Flor de Caña y Plasencia, maridaje nica-nica

Casi puedo decir que me he pasado la semana en Nicaragua, esa tierra fantástica que ahora, como dice el Brand ambassador global del ron Flor de Caña, Mauricio Solórzano, “no se puede visitar porque estamos haciendo unas reformas”. La situación política, por desgracia, no es muy estable actualmente en el país, con un enfrentamiento abierto entre los defensores del presidente Ortega y sus detractores, pero tanto Solórzano como el director de la fábrica de Joya de Nicaragua, Mario Pérez, con quien pude charlar dos días antes, están esperanzados en que la situación se apacigüe pronto y sin que se tengan que lamentar males mayores.

Ojalá sea así.

Ron Flor de Caña, 100% natural

Solórzano vino a Madrid a presentar la mayor joya del portfolio del ron nicaragüense por definición, que es el Flor de Caña 25 años. Ya sabéis lo que siempre se ha dicho de los rones, a diferencia de los whiskies de Escocia, y las añadas. La edad que marca la botella no se corresponde al 100% con la edad del espirituoso que contiene. Cuando un ron indica que tiene 18 años, señala la edad del ron más viejo de un blend de añadas que los maestros roneros elaboran, año tras año, en pos de algo que es más importante que la edad: la consistencia de sabor. En el whisky, sin embargo, es al revés: la edad que indica la botella es la del whisky más joven dentro de la mezcla de añadas. Sin embargo, Raúl Zeledón, embajador de Flor de Caña para Europa, aseguró que el 25 años de Flor de Caña está compuesto en un 90% por rones que tienen un cuarto de siglo o más.

Flor de Caña vuelca su comunicación, sobre todo, en demostrar que su ron es 100% natural, que su color ámbar oscuro es producto del largo añejamiento en barrica de bourbon y que su aroma floral, meloso y su largo sabor dulce, contenido y para nada empalagoso (al contrario, se acerca a un ron seco, cremoso, con tonos oscuros a café y cacao), se logra sin azúcares ni caramelos añadidos. Para ello, en la cata con cinco sentidos, invitan a los presentes a dejar caer unas gotas de ron sobre la palma y frotarse las manos para descubrir que, efectivamente, no queda ningún resto pegajoso sobre la piel.

Todos los allí presentes sometieron el ron a la prueba del algodón y todos eran catadores, mixólogos y expertos en el mundo del destilado, gente entendida que confirmó que el ron Flor de Caña frotado en las manos, efectivamente, no deja ningún rastro pegajoso. Para mí, que no soy tan conocedor como ellos, su testimonio era prueba más que suficiente y, por eso, no desperdicié ni una gota de mi exigua ración de ron 25 años: hice la prueba con el paladar, que vosotros diréis: hombre, haberlo hecho y, después, pedías otra copa.

Sí, sí. La pedí igualmente. Dos veces.

Bromas aparte, me encantó el concepto que defiende ahora Flor de Caña de maridaje total, que llevar el disfrute más allá: mixología + gastronomía (en la que, como son gente decente y sabia, incluyen el cigarro al final de la cena): lo que llaman la mixtronomía, es decir, una cena fantástica en la que los platos que se proponen maridan a la perfección con un cóctel elaborado con Flor de Caña.

Sí, también me los bebí todos. Es feo no hacerlo. Yo soy un tío educado, me invitan, me ponen cosas ricas delante, pues me lo como y me lo bebo todo sin preguntar. Y, encima, lo disfruto.

Sería largo detallarlos aquí pero os voy a recomendar uno fantástico: un tercio de Flor de Caña 7 años + Ginger Ale Schweppes + un twist de naranja. Mucho hielo y espectáculo total. Hasta los postres, habían sido elaborados con ron Flor de caña, por la mano increíble de la alcarreña Fátima Gismero. Tan impresionante mano que, después de comerme todos los macarons que pude, se la pedí a Fátima en matrimonio. Y lo de los bombones rellenos de ron… Excelso. Ese chocolate, con el cigarro y la copa de ron, en una terraza en el ayuntamiento de Madrid… ¡Llévame Carmena!

El remate, ya con el ron de 25 años, un Plasencia Reserva Original Robusto (120 mm x 52), elaborado 100% con tabacos de Nicaragua, que completó con sus sabores terrosos y casi, casi diría que volcánicos a rematar una noche fantástica. En la foto del medio, abajo, se me ve diciéndole a Jesús Bernad: “Mira qué cenizón“. Tremendo cigarro. Os diría algo de él pero, mucho mejor, os recuerdo que lo sometimos antes de verano a cata ciega. Sí. Aquí. En Burkina

CATA CIEGA DE PLASENCIA RESERVA ORIGINAL ROBUSTO

Sé que en la foto aparece la botella de 18 años, riquisísimo también (sí, probé un poco, sí), pero es que las de 25 años volaron.

En definitiva, sabrosa noche de maridaje nica que os recomiendo fervorosamente: Flor de Caña 25 ó 18 años con Plasencia, y ya que estáis, haced como nosotros y brindad por el restablecimiento de la paz en Nicaragua. Y, cuanto antes, mejor para todos. ¡Salud!

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