Si el Noi me dice ven…

Ayer me llamó el Noi… Por eso hoy es más tarde. Estaba dándole un paseo a mi perro asesino, fumándome un puro de esos que tengo pendiente de probar y del que es posible que algún día escriba una entrada… y no porque no me gustara, sino porque ya no tengo más tiempo.

Este perrazo… Mirad qué cara de “¡Te reviento!”.

Tengo poco tiempo, últimamente. Me meto en demasiados charcos y, encima, me llama el Noi y me dice: “Estoy en Madrid“. Me encanta que los amigos, los buenos, me llamen cuando vienen a Madrid.

Eran las seis de la tarde:

¿Te vas a ir a Madrid? – me preguntó mi mujer que estaba de paseo con nosotros. Yo no vivo en Madrid. Vivo en un pueblo al norte, fuera de la ciudad.
Me ha llamado Dani y sólo están hoy.

Mi mujer sabe que si el Noi me dice ven…

Estaban en Argo, en la plaza de Santa Ana, que es el más impresionante club de fumadores del mundo… ¡Seis plantas! Y digo estaban, porque eran tres, “the three amigos”: Emiliano Lagos, The Traveler; Damián Tapanes, La Rosa de San Diego, y Daniel Guerrero, El Viejo Continente.

Tres capas ecuatorianas distintas: Connecticut, HVA y Sumatra.

Llegué más renqueante que C3PO buscando setas. Sigo con mi lumbalgia y la cosa va a peor. Tanto, que volví al tocólogo el miércoles (el fisio) y le dije que me había dejado un cable en masa, o algo, porque ahora el dolor me baja por la pierna hasta el tobillo. Para enderezarme hago más ruido que la tapa del ataúd de Drácula.

Mi tocólogo es muy majo. Ángel se llama, es de Sanlúcar de Barrameda, y me echo siempre una risas con él, pero el miércoles se puso en plan Diablo, de San Lucifer, y me dio tal paliza que, cuando me levanté, estuve a punto de darle un puñetazo, a ver si así, al menos, igualamos a los puntos. Lo suyo no era una camilla: era una lona de wrestling.

– ¿Te habrás quedado a gusto, cabrón? – le dije cuando terminó (conmigo).
– Creo que tienes el disco de la vértebra desplazado. Deberías ir al médico.
– ¡No jodas! ¡Al médico! Lo que voy a hacer es irme al Caribe…

Y, además, de verdad: el 17 de febrero estaré en Santiago de los Caballeros.

Con disco desplazado , con protocolo carmenovetónico anticontaminación, sin pegatina en el coche, citado en el coto cerrado de Madrid Central, con huelga de taxis y con partido en el Bernabeu y avisándome a las seis de la tarde de que estaba en Madrid y quería verme…

A las ocho estaba con el Noi de la Mina. El gran Daniel Guerrero, que si me dice ven, lo dejo todo. Yo lo quiero mucho porque es un tío generoso y abierto y siempre me deja que me aproveche de él.

Es un facilón.

Nada más entrar, después de los abrazos y parabienes, me alargó un mazo de El Viejo Continente Connecticut, que vendrá a España en mayo. Le ha puesto una anilla lila, bien cantosa, bien diferente, pero que pega con el tono claro de la capa Connecticut Ecuador del cigarro.

Esta capa – le dije – es fantástica, preciosa, maravillosa, Dani, pero está en horas bajas. Ya nadie quiere cigarros claros.

El Viejo Continente Connecticut. Toro. 150 mm x 56. Fortaleza de suave a media.

Pero tiene razón en que llega un momento en que se le ha dado tanto la vuelta al calcetín que lo más transgresor es ser convencional. A él le gusta. A mí, también. Es una hoja muy fina y delicada, cultivada en tapado o en Guayaquil, bajo la nube perpetua que filtra de forma natural la acción del sol sobre el tabaco. Es una capa muy elegante, que en los años 80 y 90 causó furor entre los fumadores. Ni ahora los fumadores son más tontos, ni la capa es peor. Los gustos han cambiado y poco se puede hacer contra eso y hoy los fumadores buscan capas más oscuras, entre el colorado y maduro claro. Pero yo pongo la mano en el fuego por esa capa y sus sabores un punto amarguito y cremoso (es decir, amigos, nuez, frutos secos).

¿No prefieres fumarte un maduro? Tiene más chicha – me dice, y me larga otro mazo de cinco maduros. Este.

Aquí lo tengo: para fumar con cuatro amigos.

Pero yo no busco chicha y Damián me leyó la mente: “El buen tabaco tiene balance“. No soy yo tan categórico, porque a cada uno le gusta lo que le gusta, pero Damián reflejó muy bien lo que pienso: fortaleza y sabor en equilibrio. No quiero cigarros fuertes: los quiero sabrosos.

El Viejo Continente Conneticut amarga en frío y promete una fortaleza de suave a media acrecentada por un picante bastante intenso. Después, cuando ya lo has prendido, ves que no, que del picante ni sombra. Sabor a madera, bastante dulce, con la cremosidad que da esa capa, en una fumada amable, con sabor, fortaleza de suave a media, muy regular y con poca evolucion .

Del tiro y la combustión ni hablo porque son excelentes, por supuesto, como tiene que ser y como corresponde a un tabaco con cepo 56. Quizá no sea un cigarro para después de una comida copiosa, pero para alargar una noche de verano o para darte un paseo por el monte, sin sobresaltos, sin sorpresas, lo encuentro perfecto.

Y para todos los fumadores, aunque si tú eres de los que legítimamente prefiere la “chicha”, entonces elige el maduro (el lancero maduro de El Viejo Continente, que es un gran cigarro, ha quedado en el puesto 41 de El Pepinazo 2018). ha obtenido cuatro votos en el Pepinazo, puesto

Y aunque el cigarro está bueno, hay todavía un detalle más que le da un valor extra a El Viejo Continente: que Dani es uno de los nuestros. El Noi de la Mina. Tenéis que probarlo.

5 comentarios de “Si el Noi me dice ven…

  1. Pingback: El noi me dijo ven… – BURKINA [J'ADORE]

  2. Jesus Serrador dice:

    El otro día vi el Rosa de San Diego en un estanco,y me llamó la atención.
    Y hoy aqui, como actor secundario jeje
    Lo has fumado? Qué tal es, fortaleza sabor?
    Saludos Jesús

  3. JAVIER BLANCO URGOITI dice:

    La verdad es que no lo he fumado aún. Damián me regaló un cigarro de cada serie, capas sumatra, habano, maduro y connecticut para probar. Ya los fumaré y te diré. Lo que sí puedo decirte es que el rato que estuve hablando de tabaco con Damián me encantó y que, en gustos, vamos muy parejos. Me pareció un gran tipo. Un saludo

  4. Jesus Serrador dice:

    Gracias por contestar tan rápido , comprare uno para probar mientras llega el del noi
    Te he tomado como guía purista jejeje muchas gracias, genial como siempre
    (Aunque ayer se te echo de menos)
    Saludos

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Ayer, ayer… Ayer tuve que trabajar por dinero. jejeje. No siempre voy a trabajar por amor al arte. De vez en cuando, me pagan por escribir sobre tabaco. No mucho, tampoco, una cosa modesta, pero hay que llenar la nevera.

      Me alegro de que el blog te sirva para descubrir cosas nuevas y ricas. Ya me dirás que te parece La Rosa de San Diego.

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