Diez razones para dejar de llamar cigarro al cigarrillo

No sólo de pan vive el hombre (perdón si suena patriarcal, pero el acervo es lo que es) y yo no sólo fumo cigarros. Fumo Lucky Strike. Y no poco. Yo no me engaño con estas cosas en plan yonqui “me estoy quitando”. De hecho, son las seis y media de la mañana y aquí estoy, frente al ordenador, dándole a mis Luckies y tomando café, con el telediario de fondo.

Lucky Strike es un amigo, me acompaña en las madrugadas, me rellena las esperas, me endulza los malos ratos, me calma las tensiones, me alegra los paseos con mi Asesino y me ayuda a escribir la siguiente palabra con una breve parada, un beso y un suspiro.

Es malo para salud. ¡Sí, seguro! Pero es bueno para todo lo demás.

Tampoco es demasiado bueno para otra cosa y de eso va el post de hoy, algo que repetiré, seguro, dentro de un tiempo porque esto tiene que ser un machaca, machaca y vuelve a machacar, a ver si la gente se entera pero, sobre todo, los que tienen que hacer las leyes y las hacen sin saber nada y sin escuchar a los que saben.

Lucky Strike es tabaco pero no tiene más relación con los puros que la primigenia materia prima. Lo demás, lo vais a ver aquí:

Razón 1. Vienen del tabaco, pero van a sitios distintos…

El ketchup y el gazpacho son tomate, pero a nadie se le ocurriría decir que son lo mismo.

Razón 2. El “varietal” es distinto

El Lucky Strike se elabora con tabaco rubio. Desconozco la fórmula. Los tabacos rubios son “varietales” de la planta, como pasa con el vino, con nombres como “Virginia” o “Burley” y que tiene un uso y un proceso. Para los cigarros se usan “varietales” negros “Corojo”, “Criollo”, “San Vicente”, “Olor”, “Sumatra”, “Habana 2000”, “Piloto”… Otro tipo de tabaco, otro proceso, otro uso.

Razón 3. Secado rápido

El secado del tabaco rubio busca fijar un color amarillo dorado que es anterior al secado del tabaco negro que, como sabéis, busca fijar un color tostado. El proceso, por tanto, es más rápido. Aquí, un vídeo de 29 segundos que lo muestra.

Razón 4. El tabaco rubio se transforma

El proceso del tabaco rubio es industrial desde que sale del campo. Después de secarse, lo compra una compañía, generalmente multinacional, que lo “transforma” en fumable. Estas compañías, la española se llama CETARSA y es de la SEPI, compran el tabaco, lo fermentan, procesan, baten, acondicionan y venden a los cigarrilleros. El tabaco negro se fermenta y se empaca y, en la mayoría de las ocasiones, se deja en la paca almacenado hasta que llega su momento.

Razón 5. Los cigarrillos rubios no son sólo tabaco

El proceso industrial de un cigarrillo pasa por una fase que se llama “salseo”. El famoso American blend, por ejemplo, es un salseo. Tranquilos, a pesar de que la industria del cigarrillo es oficialmente parte del “eje del mal”, lo cierto es que no le ponen ninguna mierda para que te mueras antes (no les conviene) ni, desde luego, para potenciar la adicción, algo que sería tirar el dinero al váter. La nicotina está en la planta de forma natural y la adicción al cigarrillo tiene un componente psicológico que, por supuesto, los vendedores de parches siempre desdeñan porque, claro, no es comercial y no conviene: no vende pastillas, ni remedios milagrosos ni crecepelos. Me lío y no quiero, que ésa es otra guerra. El salseo es el cocinado del tabaco: se usan aditivos como en toda la industria alimentaria: conservantes, potenciadores de sabor, aromatizantes… Cada marca los suyos, para darle el sabor característico de la marca y la consistencia.

El tabaco rubio no sirve para hacer cigarros porque no se busca tanto el sabor original del tabaco como la combustibilidad. El colmo del tabaco para fumar de mala calidad es el de shisha o cachimba o como queráis llamar a la “farmacia” esa que fuma ahora toda la chavalería y que, en mi opinión, es al tabaco lo que la cocacola a la sed. Para fabricar el “tabaco” de shisha se usan variedades que tengan el menor sabor posible, que ya se lo ponen ellos con la mermelada esa de Ricky Martin que le ponen. Tanto es así, que existen variedades que en vez de tabaco usan alfalfa como base. Exacto, alfalfa, como para los burros. No tengo nada contra la shisha. De verdad que no. Si tengo que fumarla, incluso la fumo, pero no se puede comparar con los puros. Son cosas completamente distintas.

El tabaco negro de los cigarros no lleva más que lluvia, tierra y sol, el sudor de unos doscientos pares de manos y tiempo. Mucho tiempo. La consistencia no se consigue de forma artificial, sino mezclando distintas cosechas hasta alcanzar el mismo equilibrio de sabor y fortaleza.

El proceso de un cigarro premium normal, desde el semillero al cenicero, dura dos años. Mínimo. El del cigarrillo, unas semanas.

Razón 6. Proceso industrial vs proceso artesanal

El fallo puede ser de terminología. Siempre decimos fábrica, yo el primero, pero los cigarros no se elaboran en “fábricas”, sino en manufacturas. El proceso del cigarrillo es industrial cien por cien.

Razón 7. Picadura vs tripa larga

Los cigarrillos usan tabaco picado, papel y filtro. Y NO ES CIERTO QUE LO MALO DE LOS CIGARRILLOS SEA EL PAPEL. No, joder. No nos engañemos. Al final, chupas del filtro un humo que te metes en los pulmones y eso no es bueno. El humo no es más que aire con materia en suspensión. Los pulmones filtran esa materia y parte se queda dentro. No es bueno, pero es muy rico. A partir de aquí, si eres mayorcito, decide tú lo que quieres hacer.

Los cigarros, en cambio, se fab… manufacturan con hoja entera, lo que se llama tripa larga. No hay más que desmontar un cigarro, uno cualquiera, para verlo. Ojo, hay cigarros elaborados con picadura o con trozos de hoja, tripa corta, e incluso con máquinas y procesos industriales, pero de eso no hablamos en Burkina [J’Adore] The Revist. Sólo cien por cien a mano.

Razón 8. Público distinto

La edad de inicio en el consumo de cigarrillos, oficialmente, se sitúa en los 13’9 años. La mayor parte de los fumadores de cigarrillos lo dejan al llegar a los 40 (rajaos, cobardes) y se ponen a dar vueltas al parque corriendo en calzoncillos para morir de un infarto o romperse el ligamento cruzado de la rodilla.

Treinta años de campaña antitabaco, treinta años de mentiras y leyes restrictivas y nada ha cambiado, salvo una cosa: ahora los chavales pueden comprar cigarrillos falsificados y de contrabando, más barato, con menos calidad, sin control sanitario y sin ninguna dificultad. Antes no era así. Estos son nuestros políticos.

El público consumidor de cigarros es siempre adulto, mayor de 35 años, mayoritariamente hombres (aunque yo no pierdo la esperanza de que las mujeres se acaben de incorporar), con un nivel adquisitivo medio-alto (cada vez hay opciones más populares) y que gusta de las cosas buenas de la vida: comer bien, beber poco pero bueno, alargar las sobremesas, el mus, corre lo justo y sólo si va en coche.

Razón 9. Forma de consumo

El ketchup sale de un bote y se pone a las patatas fritas (que es para mataros); el gazpacho se bebe o se toma a cucharadas y se sirve sólo o condimentado con sus propios ingredientes.

El humo del cigarro ¡NO SE TRAGA!. En Burkina [J’Adore] The Revist somos partidarios de que cada uno se fume su cigarro como le dé la gana, por supuesto, y más lo disfrute, pero ésta es la parte de la ortodoxia cuyo cumplimiento recomendamos encarecidamente: no os traguéis el humo. Saboreadlo, echadlo por la nariz y por la boca y ya. Untad el paladar con su sabor, disfrutad de su retrogusto, de los aromas que nos deja en la pituitaria, dejad que el tabaco, despacio, despierte vuestros recuerdos, pero no os traguéis el humo.

Si sois fumadores de cigarrillos, como yo, con más razón: aprenderás a diferenciar una cosa de la otra. Si eres ex fumador, que sepas que los puros, bien separados de los cigarrillos, no te llevan ni mucho menos a volver a fumar cigarrillos.

Pero, vamos, que si lo preferís, tragaos el puto humo, oye, haced lo que os pete, pero los cigarros no se pensaron para eso. Ni el tubo del Partagás Serie P nº2 para… Eso sí, no se puede criticar: cada uno es cada uno.

Razón 10. El cigarro no es adictivo

Punto.

El fumador de cigarrillos sufre ansiedad si no puede fumar cuando lo desea. Es adicto. Adicto viene del latín “condenado”. Flamis acribus additis.

El fumador de cigarros se lo puede ahorrar siempre. Puede pasar una semana sin fumar y no pasa nada. Siempre digo que los fumadores de cigarros son buscadores de oportunidades, porque se tienen que dar unas circunstancias concretas para que se despierte el deseo de fumar. Cuando esas circunstancias se dan, no suele perdonarlo. El fumador de cigarros sabe, muchas veces, cuando la circunstancia se va a dar y la busca con unos cigarros en el bolsillo.

Si has leído hasta aquí y todavía en mi presencia al “CIGARRILLO” lo llamas “CIGARRO”, te apago un Lucky Strike en el ojo. Llámalo pitillo, truja, cilindrín, dosis, un Lucky, uno de chorizo… Pero no lo llames CIGARRO más, por favor.

Un cigarrillo es una cosa y un cigarro, otra. Llamemos a las cosas por su nombre.

4 comentarios de “Diez razones para dejar de llamar cigarro al cigarrillo

  1. Faustino Fanjul García dice:

    Me encanta, tanto que me voy a fumar un cigarro, porque es el momento, las 19:30 y me voy para casa.
    Leerte es un deleite solo superado por el tabaco…. y el Sporting.
    Un abrazo amigo

  2. Wascar Aracena dice:

    Excelente explicación estimado y siempre con la gracia y espontaneidad de tu escritura. Te copio la parte “los Fumadores de cigarros son buscadores de oportunidades” y lo asumo. Abrazos.

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