La Maison Berger: imprescindible para gente creativa

Cada vez que hablo, o huelo, de la Maison Berger, me acuerdo de mi tortuga Steve McQueen, que se fugó de casa saltando por la ventana y todavía no ha vuelto.

Ella (o él, nunca lo supimos) me hacía una compañía por las mañanas, cosa mala.

A Steve la rebautizamos, y no pareció importarle, después de descubrir Lampe Berger. Estábamos en La Cava de Cigarros, la revista, buscando soluciones para los fumadores, sobre todo para los más creativos, para poder fumar en casa sin que, después, las cosas son como son, el olor acre del tabaco frío lo impregnara todo. Bastantes problemas tenemos ya los fumadores y ese tiene solución: aireación, ventilación y un buen ambientador.

En mi casa estaba el problema añadido de la tortuguita, que de la imagen que tiene de bichito adorable, longevo y sabio, en verdad resulta ser un reptil, o un quelonio, asqueroso que apesta. De ahí su primer nombre: Apestosita. El completo, el de pila, era Ébola Apestosita.

La peste.

Cuando descubrí Lamp Berger, por medio de Jaume Crivillés, de Vic, encontré la solución. No es magia. Es química y funciona: una lampara de mecha con una piedra que, al calentarse, difunde el aroma de un perfume, los hay para todos los gustos e incluso neutro, sin olor, y que mata todos los malos olores. No sólo el del tabaco: también el de Ébola Apestosita. Ese día, rebauticé a la tortuga, no era justo ni apropiado el nombre, y la empecé a llamar Steve McQueen, por su inútil costumbre de fugarse del tortuguero, como en “La gran evasión”.

Me encanta la música de esta peli. Y la peli, claro.

Ahora La Maison Berger ha lanzado esto otro que funciona también, para los fumadores creativos, como yo, que fumamos en el coche y, bueno, como buenos creativos, somos un poco desastre, un poco caóticos y, por qué no decirlo, un poco guarros.

Se engancha a la tobera del aire, se pone la carga, las hay de un montón de aromas, y el coche vuelve a oler bien. No disimula el olor del tabaco frío ni de las colillas en el cenicero. No hay necesidad de fumar con la ventanilla abierta, sobre todo en invierno. Simplemente mata el olor.

Se vende en estancos. Para los que fumáis Partagás 898 por la mañana, mientras conducís de Palencia a Valladolid, cada día, viene que ni pintado. Os lo recomiendo.

¿Tú sabes la típica situación en la que estás parado en un semáforo y miras al coche de al lado y hay una chica rubia que también va sola en el suyo y se vuelve hacia ti y se sonríe con una mirada dulce? No es que le gustes. Se acaba de crujir en tu cara, pero como lleva el ambientador de La Maison Berger, no le importa.

Sonríe tú también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *