El Pepinazo – Con ocho votos

Entramos en la recta final de El Pepinazo 2018, puesto 19 del ránking, con ocho votos, y ya es un goteo de cigarros que van a salir de dos en dos y de tres en tres. Es un buen momento para recordar lo que decía el primer día, que fue el 28 de diciembre: “En un mercado como el español, con más de 4.600 referencias (no todas premium, pero vete tú a saber), que un consumidor se acuerde de un cigarro en concreto y lo vote para El Pepinazo 2018 ya es mérito suficiente para, al menos, mencionarlo“.

Por cierto que en esa primera entrega, con un voto, donde había casi 100 cigarros, ya me he tomado el trabajito de actualizar los precios a 14 de enero y reordenar los cigarros… La gracieta. Parezco estanquero. Esto no significa que lo vaya a hacer en todos.

Hoy ha sucedido lo mismo que ayer, aunque esta vez van los cigarros juntos, porque el puesto 19 es ex aequo, con ocho votos cada uno, pero como los coloco por precio de menor a mayor, después de la subida del sábado, se ha invertido el orden.

Puesto 19, ocho votos, dos cincuentones, dos grandísimas marcas…

Puesto 19.- DAVIDOFF 50th Diademas Finas.
República Dominicana. 28’00 euros.

Formato: 171 mm x 50. Doble figurado. Fortaleza: suave a media.

Ya sólo por la efemérida, merece la pena. Yo he tenido la suerte de fumarlo en embrión, de la mano de Eladio Díaz, maestro de ligas de Davidoff, sin anillas y, después, ya vestidito de novia en sus bodas de oro, y es un gran cigarro, muy del estilo Davidoff y muy destinado al fumador clásico de Davidoff. Es un puro para una gran ocasión, sin duda.

Quiero decir con eso que hay cigarros que hacen la ocasión y cigarros que esperan la ocasión. Son distintos estilos, para mi gusto. La Diadema Fina de Davidoff es un buen compañero, una fumada amable que engrasa cualquier buena conversación, te acompaña sin protagonizar el momento, sin acaparar toda la atención. En cierto modo, es para lo que sirve un cigarro: alarga el tiempo de celebración, lo hace más dúctil, más real, lo adereza.

Lleva la nueva ligada de la línea clásica de la marca. Ya sabéis que la capa Connecticut Ecuador de toda la vida de Davidoff está siendo, paso a paso, sustituida por una capa ecuatoriana, también, pero de semilla habana, que está más de moda. Lo grande de este cambio, es que se mantiene en la misma línea de sabor, con una complejidad adulta, más reflexiva, en la que lo que prima es la elegancia de un amargo sostenido y cremoso, con puntas salinas.

Tabaco dominicano en tripa y capote, viene en una preciosa jarra de diez unidades. Alguno quedará por ahí todavía.

COHIBA Siglo VI.
Cuba. 29’00 euros.

Vitola de galera: Cañonazo (150 mm x 52). Fortaleza: media

Salió al mercado ya hace unos diez euros y fue la leche en bote. No recuerdo, salvo el Edmundo, un lanzamiento de un cigarro en España que levantara tanta pasión como el del Cañonazo. Es que molaba hasta el nombre, que viene del disparo nocturno del cañón que avisaba del cierre de la dársena del puerto de La Habana. Todo dentro de la lógica: un cigarro que marcaba claramente la tendencia del mercado hacia los cepos gruesos, una marca que es la reina del baile de los puros en el mundo, con un reconocimiento mundial de marca a la altura de Ferrari o de Rólex, un sabor que acompaña dulce, intenso, aromático, muy, muy Cohiba. Un gran éxito.

Tiro de memoria, porque ahora lo chungo es encontrarlo, porque no hay y cuando llega al estanco, debe de ser que ahora lo fabrican con un motor turbo porque desaparece, así que tengo que buscar en mis archivos mentales los ratos que quedaron marcados para siempre con la fuma de este soberbio habano, porque hace unos diez euros que no tengo la fortuna de sentir su beso.

Cohiba Siglo VI tengo dos marcados en mi historia, inolvidables: uno fumado en Edimburgo, con mi amigo Rodrigo y el entonces suegro del gran niño Richal Aranburu. Lo acompañamos, porque estábamos en Escocia y se emperró el franchute, con whisky de malta. Lagavullin. Era presidente del Club Epicur de Bayona. Casualidades de la vida. Y el otro, en isla Saona, República Dominicana, con mi hermano Sergio Galindo, ron va, ron viene, sentadicos mirando al mar sobre la blanca arena de ese paraíso. “¿No os bañáis?“, nos decían mi mujer y la suya. “Ya nos estamos dando un buen baño“, contestábamos nosotros. “Échame otro ron, hermano“. “¡A gozar!“. El tubo de aquel Siglo VI, lo llené de arena de esa playa, y me lo traje para casa porque es un hito inolvidable. Un tabaco que hace la ocasión

Y que venga alguien a decirme que eso es malo para la salud: ¡DEBERÍA PAGARLO LA SEGURIDAD SOCIAL! Te vas a ir una semana a República Dominicana, te fumas un Siglo VI cada ocho horas con ron, y dentro de diez días, pide cita a ver cómo vas.

EL PEPINAZO 2018 – PUESTO 21.

EL PEPINAZO 2018 – TOP 25.

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