La Aurora ADN Dominicano Robusto

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Llevo tres días escribiendo esto… A ver si puedo acabarlo hoy.

Es posible que me pueda la pasión, que la siento, por esta marca que fue la mía no hace tanto, en cuya familia fui aceptado y me sentí querido, y de cuya impronta no me he querido liberar nunca por tantos amigos como dejé allí.

La Aurora, hoy por hoy, es una de las mejores marcas de cigarros del mundo.

En relación calidad-precio, probablemente, la mejor.

En honestidad, está en el TOP (de lo que yo he visto). En calidad y cuidado de los procesos, en primera línea y es que estamos hablando de República Dominicana, que es el país del tabaco, y en estas dos categorías podríamos meter una docena de fábricas.

En innovación, junto a CAO, La Aurora es la mejor. CAO es que es el recopete de innovación. Difícil competir con esa gente en darle al magín para renovar la imagen, a menudo, caduca de los puros.

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Pero… A La Aurora hay que añadirle algo que no tiene ninguna otra fábrica de República Dominicana, ni de ninguno otro lugar, salvo alguna marca cubana: 115 años de historia (que se cumplen en octubre). Es la marca decana en RD. Cubanas más antiguas son cuatro o cinco. Lo digo de memoria, igual hay más. No lo voy a comprobar.

115 años de historia, desde 1903 (año, por cierto, de fundación del Atlético de Madrid, que todo hay que decirlo) es todo un grado en un mercado en el que, insisto, con lo que se comercia es con el tiempo. ¡Lo caro de un cigarro es el tiempo!

Tiempo, tiempo y tiempo. El que se le da a los millones de cigarros que tiene La Aurora parados en su aging room hasta que estén en su punto, cosa que vigila su máster blender, mi súper pana, el gran Manuel Inoa, el amo del calabozo. Echo mucho de menos los cafesitos de Eliana con cigarro de primera hora en su despacho.

No voy a cantar las glorias de León Jimenes, ni del Grupo León (los tienen ustedes en su web), pero sí voy a añadir un dato más: Guillermo León, actual presidente de La Aurora, es la quinta generación de su familia dedicada al tabaco. Estuvo Elías León, llegado de León, de España, de donde probablemente viene el apellido; su hijo Antonio Gabino León; sus dos hijos, Eduardo León Jimenes (el fundador de la marca) y su hermano, Herminio León Jimenes; sus cuatro hijos, los León Asensio pero, sobre todo, Fernando León Asensio, padre de Guillermo, y ahora Guillermo León Herbert. No puedo evitar mencionar, además, a un grande del tabaco dominicano que es Eduardo León Herbert, en cuyas vegas disfruté como un gorrino. Hasta me bañé en el río. Cosas de los indios. Aquí, abajo. Tabaco San Vicente.

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¡Esto es el tabaco, amigos! Tiempo, tradición, pasión, familia, cuidado por el detalle y, también, un puntito de innovación. Por eso, La Aurora es tan grande.

Ahora lanzan ADN Dominicano. Un cigarro especial que debemos a Manuel Inoa… No hay gente mejor sobre la tierra… Y viene a España a presentarlo nada menos que Wascar Aracena, el relumbrante brand ambassador de la marca que, de verdad, no podían haber elegido con más acierto. El lunes me acerqué a verle y nos dimos un apretado abrazaco. Gracias, mi hermano. No pude quedarme a toda la charla, porque tenía un compromiso ineludible a las 17.30 horas con mi hija, pero me gustó mucho lo que oí. En cierto modo, vi un poso de mi propio trabajo en esa compañía y, en fin, es reconfortante.

La Aurora lanza en España ADN Dominicano, un cigarro especial, en esa línea que combina la tradición y la innovación, porque su ligada contiene andullo, un tabaco de pipa tradicional dominicano (también se usa para mascar) que está en peligro de desaparición y que sigue un proceso diferente y curioso de secado y fermentado.

Si tendrá peso histórico el andullo en República Dominicana que el 30 de marzo de 1844 tuvo lugar la “Batalla de los andulleros”, en la guerra de independencia contra Haití, en la que unos tabaqueros armados con machetes pasaron a cuchillo a un ejército de 15.000 haitianos bien pertrechados, lo que dio pie a la independencia dominicana. Esto lo hicieron en la ciudad de Mao, una de las capitales mundiales del cultivo de tabaco, en el centro del fértil y gran Valle del Cibao, en el que las garzas blancas forman líneas discontinuas que separan los arrozales, se da el tabaco, el delicioso guineo, el aguacate más cremoso que jamás he probado, los flamboyanes muestran con descaro sus flores sanguinas y bajo el gran samán, el árbol de la sombra, se alivian del calor los rebaños. Un paraíso en la tierra.

Aquí abajo, la estatua que, en Mao, recuerda la batalla.

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El objetivo del proceso del andullo no es conseguir una hoja entera fumable, sin daños, sino forzar la fermentación a condiciones extremas, lograr un tabaco ennegrecido hasta el maduro más oscuro que lleva al consumidor a sabores exóticos que recuerdan a canela, a vainilla, melosos, los tonos dulces que ofrece todo tabaco bien cocinado. Lo otro que se busca es fortaleza (vamos a darle otra leche al mito del tabaco dominicano suave). El andullero, para su tabaco, emplea sólo las hojas del medio hacia arriba de la planta, que son las que tienen más chicha, más grasita y menos combustibilidad. Es un tabaco que, a pesar de ser dominicano y de semilla dominicana, tiene de suave lo que yo de obispo.

Como lo que se saca es una pasta, no hoja entera, después del curado y de despalillarlo, el andullero acumula una gran cantidad de tabaco en una larga yagua de palma, procurando que, en su interior, queden las hojas bien apretadas. Ésa es la función de las sogas con que se rodea el andullo por su exterior y que le da ese aspecto estrafalario de colmillo de elefante tan vistoso: apretar bien el tabaco para que en su interior suba la temperatura, se condense la humedad y se den las condiciones que fuerzan el proceso de fermentación.

El resultado se ve bastante bien en este vídeo, a partir del minuto tres.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=8NYIq3_Wm5c&w=560&h=315]

Como podéis ver, una vez más, el proceso es muy plástico y espectacular. Abajo, podéis ver el andullo entero.

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El andullo, a diferencia de otros tabacos de pipa cuya fermentación se fuerza con fuego, no aporta sabores extraños a la fumada, como puede ser el ahumado, ni tampoco potencia sin sabor (diferenciamos entre fortaleza, pegada, y fortaleza, sabor). El tabaco extra añejado, o de fermentación forzada (como la capa CuBra brasileaña) lo que refuerza son los sabores dulces de los que he hablado, que se pueden encontrar en La Aurora ADN Dominicano, en un buen y delicioso ramillete.

La Aurora ADN Dominicano Robusto (124 mm x 50) es un cigarro de fortaleza medio-alta, con una preciosa capa colorada, cultivada en República Dominicana, que yo apostaría que es semilla cubana (me arriesgo, porque la he visto en otro cigarro que me gusta mucho), capote Brasíl y tripa Dominicana, Nicaragua, Pennsylvania (USA) y andullo.

Merece la pena probarlo porque te va a dar una nueva visión del tabaco dominicano y, sobre todo, de la que es su fábrica de bandera, que es La Aurora. Enhorabuena Manuel, y familia, un cigarrazo redondo.

LA AURORA ADN DOMINICANO ROBUSTO

Formato: Robusto. 124 mm x 50. Rango de sabor: de medio a fuerte. Precio en estanco a 22 de febrero de 2018 (puede variar): 4,50 euros. Fabricación: República Dominicana. Tabaco.- Tripa: Valle del Cibao (RD), Nicaragua, Pennsylvania (USA), andullo dominicano; capote: Brasil; capa: Valle del Cibao (RD)

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