Los puros van al cielo

Tengo taaaaantas cosas que decir, que tampoco va a ser hoy. Me tengo que ir corriendo a ver a mi pana Manuel Inoa, que está por Madrid estos días, se va mañana y tengo que aprovechar hasta el último minuto que pueda con él. Porque Manuel es un grande y me enorgullece que mi llame amigo. Bueno, amigo, no. Pana full.

Somos panas.

Lo somos desde este día. 21 de enero de 2014… Cinco años ya. Facebook tiene memoria, el cabrón, eh.

Y escribí esto cuando posteé la foto: “Ayer tuve la inmensa suerte de conocer y charlar un buen rato con Manuel Inoa, maestro ligador (master blender) de La Aurora, la fábrica de cigarros más antigua de República Dominicana. Un tipo genial, sabio y tan sencillo que, cuando terminamos, me dijo ¡que había sido un verdadero honor conocerme! ¿Os imagináis a Cristiano Ronaldo diciéndole eso a un redactor del Marca? Así es la gente del tabaco: muy buena gente. — con Manuel Inoa“.

Estos somos los mismos, “y así que pasen cinco años”… de Lorca, la ballena asesina, que soy yo, madre mía. Qué volumen he cogido en cinco años. Con razón se me aparta la báscula cuando voy a pesarme.

Ya llego tarde y me enrollo, pero lo quiero contar… A raíz de un comentario de Gonzalo de León, brand ambassador de La Aurora (y de Davidoff), en una foto que he publicado en instagram. Esta foto:

En la que me vanagloriaba de la dureza de mi trabajo y explicaba por qué, normalmente, voy a la mina cantando, porque esto de currar en el mundo de los puros y el ron es así: trabajar en lo que otros se divierten…

Y con ese cigarro, La Aurora 115 Aniversario Toro, del que escribiré mañana o pasado… Cuando tenga tiempo.

Y con ese pedazo de ron E.León Jimenes, que sólo se vende en estancos, a 120 euros la botella (aprox. que el precio es recomendado) y os aseguro que no habéis probado un ron igual en vuestra miserable vida, que dejará de ser miserable cuando vuestros labios noten el líquido ambarino que ha metido La Aurora en esa botella regordeta.

Con ese cigarro y ese ron, uno en cada mano, apoyado en la pared mientras asistía al seminario de Manue Inoa, sólo me venía un pensamiento a la cabeza: “¿Para qué más? Llévame, Señor”.

En esa foto, puse el hastag que estoy empezando a lanzar ahora y que me encanta, porque es una genialidad. Por supuesto, no es mi genialidad. Es de otro gran genio, Don Abraham García, chef de Viridiana. Yo, directamente, se lo he robado.

Los puros van al cielo.

Me dice Gonzalo, que es un tipo, además de pana full, con un exquisito gusto, que le entusiasma el hastag y que me lo va robar. Tuyo es, amigo. Es más… ¿Por qué no todos los que posteáis lo que estáis fumando en Instagram y Twitter lo adoptáis como vuestro y hacemos de él un punto de reunión para todos los fumadores y aficionados al cigarro?

No hace publicidad de nada. Tiene un mensaje positivo. Es llamativo. Es perfecto.

Os invito a que lo hagáis, como va a hacer Gonzalo, en nombre del propietario del copyright que no soy yo, ni Burkina, sino el gran Abraham García, que también es pana full.

#LosPurosVanAlCielo

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