Vegafina 20 aniversario

Está resultando singular el año 2018, por muchas razones, pero, sobre todo, por las efemérides, las cifras redondas que marcan hitos en el transcurso del tiempo, como muescas en el colt de la vida. Si lo pensamos bien, esto de celebrar los lustros, los decenios, los centenarios y los miliarios es muy convencional y que, en verdad, lo mismo dan veinte años, como yo, que veintiuno.

Recuerdo un cenicero de puros, precioso, cubano, pintado a mano (qué conste), valorado en unas 70.000 pesetas, diseñado para conmemorar el 510 aniversario del descubrimiento de América. Era genial. Era digno de esa precisión exhaustiva hasta lo absurdo tan clásica de los cubanos, que a veces van al dato de forma tan pormenorizada que les salen cuentas un punto exageradas y algo grotescas.

Yo impondría un nuevo baremo de celebraciones más divertido, menos cuadriculado: los 18 años (la mayoría de edad) o los 22 años (los dos patitos) o los 31 y envido a juego.

Hace veinte años que estoy yo en el mundo del tabaco (y veinte años no es nada), desde que el 1 de abril de 1998 entré a trabajar para Raimundo de los Reyes, aunque bien es cierto que dedique año y medio a otro sector industrial y mi relación con el tabaco era, digamos, colateral.

En 1998 se lanzó al mercado en España la marca que hoy es líder de ventas: VegaFina y este año, bienvenido sea, han celebrado su vigésimo aniversario con un cigarro que ha sido, o que sigue siendo, un enorme chollo: VegaFina Gran Reseva 20 Aniversario. Este:

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VegaFina Gran Reserva 20 aniversario (146 mm x 54).

No me lo he tomado con algo personal, pero gracias, muchas gracias, a Javier Elmudesi y Pedro Ventura y a su Grupo de Maestros de Tabacalera de García por pertrechar semejante puraco en honor a mis veinte años. Tengo que confesar que no lo había fumado, hasta ahora, que otro Javier, otro buen amigo, me ha regalado dos con cara de “No tienes perdón”, y qué razón tiene, y “este cigarro si que es un auténtico chollo”.

Pues tiene razón.

Tabacos añejados durante cinco años en la tripa, procedentes de Nicaragua y República Dominicana, en concreto mi preferido, el Piloto Cubano… El Piloto Cubano del Cibao, RD, es uno de los mejores tabacos del mundo. Esto no es una opinión. Y su presencia se nota en la ligada hasta el punto de que pocas veces fallo al adivinarlo, por su espacial dulzura floral y melosa y por el recuerdo que me despierta de una tarde con Manuel Inoa, en Navarrete, comiendo un cabrito y bebiendo ron.

Aunque la mayor parte de las veces, por prudencia, me callo, claro. Sobre todo cuando hay expertos cerca.

VegaFina Gran Reserva 20 aniversario (de Javier en el tabaco) lleva capote Nicaragua y una capa preciosa, venosa, rústica, grasa, carmelita brillante, cultivada en Ecuador con semilla HVA. El resultado es maravilloso: un sabor esencialmente dulce (por el piloto) y cremoso, con esa canela que te deja en el paladar un picorcito delicado. No es un cigarro suave, aunque tampoco es fuerte. Yo diría que es medio y bastante regular, sin subidas y bajadas. Quema perfecto, aunque esas capas de sol, por su grosor, en ocasiones dejan verdugones de tabaco sin consumir, lo cual no es ni malo ni bueno, es normal y no tiene nada que ver con la fermentación del tabaco que es perfecta.

Todo esta parrafada, TODA ENTERA, por sólo 7’00 euros. Edición limitada, 7.000 cajas lacadas en negro, numeradas, de 10 unidades cada una (70 euros la caja)… Fumar es caro, dicen. Ya. Gracias Javier.

Ojalá quede alguna caja por ahí.

 

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