Procigar 2019. Día 5+1. MAO

Rápidamente, igual que se ha ido febrero (que ha volado), para entrar en harina sin leches y contaros de qué va esto de Mao.

Primero, Burkina [J’Adore] The Hat empieza a tirar. Ya hay once vídeos. Siguen siendo pocos. Quiero más. Os recuerdo de qué va la historia: primer concurso mundial de a ver quién hace más el gilipollas. Me mandas un vídeo de cinco segundillos de nada a jblancourgoiti@gmail.com en el que se te vea a ti (o a un gilipollas como tú) con un sombrero puesto, un cigarro en la boca y diciendo algo, lo que sea, lo que se te ocurra, lo que te pete, lo que te salga de los genitales.

TODAVÍA NO HAY NINGUNA MUJER. Animaos, chicas, que yo sé que alguna, aunque no muchas, ronda por aquí.

¿Puede ser el vídeo vertical? NO. Horizontal, por favor, pero si no sabes leer y lo mandas vertical, te lo voy a aceptar también (pondré debajo que eres el de integración).

¿Me valen pelucas? NO, pero vale, acepto peluca.

¿Tiene que estar el puro encendido? SÍ, pero si está apagado, me vale también.

¿Las normas del concurso son muy severas? SÍ, pero esto es Burkina, amigos y amigas, aquí todo es sí y todo es no.

En este caso, aunque por porque tiempo, ese cigarro encontrado de casualidad en un humidor en un coche y que será el próximo lanzamiento de Davidoff, aún no estaba encendido.

Premios:

1.- Al vídeo que más le guste a mi hija Ana, un Cigar Spa, es decir, un cachorro made in Germany que garantiza la humectación perfecta de tus cigarros, valorado en 250 euros.

2.- Al vídeo que más le guste a mi hijo Rodrigo, la caja conmemorativa de la fiesta de blanco de Procigar 2019, que contiene once tabacos que son once oportunidades.

Saga Blend nº7 Oscuro, De los Reyes Cigars; Davidoff Special T 702 series; EP Carrillo Elenco Acto Mayor; Arturo Fuente Don Carlos #2; Montecristo White Toro; La Flor Dominicana La Volcada; A. Flores Gran Reserva Sungrown Scorpion; Partagás Legend, de General Cigars DOminicana; Fonseca Cubano Limitado, de Quesada Cigars; La Aurora 115 Aniversario Edición Limitada Belicoso y La Galera Enemoni, de Tabacalera Palma.

Y todavía, si me picáis, meto otro premio. Ahí lo dejo. Es para echar una risa, así que, venga, a ver si nos reírmos un poco de nosotros mismos y le mandáis vuestro vídeo a este gilipollas que os escribe a diario.

Segundo: MAO. Como bien me dijo un paisano, Mao es la ciudad, nada que ver que Mao Ze Dong ni con la cerveza. De hecho, se llama Santa Cruz de Mao, en verdad, y está en la provincia de Valverde, una de las catorce provincias que componen el gran valle del Cibao, el mayor tabacal del mundo, un eje de 200 kilómetros de largo que atraviesa la República Dominicana de este a oeste, desde Montecristi, en la frontera con Haití, hasta la bahía de Samaná. Un paraíso que merece la pena que conozcáis (aquellos de vosotros que no hayáis ido).

Pues allí, en Mao, en la provincia de Valverde, General Cigars Dominicana, es decir, STG (Macanudo, entre otros), tiene buena parte de sus campos de tabaco que maneja este señor: Don Quico.

Me encanta Don Quico y la forma discreta que tiene de reírse de mis tonterías, pero, sobre todo, me encanta el tinglao que tienen allí montado la gente de STG. Por eso, ya es la tercera vez que me apunto a la excursión con ellos. Los tabaqueros suelen decir que el tabaco es chismoso porque, una vez que aprendes su lenguaje (y yo estoy muy lejos de conocerlo), te cuenta todo lo que le ha pasado durante sus dos años (mínimo) de vida, desde que era una semilla hasta que se convierte en un señor puro.

Don Quico habla el lenguaje del tabaco, y no es el único que por allí lo entiende bien, y juntarme aunque sea un ratico con ellos, me hace pensar que, quizá, algún día, yo consiga entender a la planta como ellos lo hacen. Además, estaba seguro de que allí me iba a encontrar a otro gran interprete del lenguaje del tabaco: Ernest Gocaj. Ya os he hablado de él en alguna ocasión. Ahora quiere que me vaya con él a Ecuador… Ya me gustaría.

A Ernest le acabo de hacer un entrevista que saldrá publicada ahora, en marzo, en La Boutique del Fumador. Pero lo mejor es que él no lo sabía… Jajajaja. Se lo dije en Mao. Es una técnica periodística más vieja que la tos que aprendí de mi maestro Raimundo de los Reyes: le haces preguntas sin que él sepa que le estás entrevistando, anotas lo que dice y, después, te lo inventas todo y lo publicas. Cuando la publique La Boutique del Fumador, me la traeré a Burkina.

Con Ernest estaba Eddy Markowski, cosechero de Connecticut, Estados Unidos, cuya granja pude visitar en agosto. Cultiva una broadleaf que flipas. Él es grande, que estará cerca de los dos metros, pues sus plantas están en los dos metros y medio.

El de la derecha, que está hablando con una visitante, es Stephan Brichau

Me dio la impresión de que para Eddy era la primera vez que visitaba tabaco en República Dominicana porque estaba un poco flipado de cómo, con tan limitados medios, los cibaeños sacan adelante un tabaco excelente. Lo miraba todo, así que me junté a él y a Ernest y nos dimos una vuelta por este excelente piloto cubano.

El becario, que soy yo, con los ojos bien abiertos… Como podéis ver, la cosecha ya ha empezado. De hecho, según Eddy, va tarde. Las hojas más cercanas al suelo, el volado y el seco, ya se han recogido. A estas plantas, que son de una variedad no demasiado alta, sólo les falta el viso y el ligero. Eddy agarra una hoja de la corona y me dice: “Ha empezado a amarillear. Esto hay que cortarlo hoy“.

Como veis, la planta no está deshijada. La idea inicial, lo que dicen los cánones, es que a la planta hay que arrancarle todos los brotes pequeños que nacen del tallo para que no le quite nutrientes a las catorce hojas útiles (doce, dieciséis) que da una planta de tabaco. La flor se arranca (el desbotone) y los brotes, también, (el deshije) para que el tabaco acumule sabor en las hojas.

A no ser que lo que quieras es que el tabaco tenga menos fuerza. Entonces, no deshijas, pero ¿cómo coño se mide eso? ¿Cómo sabes si deshijar o no? Pues yo no lo sé, pero Eddy, Ernest y Don Quico, sí. Hablan el lenguaje del tabaco.

Yo lo pregunto claro, porque voy con mi manual y en mi manual, que no vale para nada, la planta se deshija. Ernest me invita a deshijarla yo mismo y, como soy un descarado, arranco uno de los brotes: tiene tanta grasa la planta, que el “hijo” se me queda pegado a las huellas dactilares durante un buen rato. Esa es la “miel del trabajo”. Si entras en un campo de tabaco, no lleves tus mejores ropas. Es un buen consejo.

Me recuerda a una anécdota que contaba en La Aurora de su fundador, Eduardo León Jimenes, que llevó a su hijos mayores, Eduardo y Fernando, a un campo de tabaco vestidos de dril blanco y los hizo entrar. Cuando salieron, el lino de los trajes estaba echado a perder. “Ésta es la miel del trabajo“, les dijo. “No ensucia, enaltece. Ámenla como lo hago yo“.

Y como siempre hay tiempo para localizar un problema, y para aprender algo, y Ernest es experto en dar con ello y atajarlo, un gusano que está donde no debía:

El problema del gusano es que se mete entre las dos capas que componen una hoja de tabaco. ¿Tú sabías eso? Yo no tenía ni idea, pero con el gusano metido en medio, se veía perfectamente que, en verdad, una hoja de tabaco tiene dos capas. Se mete ahí a comer y hace la hoja inservible. Si no se ataja a tiempo, te daña la cosecha.

Cuando visitas con expertos un campo de tabaco te das cuenta de que son tantos los riesgos, tantos los puntos críticos, tan enrevesadas los procesos y las atenciones que se le da a la planta, que el hecho de que llegue a nosotros un cigarro se puede considerar casi un milagro.

La finca de Mao de General Cigars (STG) dispone, además, de un quiosco que es una puta delicia. Allí nos fuimos a comer, rodeados de ese aire constante que muscula al tabaco. Viento sí o viento no. También de eso, he oído dos versiones. A mí me chifla ver como las hojas se agitan levemente con el aire, pero a Don Quico, por ejemplo, no le gusta. Tiene él razón, claro.

Después de comer, un Macanudo Inspirado Black, esas mecedoras tan dominicanas, que dan la vida, junto a Frank Bies y Marko Bilic y, en fin, una forma de trabajar en la que hay que poner un tipo de empeño de una intensidad diferente. Más caribeña.

Para que la excursión a Mao fuera perfecta sólo faltó un pequeño detalle. Yuri Guillén, brand ambassador de La Gloria Cubana para el mercado americano, un tipo carismático, divertido y muy inteligente, me preguntó por la noche qué tal había estado la actividad.

Don Quico y Yuri Guillén, brand ambassador de La Gloria Cubana en EEUU

– Te voy a decir la verdad, Yuri. Ha estado excelente, pero…

O, como dicen ellos, “exselente”.

Y es que sólo le voy a poner un pero a la jornada. Llegado el momento mecedora, cigarro y cafesito, no había ron.

Yuri me dio la razón: “Ay ay ay ay ay“, me contestó.

Entenderéis que, en esas condiciones, no es posible trabajar.

Un comentario de “Procigar 2019. Día 5+1. MAO

  1. Maribel dice:

    Un sitio maravilloso y comerías bien.
    Con Yuri, tenemos siempre una gran pelea de amigos.
    Son grandes y es una compañía que me aporto en mi vida en el estanco una gran experiencia de otros mercados. Unos viajes increíbles para aprender a trabajar con la ley antitabaco que nos venía.
    La verdad, es que este mundo es un mundo de buena gente y grandes amigos

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