Late Hour + Ardbeg en ARGO

Es domingo, es el día de la madre, felicidades mamá, y me he puesto un poco melancólico. Estos días ha venido por Madrid un amigo al que hacía tiempo que no veía y que es un tipo sensacional. No ha sido por falta de voluntad, es que la distancia no es fácil: Peter Strom es sueco, de Estocolmo, y hay que poner algo más que voluntad para organizar un encuentro, a lo que hay que añadir que el periodo 2011-17 ha sido complicadete.

La forma en que llegó Peter a mi vida es una carambola internacional de lo más pintoresco en la que no me voy a entretener, que demuestra, una vez más, que algo tan convencional como una frontera física es una barrera demasiado endeble como para frenar la camaradería entre dos tipos tan afines, y que desembocó en que yo llevara una caja de Partagás Serie D nº4 a su boda en Estocolmo, en mayo de 2007.

Una peripecia de mi época landista, resumida en el blog que vieron los siglos: WELLS&BEA-MURGUÍA. DESCALZO POR ESTOCOLMO CON MI CUÑAO

Os lo resumo: entiendo que lo normal en las bodas suecas es que, en contraste al caos etílico de las españolas, haya un guión que se respeta a rajatabla. De eso se encarga un maestro de ceremonias, en este caso Thomas, hermano de Peter, que dice lo que los invitados tienen que hacer en cada momento: brindar, pues ¡skol! y pa’dentro; a cenar, y los invitados se levantan por orden (las mesas están numeradas) al buffet; discursos, los amigos y amigas de los novios se van poniendo en pie y lanzando sus peroratas… En sueco, claro.

No lo critico. En absoluto. Me encantó, me gustó todo. Me choca, claro, porque uno está acostumbrado a que una panda de borregos se levanten y traten de cortarle la corbata al novio con un motosierra y cosas del estilo, pero la boda sueca me gustó mucho.

Por ejemplo, los suecos favorecen la socialización entre sus invitados separando a parejas, amigos y familias en distintas mesas. Cada uno tiene su sitio con su nombre en la mesa y comparte cena con siete desconocidos pero, para dar pie a la conversación, se curran un librito en el que hay una breve descripción de quién está a tu lado y a qué se dedica.

Así, como te sientan, como debe ser, chico, chica, chico, chica, te ahorras la clásica pregunta ¿estudias o trabajas? Todavía tengo guardo el librito. Está en alguna de esas cajas en las que guardo los recuerdos de los viajes y tentado estoy de buscarlo, para que veáis que lo que os cuento es cierto: Peter no sólo me separó de mi mujer, sino que además me colocó al lado de Sofía, editora y modelo… sueca. El Alfredo Landa que habita en mi corazón estará por siempre agradecido.

Sobre todo porque Sofía fue tan amable de traducirme todos los discursos, que fueron unos cuantos, y ¿cuántas veces en la vida tiene uno la oportunidad de que una modelo sueca le susurre en el oído? Mi mujer me va a dar de collejas precisamente hoy, que es el día de la madre, ¡el día de tu puta madre!, pero ya os lo dije ayer:

«De sobra sé que lo que me dispongo a contar me causará un daño, presiento el partido que sacarán de esto en mi contra, pero mi historia sólo tiene una razón para existir y es ser verdad. Digamos, por tanto, que la escribo por penitencia». André Gide. Si le grain ne meurt.

LA AURORA 115 ANIVERSARIO: CIGARRO DE ABRIL DE 2019

En un momento dado, Thomas, el maestro de ceremonias, vino a mí porque habían guionizado que yo presentara el cigarro a los invitados. A mí estas cosas no me dan vergüenza, pero algo había que decir porque la caja era para Peter, no para repartir: eran 25 puros para, no sé, 150 personas. Íbamos a andar cortos si la gente se entusiasmaba demasiado, así que me puse en pie, me coloqué entre los novios e improvisé mi perorata.

Lancé las merecidas loas al Part D4, que no es para menos, un buque insignia de Habanos, pero advertí de que era un cigarro cubano con una fortaleza quizá no indicada para no fumadores ni para fumadores no experimentados y, por supuesto, les recordé lo perjudicial que es fumar para la salud «hasta el punto«, concluí señalando el warning de la caja, «de que, como dice aquí, puede matar«.

«¡Que nadie se alarme!«, terminé, «que Peter y yo nos encargamos de destruirlos: los vamos a quemar, uno a uno, y así acabaremos con la amenaza«.

Imagino que el alivio por el fin de la amenaza les hizo aplaudir y reír con furia, tanto que, de vuelta a mi sitio (con Sofía), mi hijo Rodrigo, que entonces tenía seis años y estaba sentado conmigo (y con Sofía) me dijo:

Papá, ¿ya has estado diciendo tonterias?
– Sí, hijo mío. Ya sabes.

Cosas de la vida, Peter y Charlotta, la novia, a pesar de haberles bendecido con el mejor tabaco cubano, ahora se han divorciado y Peter ha venido a Madrid con sus pareja actual, Suzanne. «La idea«, me dijo cuando me anunció su llegada, «es pasar unos días al sol de España, explorar la ciudad juntos y a nuestro aire. No os queremos molestar» –no es molestia, al contrario-, «pero nos encantaría cenar un día con vosotros y beber vino y fumarnos un cigarro juntos«.

A Peter le entusiasma el vino. Un año nos envió a la familia en avión a Galicia y él se vino en coche desde Estocolmo sólo para parar en Saint Emilion y La Rioja.

El miércoles los recogí en el aeropuerto, los dejé en su hotel para que planificaran sus paseos románticos por Madrid, y quedamos en que cenaríamos el viernes. Por supuesto, en ARGO.

Tentado estuve de llevar más Partagás Serie D nº4, pero tenía guardada en casa una caja muy especial de Davidoff y pensé que había llegado la ocasión que lo merecía. Me la regalaron en la visita de Procigar 2019 a Davidoff. Es tan bonita, que da pena empezarla. ¿A vosotros no os pasa eso a veces? ¿Que veis la caja llena y da como cosa, como dicen en Segovia, «encentarla»? Y es una caja de puros enterita parece un piano que te pide a gritos ser tocado, mientras que una ya empezada recuerda a una dentadura mellada.

No sé si se aprecia bien. La caja contenía dos Davidoff Special «R» 702 Series

Es un robusto de fortaleza media, 124 mm x 50, con tabaco dominicano en capote y tripa y la capa Habano Ecuador con que Davidoff está cubriendo la Serie 702. Delicioso. Precio en estanco a 5 de mayo de 2019 (pero podría variar): 15’40 euros.

La Cava de Cigarros hizo una ficha completa de cata muy acertada AQUI

Dos Davidoff Yamasá Robusto, 127 mm x 50, con tabacos 100% dominicanos y capa cultivada en la finca de los Kelner en Yamasá, es decir, fuera del valle del Cibao. Un cigarro ciertamente diferente y muy especial, con una fortaleza media, que tiene un precio, a día 5 de mayo de 2019 (pero puede variar), de 13’90 euros en estanco.

Dos deliciosos, impresionantes, cigarrazos que me encantan y que son, para mi gusto, ahora mismo, lo mejor que tiene Davidoff en el mercado: Winston Churchill Late Hour Robusto, 127 mm x 50, precio en estanco a 5 de mayo de 2019 (pero puede cambiar), 16’00 euros. Puesto número 6 en El Pepinazo 2018, es decir, en el ránking de los mejores cigarros del año pasado que votaron los finos y muy bien educados lectores de este blog.

WINSTON CHURCHILL LATE HOUR ROBUSTO. EL PEPINAZO 2018 #6

Capa Habano Ecuador, capote San Andrés México, tripa Dominicana con una hoja de Nicaragua para un cigarro de medio a fuerte que de verdad lo vale.

Dos Davidoff Millennium Robusto (133 mm x 50) subió un punto la fortaleza habitual de sus cigarros, hasta medio-fuerte, que tiene un precio en estanco de 16’90 euros (a 5 de mayo de 2019, pero puede variar) y que lleva una preciosa, maravillosa y no hay más que verla, capa de semilla híbrida sembrada en Ecuador y el resto de la ligada es tabaco cibaeño, de República Dominicana.

Y, finalmente, dos Davidof Gran Cru Robusto, con la ligada tradicional de Davidoff, de fortaleza de suave a media, con una preciosa capa Connecticut Shade, perfecta, que es para enmarcarla, y que se vende en estancos a un precio de 12’40 euros (y no sé si os he dicho que el precio cambia, a menudo sube, por lo que yo me arriesgo a poner precios pero con fecha: a 5 de mayo de 2019).

Puestos los cinco robusto, dos de cada, elegid si tenéis huevos.

Cenamos bien en ARGO. Regamos sus exquisitos ahumados con una botella de Hito Rosado, de Cepa 21, que probé el otro día en la excursión con Momento Humo y que, bien fresco, es un vino de aperitivo delicioso. Estaba seguro de que a mi mujer le iba a entusiasmar.

Para la carne, Peter optó por un clásico, que es un seguro: Viña Tondonia, de Rioja, porque me recordó, que yo no me acordaba, sinceramente, que cuando fui a su boda a Estocolmo le llevé un par de botellas.

Después, no subimos a la quinta planta (en la terraza hacía demasiado frío, incluso para dos suecos). Suzanne no fuma. Beatriz, mi mujer, fuma ocasionalmente, pero esta vez se dio mus. Por eso no salen en la foto. Que se jodan.

Sólo los machotes.

Dejé que Peter eligiera. A mí, la verdad, me daba igual. Todos los cigarros de esa caja me entusiasman y habría disfrutado del momento plenamente con cualquiera de ellos. Se decantó por el Winston Churchill. Buena elección y él lo maridó con una Zacapa 23 años, pero yo sólo tuve que lanzar una breve mirada al botellero para ver uno de mis whiskies preferidos, para mi gusto el mejor de los whiskies de las Hébridas, ahumadito, con ese sabor yodado, salino, que me lleva siempre a la subasta de pescado de la lonja de Aguiño.

Ardbeg 10 años. Con una gota de agua fresca.

Nos quedamos pegados al asiento hasta las dos y media de la mañana, recordando viejos tiempo y planificando nuevos encuentros, para los que espero que no vuelvan a pasar tantos años.

Ahora mismo salgo a recogerles al hotel, para llevarlos al aeropuerto y despedirme de ellos. Le llevo los cuatro robustos que descartó para que no se olvide de dónde tiene un amigo. Regalar tabaco es regalar amistad y los puros, ya sabéis, van al cielo.

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