La Cava de Burkina

Hace unos años, un mayimbe de la más alta categoría al que estaba entrevistando me hizo unas rápidas cuentas que explicaban, según él, por qué la publicidad en las revistas no cumplía su función. Era una cuenta fácil: precio de una página dividido entre el margen medio de venta de un cigarro igual a volumen de venta que había incrementar respecto al periodo anterior para obtener un retorno real de la inversión.

Visto así, claro, el Corte Inglés, que tiene más dinero que Alemania, invierte 90 millones de euros al año en publicidad porque es una ONG. “¿Por qué“, me preguntaba el mayimbe, “tengo que gastarme ese dinero en publicidad?“.

Pues porque los periodistas tenemos que comer-, contesté yo.

No hay otra razón.

Tenemos que pagar la hipoteca (a mí me quedan diez años aún) y el recibo de la luz; hacer frente a un imprevisto como que el coche familiar tenga una avería de 3.000 pavos; acumular un diminuto ahorrín para ir tirando por si hay problemas, un colchoncito que garantice que podremos enfrentarnos a los pagos mínimos, como el comedor del colegio de nuestros hijos, las clases de piano, poder llenar la nevera sin mucho yogur de marca, y hasta, de vez en cuando, y sin abusar , darnos un capricho y comprarnos unos pantalones nuevos en el Corte Inglés o un pack de tres calzoncillos de algodón para poder completar la semana sin repetir ropa interior.

Los periodistas, esa panda de jetas, que queremos que nos paguen algo por nuestro trabajo, este oficio más que antiguo y que se ejerce en la calle.

Putos periodistas. Lo queremos todo.

En mi caso particular, además, proporciono un retorno bueno a la industria del tabaco: me gasto unos 7’50 euros de media al día en cigarrillos. Son unos 225 al mes. 2.700 al año. Vamos, lo que saco en Nuevos Ministerios con la guitarra, prácticamente, se me va en Luckies.

Después del chascarrillo, le pregunté si conocía El Corte Inglés.

Sí, claro – me dijo-. Todo el mundo conoce El Corte Inglés.
Pues tiene un programa de responsabilidad social corporativa muy bueno: Apadrina a un periodista, se llama. 90 millones de euros todos los años.

Que las revistas especializadas sirvan para dar vida al sector, con la información que ofrecen sobre, por ejemplo, esos maravillosos eventos a los que muchos consumidores desearían poder asistir, no cuenta.

Que las revistas especializadas sean una forma eficaz de hacer llegar al consumidor interesado lanzamientos, novedades y promociones, no cuenta.

Que sean una herramienta eficaz para dar opinión de prestigio sobre productos y servicios, capaz de influir en la decisión de compra, no cuenta.

Que, con sus reportajes y entrevistas sobre los entresijos de la fabricación de un producto como el cigarro, despierte en el consumidor interesado la avidez por saber más, por entender, por desarrollar su propio gusto, no cuenta.

Las revistas mantienen vivo el sector y, sin ellas, la frase que más oirás sobre los cigarros en el futuro es esa tan bonita, que a mí me encanta: “‘¡Ah! Puros, sí, mi abuelo los fumaba“.

Con ese espíritu, el de vertebrar el sector, hacerlo crecer, mantener viva su actividad y el interés de los consumidores, nació en 2013 La Cava de Cigarros, hoy por hoy, la única revista española especializada únicamente en cigarros premium y que llega al consumidor directamente a través de más de 100 estancos.

En España, hoy, gracias a la ley antitabaco que protege a los consumidores de cigarros de sí mismos a través de la censura, vulnerando el artículo 20 de la Constitución, no hay otra manera de llegar hasta el público de una manera veraz e independiente.

Está internet, diréis. Las redes sociales y eso, claro. Pero volved al párrafo anterior: he dicho veraz e independiente.

Y cuando hablo de público o de consumidor, no me refiero a un grupo humano pasivo, una especie de esponja amorfa que absorbe informaciones
sin voluntad ni criterio, sino a gente interesada que busca, que quiere, que necesita saber sobre un producto que les apasiona.

Los frikis, vaya. Que sois todos unos frikis.

Este mes de marzo, sale a la calle el volumen I de 2019 de La Cava de Cigarros, en el que vuelvo a colaborar yo muy activamente, porque necesito comprarme calcetines nuevos, que los tengo todos llenos de tomates porque los uso para entrenar a Asesino a desgarrar escrotos. Y, como diría mi madre, imaginaos que me atropella un coche, me tienen que llevar al hospital y el médico me ve con tomates en los calcetines… ¡Qué vergüenza, madre!

La idea es reforzar una alianza entre Burkina [J’Adore] The Revist y La Cava de Cigarros para sobarnos la espalda mutuamente, así que en unos días nacerá en este blog la sección “La Cava de Burkina”, que es como si yo personalizara mi revista. A cambio, Raúl Rodríguez de Alba va a publicar mis chorradas, alguna de un tamaño descomunal, ya veréis y, de paso, como si tuviera yo la culpa de que el Ajax le metiera cuatro al Madrid el otro día, me saca en pelotas en la portadilla.

Vamos a pegarle entre todos un empujón a la revista para que crezca y siga cumpliendo con su función principal, que no es que el mayimbe venda más, sino articular una opinión y una información veraz e independiente, más veraz y más independiente, y darle vidilla al mercado, para lo cual necesito de vuestra participación activa.

Recordad que los periodistas también tenemos que pagarle las multas a Carmena.

Yo anunciaré la salida de la revista. Vosotros, cuando vayáis al estanco, pedidla, no os cortéis. Es para vosotros. Y a los estanqueros, esa gente entregada a la que no hago más que pedir favores, difundidla, repartidla, que nos os quede una sola en el estanco. Dádsela a todo el mundo, por supuesto, primero a vuestros clientes, pero después a todo el que entre en el estanco (no en la cava, en el estanco) y compre cigarrillos. Que no se vaya nadie sin su revista. Ponlas en el mostrador, repártelas por el segundo canal… De ti depende.

Y no pienses, como hacia aquel mayimbe, en el corto plazo: date cuenta de que sin revistas, no hay futuro.

BURKINA [J’ADORE] THE REVIST EN LA CAVA DE CIGARROS

4 comentarios de “La Cava de Burkina

  1. Fernando C dice:

    Está muy bien, Javier. Eres el complemento ideal para esa revista de calidad que a algunos, espero que muchos, nos gusta leer con verdadero interés. Sólo tiene una pega, que no informan del precio de los cigarros que lanzan al mercado, los que analizan o los recomendados sólo o maridándolos con algún destilado. Mandé un correo al director y me dijo que acudiera a la web del comisionado de tabacos para saber el precio. Ya sé que existe ese mecanismo, pero es un rollo y precisamente cuando la leo, estoy lejos de internet. Trata de convencerle de que ponga los precios, anda. Gracias de antemano, salud y saludos.

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