El tercer mejor habano de 2017

NO, QUE SOY TORPE Y NO QUERÍA HACER CLIC EN ESTE PURO SINO EN OTRO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO

Vamos a empezar con el medallero.

Recuerdo la mecánica: 100 profesionales, muchos estanqueros, pero no todos, que también han participado otros, borrachos y apandadores que se dedican a la buena vida de forma profesional. Que los hay. Hay gente pa’tó.

Tres votos: 3, 2 y 1 puntos a los tres mejores habanos del año 2017, no necesariamente lanzados en 2017 y con ruego de que sigan a la venta en 2018.

Objetivo: dar luz a esas labores olvidadas que el mercado, con su mecánica de novedades, a veces da un poco de lado y que, sin embargo, están de muerte (abuela). No pasa con la de hoy. La de hoy es inolvidable.

Los comentarios son míos y, por tanto, son perfectamente rebatibles porque yo también digo chorradas como templos. A menudo, es lo único que digo. Quiero decir que en el mundo del tabaco toda respuesta que vaya más allá de “depende” o que no suscite una nueva pregunta, no abre un debate. Así que os ruego que me llevéis la contraria.

El habano de hoy, el tercero del ránking, más que un cigarro es una montaña. Es la leche, porque, mirad que hay cigarros nuevos en el mercado, que Habanos lanza todos los años seis, siete, ocho, doce novedades… Este año van yayaya, estarán a punto a punto de lanzar Romeo y Julieta Petit Royales (caprichos, 96 mm x 47). Están preparados los nuevos Quai d’Orsay, Gourmet (D nº5, 110 mm x 50), Alma (Edmundo Grueso, 135 mm x 54), que son vitolas nuevas cortas y gruesas, y Quai D’Orsay Coronas Claro (Corona, 142 mm x 42) que ya estaba en el vitolario, pero que se renueva su imagen.  Cohiba Talisman EL 2017 (sublime nº1, 154 mm x 54), que llegó a los estancos en diciembre, cuando la encuesta ya estaba hecha, e irán apareciendo, a lo largo del año, el Punch Regios de Punch EL 2017 (hermoso especial, 120 mm x 48), muy prometedor; y el Partagás Series nº1 EL 2017 (noblezas, 138 mm x 52). Además de las jarras, humidores y ediciones especiales, como el Cava 8 de Montecristo Edmundo.

Está el Gran Reserva de H.Upmann Sir Winston (julieta nº2, 178 mm x 47)… Y la nueva edición regional Exclusiva España que, en estos momentos, no tengo ni puta idea de cuál será.

Hay un Trinidad La Trova (cañonazo especial, 166 mm x 52) dando vueltas por ahí de la edición Casa del Habano, que, digo yo, vendrá a vernos a España (no lo sé, la verdad); el Añejados de H.Upmann Robusto; Cohiba Majestuosos 1966 (majestuosos 1966, 150 mm x 58!!!)… La línea 1935 de Montecristo, que ya ha sido presentada y que también llegará un día de estos. Se está haciendo esperar. No os perdáis el Dumas (prominente corto, 130 mm x 49), que es un gran cigarro, aunque los otros dos también son una pasada, Leyendas (Montesco nº1, 165 mm x 55) y Maltés (sobresalientes, 153 mm x 53).

La hostia en bote. Os vais a jartar. Y seguro que cae alguna cosa más por ahí. Total, que con todo esto que está llegando o que está a punto de llegar, van los profesionales y te dicen: ¿que cuál el tercer mejor habano de 2017?

3.- MONTECRISTO nº2.

Vitola de galera: Pirámide. 156 mm x 52. Rango de sabor: fuerte. Precio en estanco a 25 de enero de 2018 (puede cambiar): 15’10 euros. Votos: 22.

03 .- montecristono2

¡La montaña! ¿Cómo os quedáis? Un poco fritos, ¿no? Pues es normal, porque este cigarro es lo mejor de una de las mejores marcas de Habanos, que es Montecristo, y le han dado vueltas y revueltas a la marca, pero, al final, Montecristo nº2 es un tótem, una columna base, un templo, un cigarro para fumadores de verdad. Me acuerdo perfectamente cuando me fumé mi primer Monte 2, que era un joven imberbe, de esto puede hacer fácilmente 25 kilos, que mi amigo Eduardo Mencía, por entonces Director Nacional de Ventas Premium de Altadis (se llamaba ya Altadis, creo), me dijo: “No, si todavía haremos de ti un hombre”. Y es que me fumé el Monte 2 como quien escala una montaña, siendo consciente a cada paso de la cercanía del abismo, mano a mano con el precipicio, calada cada calada. Me salieron pelos en el pecho y cambié la voz y rebauticé al cigarro que, desde entonces, para mí se llama Montecristo K2, el pico más alto de Habanos, la montaña. De hecho, si eres principiante en esto de fumar, un buen maridaje para ti es una botella de oxígeno (es broma, eh, bro-ma).

Un cigarro bueno y fiable, para público exigente, abstenerse no iniciados y sensibles, porque tiene fuerza, seguramente realzada por su formato figurado aunque, como siempre digo, la punta en pico permite regular un poco la potencia: depende del corte que hagas, menos corte, más chicha. También está la solución del doble corte, que si tú ves que la montaña puede contigo, marcas otro tajo (ya a lo Chanson de Rolland), renuevas mucho la fumada y sigues disfrutando.

Que esto no es para sufrir. Es para gozar (a gosal, mi helmano). Y nadie te tiene que decir cómo gozas tú más de tu habano. Eso es muy personal.

Por eso, aunque la fuerza oficial de Montecristo es media a fuerte, yo creo que Monte K2 tiene más fuerza, que es una autopista para que empiecen a entrar los sabores más tabaqueros del mercado, con cedro, cuero, heno, notas dulces, melosas, especiado al principio y, al final, cremoso, con un amargo elegante a cacao, untuoso y hasta una pizca salino. Es un cigarro completo, complejo, equilibrado, fuerte al que se le pueden sacar muchos aromas y sabores y eso no depende de lo que diga yo ni José Andrés I El Grande (Sabina), que te puede orientar y ayudar, pero lo único que cuenta es lo que tú sientas.

¿Qué sientes? ¿Vainilla? ¿Regaliz? ¿Canela? Deja volar la memoria y no te cortes. ¿Boniato? Pues boniato. Bien bueno.

No sé vosotros, pero a mí me entusiasma que este cigarro esté tan alto en el ránking.

A la hora de hacer un maridaje, los puristas dicen que hay que buscar la armonía. Yo esto de la armonía nunca he acabado de entender muy bien qué es porque, en el fondo, no tiene el mismo sentido de la armonía un tipo al que le gusta la música dodecafónica que otro al que le gusta David Bisbal (Dios le mejore el oído y el gusto). Entiendo que armonía, equilibrio, son conceptos lo suficientemente abstractos como para entrañar una dificultad que, a mi parecer, impone una nueva barrera al fumador.

Lo suyo es buscar un espirituoso que no tape al cigarro. No tendría mucho sentido, por ejemplo, un trago rápido en plan la caña casera que hacía mi tío Pepe con un Hoyo de Monterrey Supositorios (Anales, 100 mm x 58). Ahí no hay maridaje posible.

Para mí hay que buscar dos cosas: sabores que se complementen con fortalezas equiparables o un trago que te limpie bien la boca y te la deje preparada para la siguiente calada. De ahí la vodka fresca del otro día: limpia la boca, deja un punto picante por la pimienta y el cigarro completa el sabor en la boca.

En el caso del Montecristo nº2 es un cigarro repleto de sabores que, sin embargo, puede llegar a cargar un poco la boca, por eso, aún a riesgo de que me abucheéis, os voy a proponer un clásico de putterman de toda la vida: el Cuba Libre. Aporta dulzor, cítrico y refresca bien la boca.

En vaso grande, no me seáis melindres, ancho, bien de hielo, twist de limón o de lima, un tercio de ron ligero cubano y dos tercios de cola… Si tienes a mano Tu-Cola, mejor que la Coca y la Pepsi.

Sobre si es un pecado mortal mezclar ron del bueno con cola… Pues puede ser, pero, como dijo Lord Byron, “Yo sólo me arrepiento de los pecados que no he cometido”. Lo que es una pena es tomarte un cubata malo pudiendo tomártelo bueno. Mi madre hacia la carne guisada reducida con Napoleón y, joder, estaba mucho más buena. La cola mejora mucho, además, y si hay que ir al infierno por eso, pues se va, pero con un buen cuba libre en una mano y la montaña en la otra. Capitán General.

YA LO HE LEÍDO. QUIERO VOLVER AL RANKING COMPLETO