Montecristo Petit Edmundo

¿Cuántas veces sucede que llega el hermano menor y supera, con creces, al hermano mayor?

Mi caso mismo. Tengo un hermano pequeño doctor en química orgánica que hizo su presentación de tesis en serbocroata.

Nadie, entre los presentes, entendió una palabra de lo que dijo.

“Caracoles gigantes”, me pareció discernir de vez en cuando entre tanto palabro extraño.

Mi madre lloraba emocionada. ¡Qué listo es mi hijo!

Y sí que es listo, sí. No cabe duda.

Después de años sin lanzamientos, Habanos se decidió a renovar el vitolario de una de sus marcas más significativas, de una de sus marcas bandera, que es Montecristo y, si no me equivoco, porque lo voy a decir de memoria, en el año 2005, a bombo y platillo, con actor muy famoso diciendo memeces (perdón, pero fue así, y supongo que no estaba en el guión), lanzaron en España Montecristo Edmundo (135 mm x 52).

Fue un enorme evento, al que tuve la fortuna y el honor de ser invitado, y en el que hubo más de una anécdota inolvidable, de esas que quedan para los amigos. ¡JAJA!

El cigarro fue un exitazo. Tanto que ese año rompió stock, porque superó todas las previsiones de venta y es que los fumadores estaban esperando un nuevo Montecristo como agua de mayo y lo cogieron con muchas ganas.

Y está muy bueno, sin duda, pero yo creo que podrían haberle puesto otra anilla y tampoco habría pasado nada. Quiero decir que, en mi opinión, Edmundo fue el primer cigarro de la línea Open de Montecristo, puros con menos fortaleza pensados para quienes piensan, erróneamente, que un habano es demasiado duro para empezar, no para los irredentos del Monte 4 ni, desde luego, para los que nos arrodillamos ante un gran Montecristo nº2 que es y seguirá siendo el pico más alto de la línea Montecristo.

El K2 de Montecristo.

Pero Cuba siempre sorprende y dos o tres años más tarde, le metieron un corte al Edmundo y lanzan al mercado a su hermano menor.

¡Caracoles gigantes!

El tamaño importa, claro que sí. Es más, en el mundo de los cigarros, el tamaño importa mucho: las ligadas de los cigarros hay que recalibrarlas bien en sus proporciones para que el sabor y la fortaleza siga siendo igual o muy parecido independientemente de la vitola. Para eso están los maestros tabaqueros.

Montecristo Petit Edmundo (110 mm x 52) tiene una capa preciosa, tersa y brillante, aunque no demasiado grasa. Por su formato, no necesita que la hoja venga de un corte alto de la planta, pero eso también hará que la combustión sea muy regular, que no queme por donde le venga en gana generando los famosos “verdugones”.

Ojo que la combustión irregular a veces se produce por negligencia del propio fumador, no por mala construcción: tener el cigarro expuesto a una corriente de aire o dejarlo mal apoyado sobre el cenicero demasiado tiempo también provoca mala combustión.

Estamos hablando de un cigarro de fortaleza media a alta con los sabores clásicos de la línea Montecristo cuyo principal problema es que se acaba. De hecho, los fumones tienen que llevar dos porque Montecristo Petit Edmundo te deja con ganas de más.

Para la gente como yo, los que no somos ansiosos, va perfecto para después de una comida. Si fumas despacio, te dura tres cuartos de hora fácilmente. En el fondo, es un robusto un poco más corto. Los que más que fumar, chupan al vacío, se lo ventilan en menos de media hora. Lo sé porque hicimos la cata para la revista en Sevilla con Carlos Herrera, David Torres, Ángel García Muñoz y Rocío Pérez Lasso y todos estuvieron de acuerdo:

¡Grandísimo cigarro! ¡Dame otro!

Montecristo Petit Edmundo sí entra entre los cigarros recomendados por Burkina J’Adore. No van a ser muchos, pero sí muy seleccionados. Y si buscáis una caja, en vuestro estanco, que esté sellada hace cinco o seis años… Mejor. Pregunta a tu estanquero. Confía en él. Normalmente, son gente de fíar y buenos profesionales.

MONTECRISTO PETIT EDMUNDO
Longitud: 110 mm
Cepo: 52
Tripa: Vuelta Abajo (Cuba)
Capote: Vuelta Abajo (Cuba)
Capa: Vuelta Abajo (Cuba)

Categoría: 1 – Puntuación – 8’25.

Punto fuerte: mucho mejor que su hermano mayor, cigarro en la línea clásica de Montecristo, con fortaleza media alta y mucho, mucho sabor.
Punto débil: si eres muy fumón, llévate dos porque los vas a necesitar.

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