Soy de Montes

Una de las cosas que comparto con los Montes, Iván e Israel Montes, además de la inquietud por el tabaco, es que soy muy de monte. No tan chalado como ellos, o como Perico Rosado, que son gente a los que les va la alta montaña. Yo no. Yo ni frío ni nieve ni calamidades ni olerle los pies y los pedos a mi compañero de vivaqueo.

Que, además, lo que pasa en el vivaq, se queda en el vivaq.

Yo soy mucho de paseíco por la montaña, con solete, buen tiempo, por la sierra de Madrid, que me la tengo bastante tripulada desde Peña Lara a la Maliciosa, el Siete Picos, la Najarra, el Yelmo…

Y el Pino Urgoiti.

Mi familia tiene un pino encadenado en la subida desde Cercedilla a Navacerrada.

EL PINO URGOITI

Así de chulos somos. Los Urgoiti plantamos un pino donde nos da la gana.

Una cosa moderada que practico desde abril/mayo a octubre. Y le meto kilómetros, muchos, subo bien, a ritmo, pero lo mío es disfrutar de las vistas, respirar, encenderme el puro al coronar y bajar con la compañía inigualable de su aroma.

EIROA FIRST 20 YEARS

Este verano, lo he hecho poco. Menos de lo que suelo y de lo que me gusta. Nos hicimos una muy buena en Galicia, en la sierra de Barbanza. Nada menos que 16 km con un Eiroa First 20 Years. Mirad qué sitio:

La ría de Arosa detrás… Mi sobrino Guillermo arriba

Así que os podéis imaginar que estaba yo con un Montes de los Montes preparado para subirme al monte y hacer el mongolo, que es lo que más me gusta del mundo. Pero es que no he tenido tiempo. Se acaba el veroño este, llegan las benditas inclemencias, frío y lluvia, y ya no creo que vaya.

No puedo esperar más.

Pero lo tenía preparado. Un Montes Fuji Half Corona (114 x 46), la botas, las nueces, las naranjas, el chocolate, la navaja de Expósito y a mi perro Asesino Despiadado, para, como es mi costumbre, fumármelo arriba, en la cima, y hacer la gracia completa.

Aquí lo tengo. Montes Fuji. Sin fumar. Aunque el tabaco ya lo probé un día con Iván. Creo recordar que fue el Montes Annapurna, un gordito (114 mm x 60).

LOS MONTES

Israel e Iván Montes son del tabaco de toda la vida. Ahora llevan Premium Brands y son importadores de marcas como Rocky Patel, Ashton, Padrón, Plasencia y… se me olvida alguna… Coño, Eiroa, claro.

Conocen muy bien el mercado y, además, desde muchos puntos de vista, porque su experiencia es longitudinal: de hecho, Iván recuerda que él empezó en CITA, la tabaquera canaria que era dueña de Condal y Peñamil, poniendo anillas en los cigarros para las bodas.

Ahora han dado un paso más: defender su propia marca en el mercado. Nace, así, la Serie M1 de Montes, cigarros nicaragüenses de fortaleza media, con capa Ecuador Habano y tabacos de capote y tripa de Jalapa y Estelí, Nicaragua, con cuatro años de añejamiento. Son tabacos de la cosecha de 2014 que, una vez torcidos, aún han estado esperando un año más antes de salir al mercado.

Lo verdaderamente singular es que renuncian a la consistencia con un planteamiento distinto que, en mi opinión, está bien traído, es honesto y arriesgado. Cada nueva serie de Montes tendrá un tabaco distinto. Son como ediciones limitadas anuales.

Este año, la Serie M1 viene en cinco formatos:

Montes Serie M1 Aconcagua, doble toro (152 mm x 60); el Mont Blanc, robusto (127 mm x 50); el Annapurna, gordito (114 mm x 60); el Fuji, half corona (114 mm x 46) y el Kilimanjaro, short robusto (101 mm x 54).

Con esa capa Habano Ecuador colorada y esos tabacos nicaragüenses.

Entiendo que, para la Serie M2, la del año que viene, ya habrán seleccionado una mezcla nueva, distinta, y que ya estarán torciendo los tabacos en formatos distintos y con nombres distintos.

Si me admitís una sugerencia, para los nombres del año que viene podíais emplear nombres de montañas y picos antológicos del alpinismo: el Erebus, el Nanga Parbat, el McKinley, el Eiger, el Cervino, el Gorbea…

No usaría el Kanchenjunga, porque cualquiera lo pide en un estanco sin hacerse un esguince en la lengua.

MEZCLAS NUEVAS

Eso les permite seguir trabajando como marca privada, lo que toda la vida se ha llamado «maquila», sin estar sometidos a las rigideces de la consistencia que si es difícil y cara con tu propio inventario de tabaco en el almacén de materia prima, imaginad lo que es cuando la fábrica no sólo no es tuya sino que, además, prioriza a sus propias marcas, lógicamente.

Es una forma nueva de plantear una marca, renunciando a la consistencia de sabor, y haciendo una propuesta distinta año tras año con lo que eso implica: una nueva selección de tabacos, nuevas pruebas, nuevos diseños, nuevas presentaciones… Todo nuevo, como el mar, siempre recomenzando.

El cigarro de este año está muy bueno, es un nicaragüense con un perfil nica muy definido, dulces, tostados, volcánicos, que da una fumada agradable, con un arranque potente que, al poco, se diluye para dar paso a aromas muy tabaqueros. Una capa colorada muy bonita, que da dulce y amargo, y una construcción, impecable.

¿Precios? Desde los 5’80 euros del Kilimanjaro hasta los 8’00 euros del Aconcagua. Precios en estanco, a 14 de octubre de 2019. Y lo que siempre os digo con Dani Guerrero, vale para los hermanos Montes: son de los nuestros. Probadlos.

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