabaco, pero, ¡ay si el tabaco hablara!“. Aunque, el tabaco habla. Lo dicen mucho en Dominicana. El tabaco habla, te dice lo que quiere en cada momento con un lenguaje que sólo entienden bien los buenos guajiros y cosecheros.

Ésa es también parte de la magia del habano porque, como bien decía aquel cubano listo que nos hizo de guía al viaje de periodista al Festival del Habano del año (tendría que hacer un esfuerzo por recordar el año que no voy a hacer):

– Ya tú sabes, en Cuba todo es sí y todo es no.

Lanzado en 2017 al mercado español, presentado en el Festival del Habano de 2016, Magnum 54 de H.Upmann viene a completar la gama Magnum de la marca con un formato 120 x 54 que es (¡otra vez!) más del gusto del fumador de hoy.

El Magnum 46 (corona gorda, 143 mm x 46) está en el puesto 23 de este ránking y el Magnum 50 (Magnum 50, 160 mm x 50), en el puesto 16. Daos cuenta de qué cigarro estamos hablando.

Tengo que admitir que tampoco es exagerado. Es gordo, no es mucho mi estilo, pero no es una cosa incómoda de fumar.

Y aquí es donde la matan, porque resulta que lo normal es que de un cañón grueso a uno fino, la cantidad de aire que entra en cada aspiración sea lógicamente mayor y, por tanto, que se rebaje la fortaleza del cigarro. Si la fortaleza “oficial” de H.Upmann es de suave a media, pues tendríamos que pensar que H.Upmann Magnum 54 está en ese grado o menos…

¡Pues no!

Hay alguna variable que no es igual, en mi opinión, que hace que este habano tenga una fortaleza ascendente que voy a atreverme a calificar de media y, al final, incluso medio-fuerte. Yo creo que es por la cantidad de tabaco. Da gusto con él: lleva tabaco, está llenito, su resistencia al apretón te hace pensar que está duro, lo que no es malo. Un cigarro duro, si está bien torcido, tira igual que uno blando, pero tiene tabaco.

H.Upmann tiene tabaco y tiene fortaleza, más que la habitual de la marca. Ofrece un humo denso que llena bien la boca de sabor, gracias a un tiro excepcional y a su cepo grueso. En sabores y aromas, me recuerda mucho al H.Upmann nº2 (28 de este ránking), por el que ya dije que siento debilidad. Triunfan los sabores amargos, elegantes, adultos y cremosos, no herbáceos ni picantes, sino untuosos, que se complementan muy bien con la madera y contrastan con un dulzor muy rico.

Gran habano, sin duda, del que tengo que decir que podría haber quedado primero del ránking porque es al que más número de profesionales ha votado. Es el cigarro del que más gente se ha acordado, lo que pasa es que no ha obtenido tantos 3 como el vencedor.

Hay un maridaje que aún no he propuesto y voy a aprovechar el formato del H.Upmann Magnum 54 para sacarlo a relucir. A mí me gusta mucho el vino tinto con el cigarro. Creo que son dos mundos mágicos que siguen unas líneas paralelas, tanto en el modo de producción como en la pasión, necesaria, obligatoria, que despiertan en quienes se dedican profesionalmente a ellos y que es igualmente entregada en los que somos meros aficionados. Pero es que, además, son dos productos que se complementan estupendamente en el consumo, por ese punto de acidez que siempre debe tener el buen vino y el aporte a fruta que es fantástico para el cigarro.

Un buen vino tinto con un habano es siempre un maridaje acertado.

Y si me pongo a hablar de vino, tengo que sacar un Rioja, porque, además de que le doy gusto a Don Julio de Miguel y Sicilia, estanquero de pro, activista riojano y gran amigo, en el fondo, soy un clasicón y hago un poco de patria vasca.

Os propongo un Campillo Reserva Selecta, vino de La Rioja Bilbaina… Perdón, Alavesa. De Laguardia, en las afueras de Bilbao, que es mi tinto de cabecera. Es un vino serio, clásico, fiable, que tiene un precio más que razonable y que está muy bueno.

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Y, para los ultrariberistas, que sois legión, en homenaje a un gran fumador y promotor de los habanos, que es José Moro, un Malleolus que parece pensado para beber con un buen cigarro. Es un vinazo de esos que siempre hay que tener en casa.

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De vinos, yo ando justito. Quiero decir que no soy un experto, ni mucho menos, así que es vuestro turno. ¿Con qué vino te fumarías el H.Upmann Magnum 54?

YA LO HE LEÍDO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO