Nuevo Joya Antaño CT

Ya está llegando a los estancos el nuevo Joya Antaño CT, de Joya de Nicaragua, un cigarro que llega en dos formatos y que tiene la peculiaridad de engañar a gente que no esté avisada, o que no haya prestado la suficiente atención, porque lo hemos dicho muchas veces.

¡No te dejes engañar por el color de la capa! Una capa oscura no significa necesariamente fortaleza y una capa clara no trae consigo suavidad. La fuerza del cigarro, claro u oscuro, viene definida por la cantidad de tabaco ligero, de la parte superior de la planta, que incorpore en su liga.

Abajo os meto una breve filipica sobre los colores de las capas. Primero lo que es novedad. Dos formatos, digo, para el nuevo Joya Antaño CT: un robusto 5×52 (127 mm x 52)

y un belicoso 6×54 (152 mm x 54).

Yo no he podido probarlos aún, pero se presentan como cigarros de fortaleza media a alta, con capote y tripa nicaragüense y capa Connecticut Shade Ecuador (que es lo que significa el CT del nombre). Connecticut Shade es una hoja cultivada en tapado, que ofrece ese color claro que, rápidamente, el consumidor español identifica con cigarros suaves.

Pero ojo que estos cigarros no dejan de ser Joya Antaño. Recordad LA PESADILLA…

PARA DESPERTAR A LOS MUERTOS

Insisto en que yo aún no los he probado. La fortaleza oficial, de fábrica, es de medio a fuerte y esa capa CT lo que da es sabor, tonos amargos elegantes, cremosos, especiados y… sí, lo voy a decir… frutos secos.

¡Sin probarlo! Espero que haya agua en la piscina. Y, si no, me corregís.

El precio: el belicoso a 7’50 euros y el robusto a 6’80 euros (precios en estanco a 30 de octubre de 2019). Apuesto a que lo valen. Joya es joya. Gente honesta y respetuosa de los tiempos y las calidades.

LA CAPA NO DA LA FUERZA

Esa capa Connecticut… A partir de ahora, y para no escribir otra vez el puto palabro este, diré capa CT o, como vi escrito una vez en Nicaragua:

Capa Conerico. Me encanta. En verdad, quieren decir conÉrico. Pero conerico está más chulo.

Decía que esa capa conerico está empezando a estar extrañamente demodé y ya casi parece hasta un movimiento valiente y casi transgresor que una casa apueste por los clásicos. Es algo muy normal en las modas, y por eso ahora los chavales llevan los pantalones pitillos que en los 80 gastaban los macarras de mi instituto: cuando todo el mundo se vuelve tan moderno y tan alternativo y postmoderno, lo que ya se ha desdeñado como clásico pasa a ser rompedor. Cuando todo el mundo es ya alternativo, nadie lo es.

Esa capa es una pasada. Es a lo que iba. Y su color claro no tiene nada que ver con la fortaleza, pero sí con sabores amargos, untuosos, cremosos y amaderados que son aromas muy, pero que muy, tabaqueros.

Pero no por ser la capa una conerico clara, el cigarro es suave. A no ser que, pasa mucho, estés confundiendo sabor con fortaleza. Si el cigarro, en el paso por nariz, te hace llorar; cuando al fumarlo, sobre todo si le das candela en plan fumón recalentón, se te agarra a la garganta; si empiezas a notar todos los pelos del brazo… Si el mundo se te viene encima, te quedas con cara de Cristo de Mantegna, y acabas confesando hasta lo que hacías con tu prima en el desván de la casa de los abuelos, cuando tenías quince años y te mandaban allí de vacaciones… Entonces, el cigarro es fuerte, tiene una alta carga nicotínica.

Y todo esto, no tiene nada que ver con el color de capa. Ni con el sabor.

Os lo contaba el otro día en este sermón de la montaña:

FORTALEZA SIN SABOR, UNA AUTOPISTA VACÍA

Sabor es otra cosa. Es verdad que hay sabores fáciles y amables, como el dulce, y sabores más agresivos, como el especiado, y otros más difíciles de comprender, que necesitan un paladar adulto para entender toda su dimensión. Ese sabor, que es vibrante y cremoso, al mismo tiempo, herbáceo y vivo, se llama amargo. ¿Os acordáis del anuncio de la tónica? ¡Aprende a amar la tónica! Es por el amargor, que se tiene que aprender, pero una vez que lo aprendes, lo amas y lo prefieres al dulce. Seguro.

Y no estoy diciendo que Joya Antaño CT sean cigarros amargos porque, como digo, no los he probado aún. Sólo hablo de la capa conerico. Después, dependiendo del capote y de la tripa, habrá otras cosas que, quizá, sean más evidentes en la fumada que el amarguito de la capa. Lo probaré y os lo contaré. Haced lo mismo.

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