¡Reyes!

Os quería contar hoy toda las cosas que hice ayer… Pero voy a tener que ir a lo mollar. Anoche disfruté, y me siento afortunado y agradecido por ello, de un privilegio de reyes. Todos los que estuvimos allí, en la terraza del Picalagartos, en Gran Vía, fuimos reyes.

También había una reina. Aura Parra. Aura y yo ahora somos panas. Me ha aceptado como el «aplatanao» que soy, pero, sobre todo, porque ambos admiramos y respetamos muchísimo al Caballero: Eladio Díaz, maestro de ligadas de Davidoff.

En la foto, Aura está con Antonio, que, por supuesto, es otro rey. Y de verdad que lo es.

El privilegio de los reyes de la noche fue esta artillería:

Davidoff Royal Release Salomones (Doble figurado, 210 mm x 57. Os recuerdo que en los dobles figurados, el cepo se mide en la parte más ancha del cañón), un cigarro que sólo ocho parejas de torcedores de la fábrica de Tabadom, con más de 15 años de experiencia, pueden confeccionar y que fue una creación de Eladio para celebrar su 54 cumpleaños.

Sobre el cigarro del 60 cumpleaños de Eladio, os recuerdo a todos que hace tiempo que estoy publicando una especie de culebrón que lleva de subtítulo «Historia de la creación de un cigarro irrepetible».

HAY CIGARROS QUE SE SUEÑAN
Eladio Díaz, maestro de ligadas de Davidoff

El Royal Release lleva tabacos con un añejamiento de más de 12 años, que es algo que pocos se pueden permitir, porque para eso Davidoff tiene un inventario de tabacos valorado en 20 millones de francos suizos.

Unos 18 millones de euros. Parados. Sin prisa. Con un enorme coste financiero para la compañía que compra tabaco, lo almacena y no lo vende. Se lo queda, Mucho tiempo. El que haga falta para que Royal Release ofrezca seda en la boca, profundidad de sabores, redondez, largura, estructura, complejidad y, sobre todo, el placer de lo único. De lo exclusivo. De lo que está reservado para los reyes.

Son 80’00 euros por cigarro en estanco. Barato. Tripa dominicana, capote de Ecuador y capa de semilla Aromática Dominicana sembrada en Ecuador. Precioso.

Junto al Royal Release, otra crema en para paladares escogidos: Johnny Walker Blue Label King George V Edition Blended Whisky.

No sé ni cómo explicarlo, porque no quiero reducir la grandeza de esta ambrosía a su precio de mercado. Si queréis verlo, en Google está. La buena gente de Diageo, en su afán por traernos a los amantes del whisky, entre los que me encuentro, un trago irrepetible, se ha recorrido destilerías de toda Escocia, hasta encontrar 40 barricas de whisky destilado entre los años 1910 y 1936, época del reinado de Jorge V, el abuelo de la reina Isabel II.

Ese el tiempo es lo valioso, insisto, el que han tardado dos productos excelsos en hacer su recorrido vital hasta juntarse en perfecta armonía en la boca de unos cuantos privilegiados que, seguramente, tardarán en olvidar las sensaciones de una noche mágica.

Oficiada por Sam Reuter, brand ambassador global de Davidoff, y Jorge Pineda, luxury scotch brand ambassador de Diageo.

Y como la noche iba de reyes, no debo dejar de mencionar que un rey, que lo es en todo lo que emprende, lucía su recién impuesta insignia de Brand Ambassador de Davidoff. Sólo hay cuatro en el mundo y una es de Gonzalo de León. Se le veía ufano y satisfecho. No merece menos. Enhorabuena, rey.

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