Una recomendación estricta

Dice Zino Davidoff en su «Libro del conocedor del cigarro»… La palabra que usa, en realidad, es «connoisseur», pero es una palabra endemoniada que cada vez que tengo que escribir me hago la picha un lío con tanta n y tanta s, así que, mira, «conocedor» y a cascarla… Dice Zino: «Una norma estricta». Yo lo voy a convertir en «Una recomendación estricta».

No había leído el libro de Zino, he de confesar. Me ha pasado con él como con algunos cigarros: no se había cruzado en mi vida. El mes pasado, en Basilea, en la Maison Davidoff, me lo encontré en la estantería de una de las salas para fumadores que existen, ese país civilizado, en las oficinas centrales de la marca.

Lo pedí en préstamo y lo devolveré (no sé cuándo, pero lo haré, porque los libros se devuelven). Eso sí, lo he glosado entero. No lo he podido evitar. A lápiz, como es debido, pero lo de Zino, perdonadme la soberbia, necesita una revisión. Lo hizo Napoleón con Maquiavelo y lo he hecho yo con Zino.

Con toda humildad… Si me lo permitís.

Quiero decir que, sin duda, Zino fue el hombre más grande que ha dado la historia del tabaco. Un adelantado, un creador, un inventor, un visionario, alguien que supo cómo impregnar de elegancia el hecho de fumar un tabaco.

Pero el libro se escribió en 1967.

Yo no había nacido. El hombre no había llegado a la Luna. No existía internet. Ni los mecheros tipo torch. No existía aún ni siquiera la marca Davidoff, que fue creada en 1968… Y, sobre todo, no había leyes antitabaco. Su visión es preciosa, avanzada y romántica, pero urge una revisión porque las circunstancias han cambiado mucho en 50 años.

UNA NORMA ESTRICTA

Esto, por ejemplo, que me dispongo a decir hoy no ha cambiado tanto. Lo único que en Burkina [J’Adore] The Revist se evitan las imposiciones y se cambia por recomendaciones. Por eso, cuando Zino dice: «Una norma estricta», yo lo voy a cambiar por «Una recomendación estricta».

¡Fuma despacio!

Fijaos si Zino era estricto en esto que te dice que una corona (140 mm x 42) tiene que durar 50 minutos. Es más. Dos tercios de la corona son para Zino 50 minutos. El último tercio no se fuma.

Hoy esto es absolutamente inviable, pero la recomendación estricta sigue teniendo validez: fumad despacio.

NO CALENTAR EL TABACO

Todos los cigarros, incluso aquellos que han sido pensados para no evolucionar, cambian mientras se fuman. La evolución en la fumada es una opción. Un cigarro no sólo no es mejor por evolucionar (aunque a ti puede que te guste más) sino que, además, es más complicado crear un cigarro constante que uno que, durante la fumada, vaya en la dirección que se le antoje.

Sin embargo, tu manera de fumar el tabaco va a tener una influencia definitiva en las sensaciones que te proporciona. El aire que circula por dentro del cañón del cigarro entra frío. Aquí podíamos ponernos a filosofar sobre la temperatura ideal para fumar un cigarro, pero, de nuevo, los tiempos han cambiado mucho desde la época de Zino. Yo soy partidario de fumar siempre en interior. Siempre. Por desgracia, eso cada vez es más difícil.

El aire sólo penetra en el cigarro cuando damos una calada. Eso no es un cigarrillo. Por eso, el cigarro, cuando dejas de «jalar», se apaga. El fuego, sin oxígeno, se ahoga. Ese aire cruza el pie incandescente y entra caliente en el cañón, subiendo la temperatura del tabaco. Cuando das muchas caladas ansiosas, rápidas y seguidas, la temperatura interior del cigarro, evidentemente, sube.

El tabaco se puede llegar a calentar demasiado y eso no es bueno.

LA TEMPERATURA INTERIOR CAMBIA EL SABOR

Por supuesto, si a ti te gusta poner el tabaco como el tubo de escape de una Rieju ruidosa, procede y nadie te va a decir que está mal hecho. El placer es algo muy personal. Pero aumentando demasiado la temperatura interior del cigarro, en primer lugar, subes la presión interna del cañón y te arriesgas a que el cigarro reviente. El capote debe ser lo suficientemente elástico como para aguantar esa presión, pero no siempre es así. Te pasará. incluso, con las mejores marcas y no se puede echar toda la culpa al fabricante: en ocasiones, contribuye a la rotura una fumada demasiado ansiosa.

Pero, además, dice Zino en su libro: «Un cigarro fumado de manera apresurada se calienta, su temperatura interior se incrementa alterando la calidad de la fumada y, por tanto, reduciendo el placer«.

Y en esto, hayan pasado 50 ó 100 años, la cosa no ha cambiado.

En ocasiones, cuando notáis evolución en el cigarro, en verdad lo único que ha cambiado es la temperatura interior del tabaco y no siempre los sabores del final son gloriosos. A menudo, están empastados, son pesados y dan ganas de beber agua para limpiar la boca. A mí, personalmente, eso no me agrada.

Lo de no fumarte el último tercio es otra opción, digamos, de otros tiempos. Dicen que el propio Winston Churchill, el fumador por antonomasia, no se lo fumaba. A mí, si el tabaco me está gustando no sólo me lo fumo hasta la uña (cosa poco caballerosa), sino que, además, me da pena que se me acabe. Pero, claro, a mí un robusto me dura una hora. Doy caladas hondas, me lleno la boca de humo, pero después dejo descansar al tabaco para que recupere su temperatura.

Hacedme caso. O, mejor, haced caso a Zino, que de tabaco sabía alguna cosa: fumad despacio. ¡El tiempo! El tiempo es el gran valor del tabaco. ¿Y no será mejor que un cigarro te proporcione sabor y aromas delicados, equilibrados y placenteros durante una hora que durante media?

Es una recomendación, claro. Pero estricta.

Hoy os lo he dejado a huevo para BURKINA THE HATE. La convocatoria sigue abierta y, de nuevo, os recuerdo que no se trata sólo de llamarme gordo, sino de poner en duda lo que yo afirmo y, si es posible, con algo de gracia. ¿Fumas rápido? Defiéndete de esta recomendación estricta.

10 comentarios de “Una recomendación estricta

  1. Pablo G dice:

    En vez preocuparte por los tiempos de fumada, preocúpate de darnos contenido diario… que se te ha hecho bola el Pepinazo y nos tenías hasta los huevos… un mes para cuadrar un excel y 4 consultas que tenías que hacer a la wikipedia que uséis los periodistas del tabaco. En fin, pon a currar a Vlado y su gemelo de becarios en Redacción, a ver si tienes más éxito que con la tarea que les diste de conseguir votos, aspirante a influencer! Haters gonna hate😘

  2. David dice:

    Si es tan fácil que evolucionen como dices, ¿porqué no lo hace ninguna marca, Davidoff incluido? ¿Tanto control tienen sobre la elaboración del tabaco o es que no saben controlar esa evolución? Diles de mi parte que se arriesguen un poco con la evolución, porque para que sepan igual durante una hora, que saquen piruetas con sabor a tabaco, igual así consiguen que termine alguno de sus productos en lugar de dejarlo ala mitad tras un largo bostezo. Desde la ignorancia eh?😘

    • Alfonso dice:

      Pues contradiciendo al señor Zino a mi el mejor sitio para fumar me parece a la orilla del mar, y eso que la brisa marina «azuza» bastante al cigarro y acorta la fumada considerablemente, pero por algun motivo en la playa los puros saben mejor.

  3. Pedro Merino dice:

    Pues ya me fastidia no poder llevarte la contraria y participar en Burkina The Hate, pero es que estoy de acuerdo contigo. Fumo lento, a los tiempos de las notas de cata siempre les tengo que sumar algo y si dejo el cigarro antes de quemarme los dedos varias veces es que no me ha gustado. Encima has prohibido los argumentos ad hominem por lo que todavía me lo pones difícil. En fin, te espero con el hacha en el próximo Burkina The lo que sea, no te relajes.

      • david dice:

        Yo ahí no he podido decir nada porque creo que es como se deben de fumar, despacio. Cuando se fuma rápido, como suelo hacer yo que soy un ansias, quemas la hoja y los aceites y dan notas de ceniza y resulta desagradable.

  4. Pablo G-R M dice:

    Seguro que Zino tendría sus motivos pero a mi el.ultimo tercio de algunos cigarros me parece glorioso.
    Sobre el ritmo lento o rápido en la fumada, creo que muchas veces el tiro y la combustión del propio cigarro te marca el timing.
    Saludos

    • JAVIER BLANCO URGOITI dice:

      Totalmente de acuerdo, Pablo. Zino era un caballero, un hombre con mucho estilo y entiendo que, quizá, apurar la toba del puro, como hago yo también y muchos, cuando tiene ese final sinfónico de campanillas, no es muy elegante. Supongo que será por eso. Yo asocio con la idea de mojar el pan en la salsa… No es muy fino, pero «me vais a perdonar». Como dice Leo Harlem, yo he perdido relojes pringando el pan en la salsa de unos callos. En cualquier caso, lo que dice Zino es la base de la arranca, digamos, la parafernalia del tabaco premium, pero han pasado más de cincuenta años y todo ha cambiado mucho. Lo mágico es que fue el primero en estructurar una especie de filosofía del fumador y que muchas de las cosas que escribe en el libro, siguen siendo válidas y valiosas. Un abrazo

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